INVESTIGACIÓN

 

Desde hace cerca de veinte años numerosas discusiones políticas internacionales han girado en torno al problema de la sustentabilidad ambiental y humana del estilo de crecimiento que ha tenido la vida sobre el planeta en los últimos siglos. Frente a los paradigmas que proponían la necesidad de extender sobre toda la superficie del planeta un modo de explotación intensivo y depredador de los recursos naturales para obtener el desarrollo económico, se han levantado argumentos en el sentido de ponderar formas más integrales, armónicas y sustentables de desarrollo. En consecuencia, el problema de cómo definir y sobre todo, cómo alcanzar ese anhelado desarrollo humano, se convirtió en una cuestión de urgencia epistemológica y política, sobre la cual las universidades en particular fueron convocadas a expresarse e intervenir.

                La creación del IDH y el diseño de sus primeras líneas de investigación se produjeron en ese contexto, en el que comenzaron a hacerse muy crecientes los límites intelectuales y las consecuencias sociales de la aplicación del llamado “pensamiento único” a problemáticas sociales y a decisiones públicas. Tal como lo señalan algunos de los documentos elaborados en el IDH en esos años[1] era preciso avanzar en alguna conceptualización del desarrollo humano que permitiera visualizar las características de una profunda crisis socio-cultural vivida en el marco de complejos procesos de globalización e hibridación cultural y de transformaciones económicas y  sociales generalmente de tono regresivo. El compromiso con un nuevo desarrollo implicaba asumir la centralidad de los sujetos de la persona humana y promover una ampliación de las capacidades y opciones socialmente disponibles para la transformación la calidad de vida y las oportunidades de la población. En ese marco, se planteaba como propósito Es tarea entonces de la investigación del IDH realizar  una tarea crítica de aquellos procesos que imponen  limitaciones a  las personas, de manera tal que se puedan promover ¨procesos de participación y democratización ampliados¨.[2]

                El reconocimiento del desarrollo humano como objeto de análisis e intervención  suponía que las disciplinas científicas debían reconfigurarse para  responder a los desafíos cualitativos de ese paradigma[3]. Ello implicaba el análisis minucioso de los mecanismos y procesos de socialización, institucionalización y formulación de políticas actuales en el tiempo y el espacio, a través de los cuales se produce y reproduce un sistema de desigualdades (de ingresos, de género, étnicas, generacionales, etc.) que son obstáculos fundamentales al desarrollo humano. Esas desigualdades se fundamentan y se encarnan en sistemas de representaciones y formas de comunicación social vinculadas a estructuras de poder y mecanismos de formación de subjetividad. De allí que en esos documentos fundacionales se señalara la necesidad de prestar atención el carácter central del ¨estudio del hombre productor de sistemas de significados¨, ¨sujeto de complejas relaciones con la naturaleza y la técnica¨, a la vez que la relevancia de ¨las organizaciones, producciones y medios simbólicos en los que  se producen las culturas, se constituye y expresa el poder, se reproducen las culturas por la educación y en pocas palabras se organizan las comunicaciones humanas¨.[4]

                Estas son las bases que han orientado la tarea del IDH en sus funciones de formación, investigación y servicios. A través de diferentes áreas en permanente articulación el IDH se propone abordar los desafíos al que se enfrentan las sociedades en términos del desarrollo de su población en el actual mundo globalizado.

                En lo que se refiere a la organización de los procesos de investigación, se ha fijado como política la definición de campos prioritarios de análisis que posibiliten en el futuro el diseño, ejecución y gestión de políticas públicas que apunten a democratizar el acceso a la riqueza, la educación y la cultura, así como avanzar en la producción de otros conocimientos académica y socialmente relevantes en cada una de las diez áreas de investigación del Instituto.   En esta perspectiva la investigación del IDH “debería tener un carácter transversal a fin de posibilitar una vinculación coherente entre las áreas” que lo conforman.[5] De esta forma tanto el despliegue del trabajo al interior de las áreas a través de  líneas de  investigación comunes, como las articulaciones entre las áreas posibilitarán un abordaje más  completo, de mayor base empírica y con más dimensiones analíticas incorporadas.

                Asimismo, se estima indispensable la articulación de este Instituto con otros de la UNGS que estudien cuestiones afines con el propósito de apropiarse de  miradas diferentes que problematicen y enriquezcan el proceso de investigación. Ello supondrá, lógicamente, tomar en cuenta otros ámbitos y otras perspectivas desde las cuales se estudian problemáticas compartidas. Esta articulación permitirá, al mismo tiempo, comparar y contrastar (cuando corresponda) enfoques, metodologías y resultados, que por coincidencia o discordancia con los correspondientes al IDH, representen aportes significativos desde la perspectiva de la investigación.

                Finalmente, en un contexto de especial intensificación de los vínculos entre los países del cono sur, se invita a los equipos de investigación que adoptar perspectivas de análisis y recortes temáticos que tomen en consideración esta realidad. Así, frente a la fuerte transnacionalización de la profesión académica y el fortalecimiento de las redes universitarias internacionales, el IDH propone la intensificación (no excluyente) de los vínculos con otras unidades argentinas y latinoamericanas.

 

Las áreas son:
•       Política
•       Culturas, culturas
•       Educación
•       La economía: problemas del campo disciplinar y de su enseñanza
•       La filosofía: problemas del campo disciplinar y de su enseñanza
•       La historia: problemas del campo disciplinar y de su enseñanza
•       La física: problemas del campo disciplinar y de su enseñanza
•       La matemática: problemas del campo disciplinar y de su enseñanza
•       Procesos de comunicación, políticas de comunicación y medios masivos
•       Ciencias del lenguaje: problemas del campo disciplinar  y de su enseñanza

 


[1] Teobaldo, Marta, “Propuestas sugeridas para las áreas de investigación del IDH¨, Universidad Nacional de General Sarmiento, documento de trabajo, 1998; Ezcurra Ana María, ¨Instituto del Desarrollo Humano: fundamentos, objeto y campos de acción¨, Universidad Nacional de General Sarmiento, documento de trabajo, 1996; Ameigeiras, Aldo, ¨Programas tentativos de investigación IDH¨, Universidad Nacional de General Sarmiento, documento de trabajo, 1999.

[2] Teobaldo, Marta, “Propuestas sugeridas”, op. cit. y Ezcurra Ana, ¨Instituto del Desarrollo”,  op. cit.

[3]“Propuesta de la Comisión Especial sobre la creación del 4to Instituto”, Universidad Nacional de General Sarmiento, 1996.

[4]“Propuesta de la Comisión Especial”, op. cit.

[5] Teobaldo, Marta, “Propuestas sugeridas”, op. cit.