Pedaleando Malvinas: un homenaje a los caídos y veteranos de la guerra

Germán Stoessel recorrió en bicicleta las Islas Malvinas y nos contó en Te Digo y Te Repito* sobre esa experiencia

G.S- Pedaleando Malvinas, surge el año pasado. Hace tiempo que venía, de uno u otro modo, vinculado con los veteranos. No tengo familiares directos involucrados pero siento admiración y respeto.

El año pasado me decidí a viajar y como la bicicleta es una de mis otras pasiones, decidí mezclar esto.  Y armé una bicicleta para la ocasión, en homenaje. Llevé una bicicleta de producción nacional para allá.

No alcancé a hacerlo en noviembre/ diciembre como quería. Pero tomando unos mates, un día solo en el taller, decidí llamar, encontré pasajes y no lo dudé, plástico ahí nomás y pasaje de ida y vuelta

 

¿Cómo es la bicicleta que utilizaste para esta travesía, tiene algunos detalles particulares no?

G.S- Es un homenaje personal en el que me apoyó y apoya mi familia. Yo armé la bicicleta con partes que se fabrican en el país y así también apoyar la industria nacional, porque es un mensaje que además me gustaría que se dé para adentro. Un cuadro hecho con bambú (que crece en Misiones y lo ensamblan en Rosario) con fibra de carbono y caña; los bolsos son cordobeses y otra parte hecha en Buenos Aires. Dos ingenieros de Avellaneda hicieron la transmisión mecanizada en aluminio. Otro muchacho de Capital que hace unos soportes para equipaje, también se los puse. La iluminación es de otro ingeniero que en Rosario hace productos de calidad: linternas led. Y por último, las palancas se las di a un orfebre, fue el último detalle, Santiago Cuciniello, él las talló a mano. En la palanca izquierda dice: “Coronados de gloria vivamos” y en la palanca derecha: “Oh, juremos con gloria morir!” . Así que ese fue el homenaje en el que pude pedalear y legar hasta Darwin y otros lugares.

 

¿Cómo fue el recorrido dentro de las Islas, contanos con qué te encontraste. Se puede viajar sin ningún problema 

G.S- Yo vivo en Santa Cruz, llegué a Gallegos en micro. Me hubiese gustado ir en bici pero por el trabajo no tenía otra semana extra. Y de Gallegos tomé un vuelo, hay un vuelo que para los segundos sábados de cada mes.

Se puede viajar sin ningún problema, solo que tenes que tener pasaporte, es la condición que se nos impone. Te sellan el pasaporte y tenes que tener pasaje de ida y vuelta, una reserva de alojamiento y un seguro también te piden, de viajero como te piden en otros lugares.

Yo fui dispuesto a pedalearme todo y lo puede hacer. Me bajé del avión y ahí nomás en la base militar armé la bicicleta, ante la risa de unas inglesas y una señora chilena. 

Y salí de la base militar de Monte Agradable pedaleando. Fui hasta Puerto Argentino, que está a 60 kilómetros y de ahí recorrí un montón. El pueblito lo recorres rápido, en 10 minutos ya está, se acabó. Recorrí escenarios del 82’, paisajes naturales.

Al día siguiente, después de algunas discusiones con la policía, emprendí viaje para Darwin que está a 100 kilómetros, donde está el cementerio con nuestros soldados que es donde yo quería llegar.

El viaje es totalmente en solitario, no hay ninguno pedaleando, andan algunos pero en Land Rover y después te cruzas en el camino con ovejas.

Y la verdad, yo no sé si ustedes conocen acá Patagonia Austral, Santa Cruz, pero el paisaje es patagónico. Un ambiente insular pero un paisaje patagónico, tenes llanuras, cerros y viento, con cielo nublado y lluvia. Ese fue el ambiente en el cual me tocó pedalear.

Pero lo más crudo, lo más sensible, lo más impactante de todo esto, en mi caso no fue llegar a la Isla en sí, sino llegar al cementerio. Ahí está la verdad.

Al llegar al cementerio es un lugar muy silencioso, te acompaña solamente el ruido del viento. Yo llegué un lunes a la tarde al cementerio, no había nadie.Es un lugar sobre el que había leído, historias sobre las personas que están descansando ahí. Pero al llegar se me hizo un nudo en la garganta.

Y si yo había ido con cierto respeto y orgullo, ahora y después de haber recorrido los campos de batalla, Monte London, Monte Harriet, es más la admiración que le tengo a los veteranos.

“Pero lo más crudo, lo más sensible, lo más impactante de todo esto, en mi caso no fue llegar a la Isla en sí, sino llegar al cementerio. Ahí está la verdad” 

 

Vos nos contaste que no tenías familiares veteranos o que hayan estado en Malvinas pero que de una manera u otra estas relacionado con los veteranos y los homenajes.. Hace un rato contamos sobre la historia de Rena y Reyes** y vos también estabas en esa historia.  De donde viene esa inquietud tuya?

 G.S- Eso seguramente viene de mi infancia en Comodoro Rivadavia . Yo supongo que la mayoría de ustedes, ahí en la radio o quienes escuchan en Provincia de Buenos Aires, sino estuvieron vinculados a esto quizás les suena raro; pero en muchos lugares de la Patagonia en el caso nuestro (de mi familia y  mis vecinos) estuvimos en contacto directo con todo lo que se dio con la gesta del 82’  y sus protagonistas

Nosotros en muchos casos recibimos soldados en casa, ellos estaban acantonados en frente, cruzando una calle. Y era común que todos los días nosotros les llevemos frutas, alguna torta que mi mamá les hacía, un bizcochuelo, un budín o que mi viejo les diera su ropa de abrigo. Eso es algo que yo recuerdo que nos tocaba hacer en los días de abril y mayo. Y eran soldados que hacían el cruce desde Comodoro a las Islas.

Después, con el tiempo, nos preguntamos ¿Qué habrá sido de estos muchachos? Si la pregunta es: qué es lo que me vincula con eso; quizás sea la incertidumbre de saber qué fue de ellos.

Y también a través de todas estas acciones que vos llevas a delante rendís homenaje a los que estuvieron ahí, los que no volvieron con sus familias o a los que volvieron y después se pudieron reencontrar (como la historia del soldado y el teniente)

G.S- Sí, pasa que además hoy en día se ve en nuestra sociedad tantos temas que nos dividen. Y este es uno de los poquitos o el único tema que aún nos une. Y cada vez que hablo con un veterano o que me vuelvo a comunicar con Reyes o Rena siempre hay algo positivo, siempre hay algo para aprender.

De hecho uno de los primeros llamados que tuve por teléfono al volver de las Islas fue de Reyes. Sigue siendo una historia dura pero para mí es ejemplificadora. Y haber estado en esos lugares es fuerte, es muy interesante. No es un viaje de vacaciones

Es una manera de recordar y acercarse para todas aquellas familias que quizás no pueden viajar o acercarse hasta las Islas

G.S- Remarco eso que dijiste sobre las familias que no se pueden acercar. Como el llamado que me hacen ustedes, hubo de radios locales pero hubo un llamado que el otro día me sorprendió. Era la mamá de un caído en Malvinas. Fue un llamado telefónico breve pero lo único que quiso fue agradecerme el viaje y me preguntó si había visitado la tumba de su hijo, si estaba limpia y si tenía un rosario en ella. Ese era el interés de una madre de 80 años, nada más que eso. Y es gente que está pendiente de esas cosas. Yo no pensé que iba a tener tanta repercusión  

…”lo único que quiso fue agradecerme el viaje y me preguntó si había visitado la tumba de su hijo, si estaba limpia y si tenía un rosario en ella. Ese era el interés de una madre de 80 años, nada más que eso”

 

Si querés escuchar la nota completa? 

* Te Digo y Te Repito – Lunes a viernes de 13 a 16 hs. 
** La historia de Rena y Reyes, es la historia de dos combatientes para los cuales  la guerra  fue el inicio de una amistad inesperada. Para conocer esta historia:  http://radioambulante.org/audio/el-soldado-y-el-teniente

 

Acerca de Cintia Ojeda