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Martes 7 de julio de 2020

Diplomaturas: Arte en la virtualidad

Las inscripciones a las diplomaturas, talleres y ensambles de formación artística del Centro Cultural de la UNGS se habían completado en marzo, pero su inicio quedó trunco al declararse la cuarentena. Frente a lo incierto y lejano de la vuelta a las aulas, el 8 de junio comenzaron a dictarse, de manera virtual, Teatro de títeres y objetos, Sonido e Imagen aplicados, Prácticas de jazz con fusión latina, Luthería para músicos, Interpretación y producción en danzas folklóricas, Fotografía documental, Formación integral del actor, Artes Visuales, Taller Literario, Teatro para Adolescentes y Lenguajes y estética de las danzas.

Fotos viejas, cuentos de Saer, bocetos de manos, títeres que hablan a cámara, una chacarera y un link de Google Meet. Pedazos del universo Moodle en el que orbitan las Diplomaturas del Centro Cultural y sus habitantes. Antes de lograr el despegue, todo era incertidumbre e imposibilidad. ¿Cómo hacer o aprender teatro o danza sin el contacto con el cuerpo del otre? ¿Tendrá que darse solo teoría? ¿Estarán garantizados el programa y los objetivos? ¿Alguien querrá o podrá hacer estas formaciones? Estas preguntas  recelosas dieron inmediatamente lugar a una certeza: había que hacerlo. La Universidad ofrecía lo necesario: los recursos humanos y tecnológicos y el compromiso con el derecho a la educación de calidad, en cualquier circunstancia. En veinte días estuvo todo listo, y, pasadas dos semanas del inicio de clases, les docentes y coordinadores brindan su mirada de este proceso novedoso y desafiante, que incluye también los encuentros virtuales de ensambles, coros y orquestas.

Alunizaje

Nada es lo pensado, ni lo ideal. No hay mapas trazados. Además, el nuevo territorio está también habitado por la tristeza, la distancia, el extrañamiento y la enfermedad. Los sentidos están en suspenso; los cuerpos, aislados.  Los miedos se superaron a fuerza de prepararse, de investigar. “Tomé algunos cursos y seminarios que me ayudaron a ordenarme y vislumbrar posibilidades, también vi clases de otros profes”, cuenta Marina Devesa, coordinadora y docente de la diplomatura de Artes Visuales. Recurrir a la experiencia de colegas y al conocimiento de programas y herramientas digitales (apps de grabación de MP3, cámaras vincha, reapers de edición) fue clave, comparte Oscar Peretto, coordinador de Música. También la asistencia de los compañeros de Sistemas y Aulas Virtuales de la UNGS. Muchas horas de preparación, prueba y error para ese primer pie de plomo en la superficie de la luna.

Gravedad cero

“Grabamos un video corto, y subimos uno por semana, explicando el tema”, cuenta Juan Lagrutta, profesor de la diplomatura de Fotografía Documental, junto a Gabriela Salomone. Es una estrategia que utilizan varies docentes. Tiene la ventaja, para los estudiantes, de que puede reverse, lo que es muy útil cuando, por ejemplo, se enseña a tocar una partitura o a hacer un boceto. Textos cortos y claros, links opcionales a Youtube para profundizar. Foros de consulta. Gastón Guerra, coordinador de Artes Escénicas y docente en Teatro de Títeres, relata que encontraron que el hecho de hablar a cámara era ya de por sí una estrategia, una pedagogía, si de actuación se trata. De allí surgieron varios ejercicios. El espacio y el aire, aunque acotados y enrarecidos, se empiezan a mover.

Llamando a base

Se puede hacer contacto. Las miradas pixeladas  se encuentran, las voces entrecortadas finalmente se hacen oír. “Hay ganas de saber del otre, cómo está”, dice Adrián Velázquez, coordinador de Danzas. De repente se cae la comunicación, no hay feedback. La mayoría de los docentes son profesores y maestros de los barrios profundos del conurbano, les sobra entrenamiento. Se sondean formas de estar cerca, casi a la medida de cada estudiante. Las presentaciones, el “entrar en confianza”, llevan un tiempo y una dedicación mayores que en la presencialidad.  A ello se suma el manejo del entorno tecnológico novedoso para docentes y estudiantes por igual. El envío de las producciones de estudiantes –en su disparidad de formas y calidad– y poder corregir o hacer devoluciones  es uno de los desafíos abiertos. Hacer trabajos conjuntos, ensambles musicales, también se sigue explorando. “Me falta manejar mejor y más rápido las herramientas de edición de video… pero bueno, soy docente de tantos años, confío plenamente en reciclarnos y volver a la cancha”, alienta Mariela Campanoni, de Interpretación y producción en Danzas. Esperar, permanecer, confiar.

Tripulación

Las personas no solo querían hacer las formaciones, las esperaban. En promedio, más de la mitad de los inscriptos iniciales se sumó a la cursada virtual. En Danza, contra todo pronóstico, se sumaron 33 de 39 anotados. “A pesar de la frialdad de la máquina, el calor humano se hace sentir”, dice Ángel Jara, coordinador de Artes Visuales. “Distintas realidades en cada pantallita”, refuerza Gastón. Ruidos, hijes, mascotas, conversaciones paralelas participan también de la clase. Un personal de la salud que escucha mientras hace su guardia. Acceso muy dispar a dispositivos, aplicaciones, conectividad y a momentos de privacidad y concentración. Sin embargo, todes coinciden en el entusiasmo y la gratitud recibidos de les estudiantes por posibilitar un lugar de encuentro que les sustraiga de las rutinas caseras y el encierro para aprender, pensar, jugar, conectar, inventar.  Hay equipo, hay vida más allá.

Florencia Garofalo

* Artículo publicado en la edición especial de Noticias UNGS, el 30 de junio de 2020.

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