La fumigada, las granjas y el molino. Pertenencias y construcciòn social del ...

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Instituto de Ciencias

La fumigada, las granjas y el molino. Pertenencias y construcciòn social del riesgo en un pequeño pueblo entrerriano

Los cambios ocurridos en el modelo de producción agrícola en los últimos treinta años han provocado una gran controversia en torno al riesgo que implica para las poblaciones rurales el uso intensivo de agroquímicos. Desde la “ciencia” la respuesta es escasa y por lo general tiende a resguardarse en el hecho de que no existe la suficiente evidencia para concluir que los daños sobre la salud adjudicados a estos productos sean ciertos. Suelen atribuir el riesgo al hecho específico del “mal uso del producto”, más allá del producto en sí. Para estas posturas de tipo “productivistas” el foco del problema se encuentra objetivado en la propia práctica y el conflicto se podría salvar con el buen uso de estas tecnologías bajo los lineamientos de las buenas prácticas agrícolas. Por otro lado, desde los grupos sociales que manifiestan preocupación por estas temáticas, claramente la postura es la opuesta. La práctica en sí no parece ser lo más cuestionado aunque si lo es el objeto en sí mismo. Incuso desde lo discursivo –según la posición tomada al respecto- un mismo objeto puede ser enunciado de dos maneras diferentes: agroquímico o agrotóxico. En torno a esta lógica binaria también se agrupa la mayoría de los trabajos que abordan la temática. Se plantea la presencia de lógicas dicotómicas que dan forma al discurso y a las prácticas y que dan cuenta de una tensión no resuelta.

Mi tesis no tiene por objetivo saldar esta controversia, en todo caso me propongo comprender cómo juega en la construcción local de las nociones de riesgo y cómo tensiona los sentidos de pertenencia en Santa Anita, un pequeño pueblo entrerriano. Lo que se plantea es presentar a Santa Anita como un estudio de caso para abordar un problema sociocultural que responde en cierta forma al cambio en los patrones productivos en el sector agropecuario argentino. Es decir, estas problemáticas que se reflejan en esta comunidad con ciertos rasgos particulares responden a una problemática general que deviene del cambio en el modelo productivo.
Santa Anita es un pueblo entrerriano de menos de 2000 habitantes. El origen de sus habitantes corresponde a la inmigración ruso-alemana de principios de 1900 y responde a patrón de colonización diferente del resto de las localidades vecinas dado que fue fundada por un cura católico. Esta parece ser una comunidad en la cual el orden los guía, como también los hacen sus intereses comunes, amenazas y temores. Esta comunidad con un gran arraigo en sus orígenes y tradiciones, con una fuerte necesidad de tener siempre presente su pasado, con las amenazas que perciben del “afuera” y de la misma comunidad, presenta también divisiones internas en sus temores. No todo en esta comunidad es unidad y pertenencia. Hay un riesgo que los divide y los fragmenta, y que funciona como un síntoma o un emergente de las tensiones constitutivas de las percepciones que tienen sobre sí mismos, de sus formas de interpretar su pasado, del modo de imaginar su lugar en el mundo y de proyectar su futuro. Se trata del riesgo que perciben en torno a la aplicación de productos fitosanitarios utilizados en la producción agrícola. Existe tensión entre productores, pobladores, prestadores de servicios de aplicación de agroquímicos y ambientalistas por aplicaciones periurbanas en las zonas agrícolas. Hay dos bandos conviven y de su convivencia depende la preservación de la comunidad. Esto hace que el tema de las pulverizaciones sea un “tema callado”, es allí donde la comunidad se silencia.
El propósito se centra en indagar cómo se construye socialmente esa noción de riesgo y cómo esa propia noción de riesgo construye “comunidad”. Este es el nudo problemático que esta investigación busca abordar. En este marco, cabe preguntarse cuáles son las articulaciones y las tensiones entre la construcción social del riesgo y la constitución de esta comunidad. En otras palabras: cómo esos riesgos construyen comunidad y, al mismo tiempo, ponen en entre dicho las representaciones sobre las que los actores locales afirman sus pertenencias.
Las tensiones dentro de Santa Anita nunca generan fracturas expuestas porque el conflicto no es un elemento constitutivo de esta comunidad, y el silencio es una herramienta central para la “supervivencia de la comunidad”. Y es en este sentido que la tensión en torno a los agroquímicos se manifiesta como un emergente de una cuestión mayor que se vincula con la presencia de elementos externos –de afuera- que pone en cuestión a la comunidad y en “riesgo” a algunos elementos que hacen que los santanitenses sean ellos en tanto diferente a otros; pone en riesgo sus sentidos de pertenencia. El riesgo mayor que percibe esta comunidad, y que intenta evitar permanentemente, es su propia desaparición.

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