Conocer el estado actual de la calidad del agua del arroyo Claro y su impacto en la población del conurbano es el objetivo principal de una investigación que llevan adelante ecólogos del Instituto del Conurbano de la UNGS. Escombros, heladeras viejas, restos de automóviles y bolsas de residuos son algunos de los desechos que hoy pueden encontrarse a simple vista en el cauce y al costado del arroyo Claro, cuenta el biólogo Gabriel Zunino, director del proyecto.

Zunino y Lorena Gómez, estudiante de la licenciatura en Ecología, hablaron con Argentina Investiga los detalles de esta investigación centrada en un arroyo que atraviesa zonas residenciales e industriales de los municipios de Malvinas Argentinas, Escobar y Tigre, y desemboca en el Río Luján.

A continuación la nota completa:

Argentina Investiga – 15 de mayo de 2017
Un arroyo Claro oscuro