Lunes 27 de abril de 2026
Chispas para encender el juego y abrir mundos nuevos
Subidas al trampolín del juego, cientos de personas participaron en la UNGS de la sexta edición de Chispa, el festival para las infancias.
Cada año el equipo organizador redobla la apuesta. Hubo actividades para todos los gustos y sensibilidades.
Para sentarse, concentrarse, imaginar y crear: talleres de experimentación con la luz, robótica y programación, botánica (tintas vivas, cianotopía), mariposas y plantas, dibujo de animé. Para moverse: clases de breaking y skate. Para mirar, descubrir e interactuar: espectáculos de danza, música y teatro.
Y se desplegaron espacios para disfrutar a cualquier hora, sin límites. Niñas y niños jugaron en la plaza blanda, miraron y leyeron libros de la biblioteca abierta, interactuaron con burbujas gigantes, pintaron y dibujaron.
También, las familias recorrieron la feria con productos para las infancias, el patio gastronómico y una muestra de videojuegos realizada por estudiantes de la Licenciatura en Producción y Desarrollo de Videojuegos de la Universidad Nacional de José C. Paz (UNPAZ).
“Tomamos el juego como un trampolín para aprender, conocer el mundo y principalmente como un derecho”, aseguró José Albornoz, parte del equipo organizador integrado por trabajadoras y trabajadores nodocentes, estudiantes, graduadas y graduados de la UNGS y otras universidades públicas.
Chispa es más que un Festival. Es un proyecto que engloba a distintas propuestas y áreas de la Universidad que trabajan con infancias.
Es un espacio de formación para estudiantes, graduados y graduadas, principalmente de las licenciaturas en Cultura y Lenguajes Artísticos y en Comunicación, que ponen mente y cuerpo a la gestión y producción de las diferentes etapas del evento. En muchos casos, son los primeros pasos como profesionales en las disciplinas que eligieron estudiar.
Como parte del proyecto, además se está trabajando junto a un equipo del área de videojuegos de la UNPAZ en la producción de un juego de mesa y de diferentes objetos que involucran a la estética del Festival.
Este año las expectativas se superaron. El desafío es sostener y ampliar la cantidad de ediciones por año, sumar más propuestas y contribuciones.
El festival es posible gracias al vínculo, articulación y apoyo de empresas privadas, del Municipio de Malvinas Argentinas y de organismos públicos, como el Consejo Federal por el Derecho a Jugar que trabaja para que el juego vuelva al debate público.
Para Albornoz, una cuestión central atraviesa la propuesta: la importancia de que la comunidad habite la universidad pública. Que de cuenta, en momentos de ahogo económico, del trabajo y esfuerzo que realizan trabajadoras y trabajadores de la Universidad para optimizar los recursos y hacer que los proyectos puedan realizarse de la mejor manera posible. Que se acerque a este espacio abierto, inclusivo, que busca garantizar derechos, con una mirada sensible hacia las infancias. Que la conozca, que sea una puerta de ingreso para imaginar y, quizás, hacer realidad un futuro próximo en la universidad. Que, en definitiva, disfrute un tiempo de aprendizaje, alegría y encuentro en comunidad.





















