Adelma Molinari, por los derechos de las personas con discapacidad

De acuerdo a cifras de la Organización Mundial de Salud (OMS), casi una quinta parte de la población mundial vive con discapacidades. Eso significa que cientos de millones de personas deben afrontar obstáculos como la estigmatización y la discriminación, la falta de atención de su salud y la inaccesibilidad. Desde hace cincuenta años, Adelma Molinari trabaja apasionadamente para cambiar ese mundo.

La misión, que atraviesa la vida de esta profesora en Educación Especial, es avanzar hacia un cambio de concepto: “no son seres discapacitados sino personas con discapacidad y, por lo tanto, hablamos de sujetos plenos de derecho”, enfatiza, y con cauto entusiasmo reconoce: “desde hace una década es creciente el número de personas que empiezan a entender que no se trata de una enfermedad, sino de desventajas; la falta de información provoca exclusión”.

En la búsqueda de mejores políticas públicas para la comunidad, en 2008 Adelma Molinari aceptó encabezar la Dirección Municipal de Ayuda y Promoción a la Persona con Discapacidad (DIMAPAD), en el distrito de San Miguel, un espacio que asiste a 17 mil personas, donde se tramita el Certificado Único de Discapacidad (CUD), entre otras gestiones vinculadas con salud y transporte, y donde se brinda asesoramiento para la inclusión laboral y social.

“La rehabilitación profesional logra compensar las desventajas de una discapacidad que afecta el desempeño laboral, dificultando o impidiendo la integración social”, explica Adelma, tomando declaraciones de la OIT. En ese sentido, y en el marco del trabajo que desarrolla el Taller protegido APAD, que ella creó, Molinari recuerda una experiencia realizada por estudiantes de la materia Desarrollo de Capacidades Emprendedoras de la UNGS: “a partir del relevamiento de las distintas capacidades personales, identificaron en qué instancia de la línea de producción debía participar cada uno. Ese aporte contribuyó a disminuir las sensaciones de frustración de los talleristas y a fortalecer la confianza en sí mismos y en su autonomía”, recuerda.

La relación de Adelma con la Universidad es histórica. Entre los integrantes de la comunidad del ex partido de General Sarmiento que pugnaban por una universidad local, Adelma Molinari trabajó junto a Carlos Eroles promoviendo un proyecto que se destacara por su vocación social. “Queríamos una universidad comprometida con la comunidad, que trabajara siempre desde ideas de inclusión y donde los estudiantes pudieran hacer carreras que les permitieran comprometerse con lo social, y hoy, casi 20 años después, me alegra decir que eso se logró”. Y como argumentos destaca, entre otras cosas, la preocupación por afrontar las debilidades formativas de los jóvenes, la presencia de la comunidad en el Consejo Superior, la accesibilidad edilicia, la exploración de estrategias para la formación de estudiantes con discapacidad, el desarrollo de la biblioteca parlante realizada por un trabajador/estudiante ciego y la inclusión en el Programa “Universidad y Discapacidad”.

“La Universidad alcanzó importantes logros en accesibilidad tanto física como académica. El desafío ahora es sostener y fortalecer el vínculo con todos los sectores, para profundizar la política de inclusión de los más vulnerables, y creo que por su vocación social la UNGS puede hacerlo”.

Nota publicada en la contratapa de Noticias UNGS en junio de 2012

Comparte este artículo