“Las palabras bullying, dron, geolocalización, pansexual y viral son resultados de la innovación léxica de los últimos años. Estas y muchas otras palabras nuevas manifiestan las transformaciones sociales, culturales y tecnológicas que ocurren en toda comunidad, a la vez que dinamizan la lengua y la mantienen viva”, sostiene la especialista Andreína Adelstein. Esto es así porque el lenguaje constituye una de las características fundamentales que distingue a los seres humanos como especie. Desde aquí, las lenguas no pueden considerarse sistemas estáticos e inmutables; por el contrario, nacen, luchan, crecen y se modifican, construyen vínculos, buscan renovarse y se actualizan. Todo con un propósito único y específico: la supervivencia.

 

Ahora bien, si las personas pueden crear múltiples sentidos (discursos) a partir de posibilidades (palabras) acotadas, ¿por qué incorporar nuevas palabras? ¿No alcanza con las ya existentes? Es lo que estudia Andreína Adelstein, lingüista e investigadora independiente del Conicet en el Instituto del Desarrollo Humano de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), institución en la que también se desempeña como docente. Se especializa en semántica léxica y en aspectos aplicados de neología y lexicografía, en especial sobre el español de la Argentina. Desde la UNGS dirige un equipo de trabajo que forma parte de la Red de Antenas Neológicas coordinada por la Universidad PompeuFabra (Barcelona). Además, participó como compiladora y autora de diversos libros entre los que se destacan “Antiedad, pansexual, fracking y otras palabras recientes del español de América y España” (2017), “Diccionario del léxico corriente de la política argentina” (2014) y “Diccionario integral del español de la Argentina” (2009).

–Para empezar, ¿qué es un neologismo?

–Dentro del campo de la lingüística, se halla el área de la semántica léxica que se preocupa por estudiar qué características tienen los significados de las palabras, por qué se modifican, qué relaciones establecen entre sí y de qué manera están almacenados en nuestra mente. Desde esta perspectiva, los neologismos son el resultado de la creación léxica y manifiestan la vitalidad de una lengua. Pueden emerger a partir de los recursos propios de la lengua, la modificación de un significado o bien mediante préstamos que obtienen de otras.

–¿En qué momento los neologismos se incorporan al lenguaje?

–Es la pregunta del millón. Para responder a este interrogante nos basamos en criterios metodológicos consensuados. Uno de los parámetros más corrientes es el que indica que una palabra deja de ser neológica cuando pasaron diez años desde su primera utilización. Otro criterio que sanciona su incorporación al lenguaje es su introducción en un diccionario. En la actualidad, esta variante tiene más sentido porque gracias a la utilización de diccionarios electrónicos, el léxico se actualiza más rápido. No obstante, continúan existiendo los desfasajes. De hecho, en general se habla de “neologismos lexicográficos” para referirse a aquellas palabras que aunque no son nuevas para el hablante, sí lo son para el diccionario.

–¿Cuáles son las principales causas que motivan las incorporaciones de los neologismos al léxico habitual? 

–En principio, cualquier cambio en la sociedad –ya sean fenómenos políticos, económicos o culturales– genera la necesidad de contar con nuevas denominaciones. Todas las actividades de los seres humanos comprometen el uso de la lengua, aunque hay ámbitos que resultan más proclives a la emergencia de neologismos. La prensa, por ejemplo, constituye un espacio de creación y difusión de nuevo vocabulario. Este año surgieron algunos casos como “perchero solidario”, “pornovenganza” y “megarenovación”; palabras que brotan como respuestas frente a necesidades de comunicación vinculadas a problemas sociales.

–¿Hay más neologismos con origen en las clases populares o en las clases medias y altas? ¿Quiénes alimentan más al lenguaje?

–Es necesario distinguir la infinidad de creaciones léxicas de lo que luego se sanciona y permanece como una nueva palabra. De hecho, muchos neologismos son efímeros y nunca pueden formar parte de esa renovación de la lengua. No existe una diferenciación social o etaria que permita trazar cierta preponderancia. Sin embargo, repito, el rol de la prensa es significativo porque cuenta con el poder de instalar nuevos significados a partir de su circulación por el espacio público.

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