Con entusiasmo y emoción, se presentó en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires Yo nena, yo princesa. Luana la nena que eligió su propio nombre, libro editado recientemente por la UNGS que cuenta la historia de Luana, la nena que obtuvo un nuevo DNI, luego de que fuera autorizado el cambio de sexo en ese documento. El encuentro contó con la participación de la participación del rector de la UNGS Eduardo Rinesi y el vicerrector Gustavo Kohan.

La presentación, realizada en la sala Alfonsina Storni, contó con las intervenciones de la mamá de Luana y autora del libro, Gabriela Mansilla; del presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), César Cigliuitti; de la coordinadora del Área de Salud de la CHA, Valeria Paván; la periodista de Página/12 Mariana Carbajal, el director del Centro de Salud Mental y Cooperativo Ático, Alfredo Grande, y de los secretarios de Investigación y de Académica de la UNGS, Pablo Bonaldi y Gabriela Diker, que inició la ronda de exposiciones .

“En muchos sentidos este es un libro sobre la infancia, sobre el reconocimiento de las múltiples formas de transitar la infancia. Pone de manifiesto los límites de la pretensión de universalidad de nuestro saber sobre lo que los niños son y deben ser, conmueve las categorías de las que disponemos para pensar la infancia, nos obliga a pensar de nuevo y nos impide seguir escribiendo, como ha dicho Rancière, ‘lo que otros cien escribirían’. En este sentido, es importante reinscribir la historia de Luana en el universo de la infancia, un universo que se amplía en la medida en que admite, dentro de sí, la pluralidad de modos de ser niño o niña, aseguró Diker.

A continuación Valería Paván destacó la decisión de la UNGS de publicar este libro como una forma de comprometerse con la promoción, defensa y ampliación de derechos y de sumar su voz al debate público y enfatizó que “lo más importante en la historia de “Lulú” es que tuvo unos papás que la pudieron escuchar aun sin comprender lo que la niña les decía y la habilitaron, así, a tener una vida para ser vivida. Este libro es sin duda una historia de amor y de lucha inagotables. Pero es también un ensayo y una reflexión profunda sobre los prejuicios y los saberes instituidos, tan próximos, muchas veces a la ignorancia y a la ignominia con la que nos enfrentamos día a día”.

Mariana Carbajal fue la periodista elegida para hacer pública esta historia, a través de una extensa entrevista publicada en julio pasado en Página 12: “el objetivo central de contar lo que habían vivido Luana y Gabriela siempre fue conseguir el DNI, y no en generar debates morales. A pesar de eso, desde los medios se cuestionó mucho a Gabriela, que es una mujer admirable porque no lucha sólo por su hija, sino por sentar precedente para que otros niños no sufran las mismas dificultades”. Carbajal dijo por último: “esta historia nos interpela como sociedad, es fundamental convertir las leyes en derechos”.

En su intervención, el titular de la CHA, César Cigliuutti expresó que “este testimonio es fundamental para toda la comunidad de diversidad sexual, porque desvanece fantasmas y prejuicios”. Y sobre el acompañamiento brindado desde la CHA a este caso aseguró que “estas luchas no se dan en soledad. Nuestras historias hubiesen sido muy distintas si hubiéramos tenido madres que nos protegieran”.

“Es un libro terapéutico que nos propone encontrarnos con nuestro deseo, llegar al límite y devastar los mandatos de la cultura represora”, afirmó Alfredo Grande.
En relación a la muy negativa experiencia atravesada por Mansilla y su hija en una primera asistencia psicológica, Grande afirmó que “hay quienes viven la diversidad como si fuera miseria y promueven que esa miseria se note, y en cambio el camino que transitó Gabriela fue que si se note”. Y aseguró que “la política del encubrimiento termina con el exterminio, es necesario entonces llegar al límite de las potencialidades, hacerlas notar, recién ahí pueden empezar a cambiar”.

El secretario de investigación Pablo Bonaldi relató porque se decidió editar este libro: “cuando leí el manuscrito por primera vez, me emocioné mucho. Sentí una profunda convicción, debíamos publicarlo, porque expresa lo que sentimos, que la universidad debe ser una caja de resonancia de los debates públicos y sociales”. Bonaldi agradeció al equipo de Publicaciones por el trabajo realizado y a Gabriela por confiar en la Universidad.

En el cierre, Gabriela Mansilla agradeció el acompañamiento de los presentes. “Comencé a escribir mucho antes de que este libro se materializara, escribir se convirtió para mi en un refugio, en una compañía, es la manera que encontré de decirle a Luana que la entendía”. Muy emocionada hizo un recorrido por la historia de la niña, la incertidumbre, el registro de los primeros cambios, las expresiones que hablaban de una cuestión de identidad, el sinfín de dificultades atravesadas, el no no saber a quien recurrir, las experiencias dolorosas de cuestionamientos y desatención, la contención finalmente encontrada en la CHA, en el equipo de Ático y su incansable lucha por el DNI de Luana. “Espero que mis manuscritos, transformados hoy en libro, sean útiles para todos aquellos papás que vivan una historia como la nuestra”.

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