Luciana Galván, licenciada en Ecología Urbana por la UNGS, fue entrevistada por el diario La Nación, sobre el Grupo Alma de danza integradora. La nota fue publicada el sábado 7 de octubre de 2017. 

Un extracto de la nota

Luciana Galván es Licenciada en Ecología Urbana por la Universidad de General Sarmiento y es una de las artistas que integra el Grupo Alma. Se desplaza en silla de ruedas desde hace seis años, cuando sufrió un accidente mientras desarrollaba una de sus pasiones, la acrobacia. Ella siempre estuvo atenta a las cuestiones vinculadas a la discapacidad. Durante un tiempo, fue guía del Museo de Ciencia de su universidad y bregó para que el edificio sea accesible a personas con movilidad reducida. Con su esfuerzo logró que se instalaran rampas y ascensores. Lo que Luciana nunca imaginó es que, años después, ella misma utilizaría esas facilidades: “La vuelta a ese lugar, ya en silla de ruedas, fue muy fuerte. Utilicé las rampas por las que había luchado yo”, explica.

“A partir de lo que me sucedió, dejé de sentir el cuerpo y, en consecuencia, de moverme. De todos modos, rápidamente volví a trabajar, pero la sensación que yo tenía era como estar en una caja. Esa caja era la silla. Necesitaba salir de ahí porque sentía que me iba achicando”, relata. “Me angustiaba no saber cómo recuperar ese movimiento. Por suerte, me acordé de Demián Frontera, el hijo de nuestra directora y el primer bailarín de la compañía. Lo había visto una vez bailar en silla de ruedas y me había generado una sensación muy profunda. Al verme yo en esa situación, pensé que si había algo que me podía ayudar era la danza. Así que fui en busca de los talleres. Eso fue a los siete meses del accidente”, añade.

“Con la danza aprendí a aceptar mi silla, a reconciliarme con ella, a moverme diferente”, sostiene Luciana. Y agrega: “Estar en silla es una manera diferente de existir. La discapacidad mayor no está en la persona que la padece, sino en el entorno”.

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