Miércoles 6 de mayo de 2026
Mesa debate en la UNGS: balances y desafíos de la participación en la Ley de Acceso Justo al Hábitat
Mesa debate en la UNGS: balances y desafíos de la participación en la Ley de Acceso Justo al Hábitat
El pasado 4 de mayo, entre las 18 y las 21 horas, el aula de la Universidad Nacional de General Sarmiento se colmó para participar de la jornada “Mesa Debate: Ley de Acceso Justo al Hábitat. ¿Qué pasó con los consejos locales en el conurbano?”, un espacio de intercambio que reunió a más de 60 personas con trayectorias diversas en la gestión, la militancia y la investigación en torno al hábitat.
La jornada se abrió con unas palabras de bienvenida de Carolina Barnes, Secretaria de Investigación y Desarrollo Tecnológico y Social, quien destacó la importancia de promover espacios de intercambio entre la universidad y los territorios, y de acompañar, desde la producción de conocimiento, los procesos colectivos vinculados al hábitat y la participación social
En ese contexto se presentaron avances del proyecto de investigación “Acción Pública de transformación del Hábitat y del Territorio: los consejos y las mesas de participación local en el Conurbano Bonaerense, 2012-2022”. Durante la apertura, el equipo compartió una reconstrucción histórica del surgimiento de la Ley 14.449, junto con una línea de tiempo sobre el funcionamiento del Consejo Provincial y los consejos locales. A partir de ese recorrido, se expusieron también herramientas analíticas construidas por el equipo: una tabla comparativa sobre formas de funcionamiento y grados de institucionalidad, y una taxonomía que organiza las experiencias territoriales en cinco grandes grupos.
Esa clasificación permitió distinguir entre: consejos surgidos antes de la ley a partir de procesos de organización de base; consejos institucionalizados con predominio de prácticas de gestión democrática; espacios creados pero con baja institucionalidad, atravesados por negociaciones constantes; situaciones conflictivas donde los reclamos por su creación no fueron atendidos o fueron posteriormente clausurados; y, finalmente, territorios donde no se conformaron ni consejos ni mesas de participación.
La jornada comenzó con un momento especialmente emotivo: un homenaje a dos figuras muy queridas que impulsaron activamente la participación y la implementación de la ley. Por un lado, se recordó a Pablo Masciangelo, fallecido el pasado 28 de abril, quien tuvo un rol clave en la promoción de los consejos locales en la provincia de Buenos Aires. Por otro, se rindió homenaje a Mónica Mendoza, referente de la Dirección de Hábitat de José C. Paz, fallecida trágicamente en noviembre del año pasado. Su compromiso con la construcción del consejo local y su vínculo con la universidad fueron evocados a través de un fragmento del documental El bondi del hábitat, donde fue protagonista.
El encuentro reunió a representantes de consejos locales de Quilmes, Florencio Varela, Escobar y Luján (Consejo Urbano Ambiental), funcionarios de la Subsecretaría de Hábitat de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires, así como integrantes de organizaciones sociales como Zárate Insurgente, Proyecto Habitar y Campo La Juanita. También participaron referentes de mesas barriales de distintos municipios del conurbano, estudiantes de Urbanismo, graduados de la Diplomatura en Hábitat y Acción Pública, trabajadores de instituciones públicas vinculadas al hábitat (como el IDUAR) y docentes e investigadores de otras universidades, entre ellas la UNAJ, la UNM y la UNLu.
Tras la presentación de los avances de investigación, que incluyó mapas, líneas de tiempo y categorías analíticas, se dio paso al panel de expositores, quienes aportaron miradas complementarias sobre la participación comunitaria, el rol de los consejos y los desafíos actuales en la implementación de la Ley de Acceso Justo al Hábitat.
Voces del panel: entre la participación real, la disputa y los límites de la institucionalidad
Las intervenciones de Alberto Ramírez, Ana Pastor y Facundo Di Filippo ofrecieron una mirada complementaria, y a la vez crítica, sobre el estado actual de la participación en el marco de la Ley de Acceso Justo al Hábitat, coincidiendo en que los consejos locales son herramientas clave, pero atravesadas por tensiones estructurales.
Desde su rol de Coordinador de Consejos Locales en la Subsecretaría de Hábitat de la Comunidad, Alberto Ramírez puso el foco en la calidad de la participación, diferenciando los niveles formales de aquellos que implican una incidencia real. En ese sentido, sostuvo que no alcanza con instancias consultivas o informativas: la participación popular se verifica cuando existe acceso a la información y, fundamentalmente, capacidad de decisión por parte de las organizaciones. Ramírez remarcó que los consejos son espacios en disputa, cuyo funcionamiento depende tanto de la apertura estatal como de la presión organizada. También advirtió sobre las dificultades actuales, como la discontinuidad de estos espacios o la pérdida de incidencia en el manejo de recursos, y subrayó el rol activo de las organizaciones para sostener y reactivar estos ámbitos, incluso mediante alianzas con universidades y producción de conocimiento situado.
Por su parte, Ana Pastor propuso una lectura más estructural del proceso, inscribiendo la ley en una historia de lucha por la justicia socioterritorial. En su recorrido por la trayectoria del Consejo Provincial, identificó momentos de fuerte participación y otros de debilitamiento, atravesados por cambios de gobierno, fragmentación institucional y falta de articulación entre áreas estatales. Para Pastor, uno de los principales problemas radica en que, aun cuando existen espacios de participación, las decisiones muchas veces no se traducen en políticas efectivas. En ese marco, definió al consejo como un “dispositivo de articulación de poder”: un espacio que, más que concentrar poder, permite articular. Y sentenció: “¿Por qué es preciso articular? Porque es la manera de traducir un conflicto en propuestas, las propuestas en presión y la presión en ejecución, en realidad, en decisión, en política ejecutada”.
Sin embargo, advirtió que esto solo es posible si hay voluntad política, trabajo sostenido en comisiones, participación activa de los municipios y movilización constante de los actores sociales.
Finalmente, Facundo Di Filippo aportó una perspectiva anclada en la experiencia territorial y legislativa, enfatizando que la participación no es un complemento sino una condición necesaria para el ejercicio del derecho al hábitat. Desde ejemplos concretos (como la implementación de leyes en la Ciudad de Buenos Aires, 148, 3343, 341, etc) mostró cómo muchas herramientas participativas solo se activan a partir de la organización, la presión e incluso la judicialización. En esa línea, sostuvo que los derechos no se garantizan únicamente por su reconocimiento normativo, sino por la capacidad de los actores de disputar su implementación. También señaló tensiones persistentes entre distintos niveles del Estado, particularmente con los municipios, que en muchos casos reorientan recursos o limitan la aplicación de instrumentos participativos. A partir de su experiencia en Escobar, advirtió además que los espacios creados sin una demanda social fuerte tienden a debilitarse o volverse meramente formales.
En conjunto, las tres intervenciones coincidieron en un punto central: la participación en las políticas de hábitat no es un dato dado ni un mecanismo automático, sino un proceso en permanente construcción, atravesado por disputas, desigualdades de poder y desafíos institucionales. En ese escenario, los consejos locales siguen siendo una herramienta vigente, pero su potencial depende de la capacidad colectiva de sostenerlos, ampliarlos y dotarlos de incidencia real.
Las exposiciones funcionaron como punto de partida para un intenso y enriquecedor intercambio entre las y los participantes, quienes compartieron experiencias concretas sobre la situación de los consejos y las luchas por el acceso a la tierra y el hábitat en sus municipios. A lo largo del diálogo, se destacó y valoró especialmente la iniciativa de la jornada, subrayando la necesidad de sostener y multiplicar estos espacios de encuentro e intercambio interactoral. En ese marco, emergió un consenso claro: más allá de sus limitaciones, resulta fundamental fortalecer ámbitos de participación colectiva que permitan visibilizar conflictos, articular actores y construir estrategias comunes.







