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Jueves 28 de marzo de 2018

Campo de Mayo, memoria y proyectos

La proximidad de Campo de Mayo nos interpela de diversas maneras. Su historia reciente y las diferentes capas de la memoria que se entrelazan y superponen, nos atraviesan como universidad desde el inicio de la UNGS. Se trata de un espacio abierto de gran extensión (tiene aproximadamente 4.200 hectáreas) y se encuentra ubicado en la cuenca media del río Reconquista, uno de los ríos más contaminados del Área Metropolitana de Buenos Aires.

Campo de Mayo, hace casi un año, tuvo una fuerte presencia en la agenda pública de manera inesperada, cuando el presidente de la Nación, durante el discurso de apertura de las sesiones legislativas, propuso la creación de un parque nacional. Si bien esta propuesta recibió numerosas críticas, en especial de los organismos de derechos humanos, durante el mes de noviembre pasado, un decreto presidencial confirmó su creación.

Ante todo, como ya expresó públicamente el “Programa Memoria y Territorio” de la UNGS, resulta necesario e ineludible preservar el lugar como prueba para los juicios de lesa humanidad y como espacio de la memoria. Como sabemos, durante la dictadura, funcionaron una cárcel, una maternidad clandestina, cuatro centros clandestinos de detención, tortura y exterminio: Las Casitas, Puesto Vasco, La Escuelita y El Campito, junto a casas operativas localizadas en sus proximidades. Desde allí también salían los llamados “vuelos de la muerte”, que utilizaban la pista aérea existente en el predio.

Tomando como punto de partida los principios de memoria, verdad y justicia, la Universidad ha realizado numerosas acciones, como la elaboración colectiva de un proyecto de ley para crear un espacio de la memoria y la reconstrucción virtual del Centro Clandestino de Detención El Campito. Estas iniciativas tienen como propósito la generación de un espacio de formación, documentación y producción de materiales sobre el pasado reciente con el sentido de fortalecer la disputa por la verdad en relación con lo ocurrido, y, en especial, por entender la construcción de la memoria como un derecho.

Ahora bien, Campo de Mayo es también un espacio físico de grandes dimensiones, de características ambientales sobresalientes y sobre el que existen una serie de demandas y proyectos sociales, económicos y políticos. El más reciente del parque nacional se suma a una serie de otras iniciativas que no solo conspiran contra la conservación del lugar como prueba judicial y como espacio de la memoria, sino que además han tenido como común denominador la falta de participación social en su proceso decisional. Un ejemplo claro de esto es la ubicación del Complejo Ambiental Norte III y su más reciente ampliación en marzo de 2016, en la que se sumaron 161 hectáreas a las aproximadamente ya 500 existentes destinadas a la disposición final de residuos sólidos urbanos. Más allá de este ejemplo, existen micro ocupaciones que tienen muy diversos orígenes, desde un barrio popular hasta cultivos de soja.

Estas acciones fragmentarias conspiran contra la recuperación y preservación del lugar y, al mismo tiempo, nos interpelan como Universidad por la centralidad que otorgamos al territorio en el armado de nuestras agendas de trabajo. Así, Campo de Mayo nos desafía a poner en práctica un proceso colaborativo de construcción de conocimiento y de elaboración de propuestas que reconozca la complejidad de los diferentes intereses en juego junto con los actores barriales, organismos de derechos humanos y los gobiernos locales, en red con otras universidades nacionales.

En este contexto, nos interesa poner en amplia discusión una propuesta que, como ya dijimos, conserve el lugar como prueba judicial y sitio de la memoria y, a la vez, ponga en valor su función ambiental como corredor biológico de escala metropolitana y su rol urbanístico. Este último es clave para mejorar la accesibilidad de los barrios de sus entornos y para promover una estrategia de integración urbana. Las carreras de Ecología y Urbanismo del Instituto del Conurbano de la UNGS han tomado algunas de estos lineamientos y se han planteado estrategias orientadas a mejorar estos factores poniendo en el centro de las preocupaciones el saneamiento ambiental y la puesta en valor de espacios verdes públicos.

En síntesis, la Universidad es un actor de singular relevancia para impulsar un proceso colectivo de toma de decisiones basado en los principios de memoria, verdad y justicia y que, al mismo tiempo, pueda construir un proyecto integral para Campo de Mayo que tome como punto de partida valores como la participación, la puesta en valor de lo público y el acceso a la ciudad y al ambiente como derecho.

*Por Andrea Catenazzi, decana del Instituto del Conurbano de la UNGS


En el programa Puerta Abierta, que se emite de lunes a viernes de 13 a 14 por FM La Uni, la decana del ICO se refirió también a la decisión del Gobierno Nacional de convertir Campo de Mayo, donde funcionó uno de los más grandes centros clandestinos de detención de la última dictadura cívico militar, en una reserva natural.

Primera parte de la entrevista

Segunda parte de la entrevista

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