Eduardo ReeseEn los últimos diez años –en los que las políticas estatales produjeron logros importantes en la situación social de los sectores populares–, se registraron sin embargo numerosos conflictos por el acceso al suelo urbano y a la vivienda, expresados en tomas y ocupaciones de tierras e inmuebles. La informalidad creció en nuestras ciudades, aunque se avanzó en la reducción de la pobreza y de la inestabilidad laboral, en crecimiento del empleo y del ingreso. ¿Cómo se explica esta aparente paradoja? ¿Cuál es su anclaje? ¿Cómo resolverla? El arquitecto Eduardo Reese, docente de la UNGS que desde hace años aborda téorica y prácticamente el ríspido axioma vernáculo de “la tierra no se toca”, entiende que no sólo la pobreza traba el acceso a la tierra y la vivienda, sino que también incide con fuerza la falta de suelo disponible para los sectores populares.

La nota completa fue publicada el lunes 13 de octubre en la edición impresa del diario Página/12.

EDUARDO REESE, URBANISTA DEL INSTITUTO PROVINCIAL DE LA VIVIENDA
“La informalidad agrava la pobreza”
A pesar de la disminución de la pobreza, las tomas de tierra se producen en gran medida por la informalidad y por la especulación en el precio de la tierra. Para Reese, es importante la regulación estatal del mercado inmobiliario.

¿POR QUE EDUARDO REESE?
Propuestas para el hábitat

Comparte este artículo