Profesores, investigadores, estudiantes y miembros de la comunidad académica en general colmaron el auditorio José Pablo Martín del multiespacio cultural de la UNGS el jueves 2 de marzo convocados bajo la pregunta “Enseñar historia, ¿para qué?”. La jornada, organizada por el Grupo de Investigación y Desarrollo en Enseñanza de la Historia (Grideh) del Instituto del Desarrollo Humano (IDH), contó con las exposiciones de destacados especialistas que abrieron el debate y deslizaron posibles respuestas en torno a la enseñanza de Historia en diversos ámbitos, como la escuela media, el nivel superior, desde los programas educativos, en espacios de divulgación, en nuevos soportes, entre otros.

La jornada contó incluso con la asistencia de trabajadores del Archivo Histórico Municipal (AHM) “Prof. Andrés R. Allende” de Lincoln  que visitaron la UNGS junto a docentes, investigadores y estudiantes de Nivel Superior de esa ciudad.

La apertura estuvo a cargo de la directora del IDH María Alejandra Figliola y de la investigadora docente del área de Historia del IDH María Paula González, quien remarcó la relevancia del interrogante sobre la disciplina en un marco de profundas transformaciones, políticas, culturales, comunicacionales, historiográficas y educativas. “La historia es una disciplina que invita a pensar los cambios en el tiempo”, aseguró, al destacar la relevancia de la pregunta. González aseguró que el encuentro se enlaza con las jornadas realizadas hace más de 10 años “Historia, ¿para qué?”, que quedaron plasmadas en un libro coordinado por Jorge Cernadas y Daniel Lvovich.

Tras las palabras de bienvenida, se dio paso a las exposiciones del investigador docente de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Alejandro Cataruzza y de la investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), docente de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y de la UBA, Silvia Finocchio.

Cataruzza, quien participó de las jornadas en 2005 “Historia, ¿para qué?”, se refirió a la importancia de los “consensos” en las respuestas a la pregunta y dijo que “sería más productivo mantener la pregunta abierta en lugar de buscar preguntas cerradas y eternas”. Recalcó además que “el pasado, su investigación, divulgación y enseñanza, es un problema político”, ya que “allí se juegan la pretensión de legitimidad y la cuestión de poder”. Al aclarar que se refería a la política en un sentido amplio, en el sentido de la disputa por el poder, la legitimidad, opinó que “Enseñar Historia, ¿para qué?” es una pregunta política y las respuestas que acarree también son políticas: “Si preguntarse Historia para qué implica una aún velada concepción de cómo se relaciona pasado y presente, eso inevitablemente acarrea una dimensión política para la pregunta y para sus respuestas posibles porque el para qué se juega hoy, se juega en el presente”.

Finocchio expuso sobre “enseñar a enseñar Historia”. La especialista propuso pensar “los saberes y los sentidos en los que se debe fundar la práctica de formación de profesores”, al subrayar que “la cuestión central es cuál es el sentido de nuestras acciones como profesores”. Aseguró además que “el profesor tiene un saber legitimado (desde la teoría) y un saber no legitimado (desde la práctica), el cual sí existía en la primera mitad del siglo XX”. Destacó así la “importancia de un trabajo permanente de crítica y de reflexión de la propia práctica”. “Se aprende mucho enseñando”, dijo y continuó: “formación y actuación docente tienen que ser el resultado de un proceso de elaboración colectiva”. “En el contexto latinoamericano, la enseñanza de la Historia se viene redefiniendo”, sostuvo y agregó: “Tenemos que abrir los ojos, ampliar la mirada, mirar lo que hicimos”. “Lejos de las tecnocracias, de las didácticas, el cambio a veces ingresa como virus troyano por las instituciones y desde allí se alimenta y crece”, reflexionó.

Al finalizar la exposición de Finocchio, se dio espacio para el debate y las preguntas. Tras un pequeño receso, María Ernestina Alonso, docente de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y de la Universidad de Lanús (UNLA), expuso sobre “enseñar historia en la era digital”.

“Enseñar historia en los museos y desde las producciones audiovisuales”, a cargo del investigador del CONICET, docente de la UBA y director del Museo del Cabildo y la Revolución de Mayo Gabriel Di Meglio, fue la siguiente ponencia. En tanto, el final estuvo a cargo del también investigador del CONICET y docente de la UNLP, Emmanuel Kahan, quien se refirió a “Enseñar historia en los materiales educativos”.