UNGS

Búsqueda:
Buscar en:


Jornada de Química Ambiental 2007


25 de septiembre del 2007

 

Galeria de fotos

 

Las bacterias, amigas del ambiente

Son innumerables la cantidad de bacterias que habitan la tierra. Aunque la mayoría asocie a estos microorganismos unicelulares con enfermedades, sólo el uno por ciento de las bacterias las produce. El resto cumple funciones útiles para la vida como ayudar a digerir alimentos y hasta producir los huecos del queso gruyere. La biorremediación, limpiar mediante métodos biológicos un ambiente contaminado, es otro de los beneficios que producen las bacterias.

 

En esa línea trabaja el Área de Química Ambiental de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) que lleva adelante un proyecto de investigación para la biorremediación de efluentes industriales utilizando microorganismos aislados de ecosistemas contaminados.

 

Las industrias generan contaminación a gran escala con metales pesados, cobre, cinc, plomo, cadmio, mercurio y cobalto entre otros, que afectan la fertilidad y el uso de los suelos y contaminan los acuíferos y aguas superficiales. Este estudio, dirigido por Anita Zalts del Instituto de Ciencias (ICI) de la UNGS, se centra en la remoción de cadmio, cinc, cobre y cromo de las aguas industriales antes de que éstas sean devueltas al ambiente.

 

Zalts explica que la toxicidad de los metales depende de su concentración en el medio: “Hay metales que son tóxicos en cualquier concentración, el cadmio por ejemplo. En cambio, hay otros como el cobre, el cinc y el cromo que en bajas concentraciones sonnecesarios para la evolución normal de los seres vivos. Sin embargo, éstos metales en concentraciones elevadas como las que aparecen en los efluentes industriales comienzan a presentar efectos tóxicos, por eso es importante retirarlos del ambiente”.

 

En busca de materia prima

El primer paso de la investigación fue la aislación de microorganismos resistentes a los metales en estudio del Arroyo Las Catonas, del Río Areco y de diferentes puntos de del Río Reconquista, como la estación fluvial de Tigre. “En principio elegimos los lugares teniendo en cuenta que era una zona de alta contaminación, es decir, que sabíamos que las descargas de efluentes industriales habían llegado hasta ese lugar”, asegura Diana Vullo, investigadora-docente del ICI y co directora de la investigación en el Área de Microbiología.

 

Teniendo en cuenta que existen microorganismos que son resistentes a los metales y que pueden desarrollarse en su presencia, las investigadoras de la UNGS pensaron en aprovechar esta propiedad para remover de los efluentes los metales pesados. “La bacteria tiene un mecanismo por el cual retiene el metal y lo guarda, no lo devuelve al medio. Entonces, encaramos una selección dentro de la población bacteriana que teníamos en las muestras, con aquellas que podían sobrevivir en presencia de cadmio, cobre, cinc y cromo”, explica Vullo.

 

De todas las muestras extraídas de la Cuenca del Río Reconquista, se aislaron cinco bacterias alrededor de las cuales gira la investigación (Pseudomonas Veronii, Delftia Acidovorans, Klebsiella Oxytoca, Klebsiella Ornithinolytica, Ralstonia Taiwanensis).

Como las bacterias son partículas diminutas resulta imposible separarlas del agua contaminada, inclusive visualizarlas, de modo que aunque logren absorber el metal, éste continúa en el medio junto a la bacteria. “La estrategia con la cuál estamos trabajando es pegar primero las bacterias sobre una superficie inerte como esponjitas de poliuretano, tubos de siliconas o membranas de teflón, para que crezcan y formen una biopelícula. Una vez que los metales se adhieran a los soportes que contienen las bacterias la tarea de remoción es sencilla, se retiran las esponjitas y queda el agua pura”, explica Zalts.

 

En esta etapa de la investigación se trabaja con bioreactores a escala y está previsto en un futuro la creación de un bioreactor con capacidad industrial que será construido por el Área de Electromecánica que pertenece al Instituto de Industria de la Universidad.

 

Procesos químicos vs. procesos biológicos

Hasta el momento, en la Argentina ninguna industria emplea métodos biológicos para purificar las aguas, sino que se utilizan procesos químicos que muchas veces pueden llegar a ser perjudiciales para el ambiente. El problema del proceso químico, aunque es muy efectivo en casos de alta concentración de metales, es que se le agrega al efluente una gran carga de sustancias que pueden dañar el entorno. “A veces se agrega cal, por ejemplo, o cosas sólidas que permitan que los metales se adhieran. Pero qué sucede. Se genera una gran cantidad de barros, que tienen esos metales ahora absorbidos, a los que también hay que tratar. Es decir, no se termina el problema, sino que se generan residuos que pueden ser complicados de tratar”, explica Zalts, Doctora en Ciencias Químicas.

 

Una de las características más importantes de este proceso biológico de remediación de metales pesados es que no produce daño alguno al entorno. “El sistema con el que estamos trabajando es ambientalmente amigable. Estamos usando bacterias que están en el medio”, asegura Zalts. Este proyecto de investigación muestra una de las facetas amigables de la forma de vida más antigua de la Tierra, las bacterias.

 


Jornada de química ambiental en la UNGS

Cómo explotamos a los microorganismos en beneficio del ambiente

 

La Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) organiza la jornada “Biotecnología ambiental: cómo explotamos a los microorganismos en beneficio del ambiente”, en la que investigadores-docentes de la UNGS expondrán sobre los proyectos de investigación que llevan adelante. La jornada se realizarán el martes 25 de septiembre en el campus universitario, ubicado en Gutiérrez 1150, Los Polvorines.

 

Este encuentro contará con la presencia del Dr. Víctor de Lorenzo, investigador del Centro Nacional de Biotecnología, dependiente de la Universidad Autónoma de Madrid, España, que centra su investigación en la posibilidad de programar bacterias con el objeto de liberarlas al medio ambiente para la biodegradación de compuestos tóxicos o como biosensores para detectar la presencia o ausencia de compuestos predeterminados.

 

Uno de los proyectos de investigación que lleva adelante el Área de Química Ambiental de la UNGS, es la biorremediación de efluentes industriales con microorganismos capaces de retener metales, aislados de ecosistemas contaminados. Para tal fin, el estudio contempla el diseño de un biorreactor que contenga estos microorganismos y que pueda constituirse como una alternativa económica y eficiente para tratar los desechos antes de que sean devueltos al ambiente.