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Miércoles 30 de septiembre de 2026

Todo mapa es político

La ONU aprobó recientemente un cambio en la forma de representar el tamaño de los países en el mapa del mundo, que pone en debate las distintas formas de cartografiar el mundo y sus implicancias políticas, ideológicas y económicas.

“La representación de un mapa nunca es neutral”, explica el geógrafo Federico Fritzsche, investigador y docente del Instituto del Conurbano de la UNGS, en referencia al cambio en el mapa del mundo que se aprobó en la ONU recientemente.

El planisferio que miramos actualmente, y que se utiliza en las escuelas, fue desarrollado hace más de 450 años, en 1569, por el cartógrafo y geógrafo Gerardus Mercator para los navegantes europeos del siglo XVI. Este mapa presenta una distorsión, por la dificultad de representar con precisión una superficie esférica, como es la Tierra, en un gráfico plano.

Debido a está distorsión, explica el geógrafo, “los países de latitudes altas se ven más grande y mucho más cuando se acercan a los polos. Por eso, en comparación, los países cercanos al Ecuador (latitudes bajas) parecen más pequeños de lo que son”.

Groenlandia es uno de los casos más evidentes. Tiene poco más de 2 millones de kilómetros cuadrados y debido a la distorsión de Mercator, en el mapa se ve casi del mismo tamaño que el continente africano, que tiene 30 millones de kilómetros cuadrados, es decir, 14 veces más grande.

La ONU aprobó recientemente la utilización de una proyección, llamada Equal Earth, que busca mostrar una proporción más fiel del tamaño de los países y de sus territorios. “Este cambio no es simbólico, permite poner en debate las distintas formas de cartografiar el mundo y sus implicancias políticas, ideológicas y económicas”, enfatiza Fritzsche, que junto a Aída Quintar lleva adelante un proyecto de investigación que analiza cómo a través de la geografía tradicional y de la geopolítica se construyó una imagen hegemónica del mundo que puso en un lugar privilegiado a países de Europa Occidental y a Estados Unidos.

El cambio más notorio que introduce la nueva proyección es la corrección del tamaño de África y también se ajustó el tamaño de América latina, entre otros, para que los territorios tengan una proporción más real en el mapa. “La iniciativa fue planteada por representantes de países africanos porque obviamente el continente africano es el área más perjudicada por este tipo de proyección”, explica Fritzsche.

La cuestión Malvinas
El geógrafo agrega que este no es el único cambio. “Hay otras cuestiones políticas e ideológicas implicadas que tienen que ver con la nomenclatura”, asegura Fritzsche, entre ellas el nombre con el que aparecen las Islas Malvinas.

“Desde el reclamo territorial y de soberanía argentina, el mapa está mal, porque nombra como Falkland Islands a las Islas Malvinas. Y esta es una cuestión que involucra el derecho internacional y la disputa geopolítica”, enfatiza Fritzsche y reafirma: “Para quienes reivindicamos la causa Malvinas y la disputa y reclamo por la soberanía, esta es una de las discusiones que se mantiene en el Comité de Descolonización de Naciones Unidas. Las Malvinas son argentinas, fueron usurpadas y son ocupadas por Gran Bretaña y se tienen que devolver. No reconocemos el nombre Falklands, son Malvinas, y no es Puerto Stanley, es Puerto Argentino”.

Además aclaró que la delegación argentina en Naciones Unidas votó a favor de este nuevo mapa, que tiene muchas mejoras, pero no realizó el reclamo por el nombre con el que se incluye a las Islas Malvinas.

La construcción de una imagen hegemónica
“Con la excusa de la mirada tecnocrática y de la solución técnica de los problemas de representación, la cartografía tradicional ha tendido a construir una imagen hegemónica de geografías binarias. Esta idea de Occidente y Oriente, Norte y Sur, centro y periferia, obviamente colocando a los países centrales de Europa Occidental y Estados Unidos en un lugar privilegiado y con una visión peyorativa de la periferia o del sur global”, explica Fritzsche, docente de geografía política del Profesorado de Geografía de la UNGS.

“Sobre esta imagen eurocéntrica dominante se construyen las ideas geopolíticas convencionales y conservadoras sobre la visión estratégica del territorio y cuáles son los territorios más importantes para su dominio estratégico y para el dominio de los recursos”, sostiene.

Fritzsche afirma que esta nueva “forma alternativa de cartografiar va a tener un impacto en el ámbito de la geografía política como de la enseñanza de la geografía, aunque no tenga una implicancia jurídica en el derecho internacional”. Y recuerda que actualmente los mapas escolares siguen utilizando la proyección Mercator, aunque hay otros alternativos, al igual que las herramientas digitales como Google Maps.

En el siguiente enlace se puede acceder a los mapas en español y en inglés: Equal Earth.

 

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