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En un clima de sentimiento encontrados, la Escuela 49 de Moreno reabrió sus puertas

Padres, estudiantes, docentes, directivos y toda la comunidad de Moreno se acercaron desde temprano a la Escuela 49 Nicolás Avellaneda para participar de las actividades programadas en el marco de su reapertura. Con mochilas y útiles, los chicos y chicas volvieron a ingresar a su escuela a días de cumplirse tres meses de la explosión, en la que murieron Sandra y Rubén. Allí presenciaron la obra La Eskuelita, del elenco de teatro del Centro Cultural de la UNGS (CCUNGS). FM La Uni, la radio de la UNGS, compartió el emotivo momento junto a referentes educativos, estudiantes y padres.

“Son sentimientos encontrados”, relató Hernán Pustilnik, docente de la escuela. Cuando las puertas volvieron a abrirse, la tristeza se veía reflejada en la mayoría de los presentes. Pustilnik contó la causa de ese sentimiento: “Hay mucha tristeza porque llegar y no encontrar a Rubén y Sandra recibiéndonos es terrible”. El docente agregó que, por otro lado, es una alegría que la escuela esté arreglada en su totalidad: “Es por lo que estamos luchando hace meses”.

Pero la tristeza se potencia. “Desde el gobierno dijeron que ya están en condiciones las escuelas de Moreno y eso no es cierto. No hay ni siquiera 15 que estén disponibles para volver a trabajar”, dijo Pustilnik y comentó que siguen dando clases en las afueras de los edificios. “Vamos a seguir luchando hasta que arreglen todas las escuela del distrito”, agregó.

 

La docente de la escuela Marisol Didale reavivó la tragedia que marcó un antes y después: “Yo ese día llegue temprano. Sandra y Rubén estaban adentro de la escuela. La escuché a Sandra hablar y la fui a buscar para saludarla como todas las mañanas. Ahí la escuela explotó, Sandra salió volando. Fui a buscarla, estaba sola ese día cuando comencé a buscar a mis compañeros, y los encontré sin vida, como ya saben”. Con gran angustia Didale replicó: “Desde ese día hasta hoy fue una lucha incansable”.

Durante este tiempo Moreno se convirtió en un espacio de organización y lucha, dónde la búsqueda de escuelas seguras, condiciones de infraestructura dignas para enseñar y salarios justos encontraron su lugar en la resistencia compartida a través de la acción. “Nunca dejamos de estar en la Escuela, con los chicos, con los padres. Todas las escuelas de Moreno seguimos dando clases en las capillas, en el campo de al lado, en el polideportivo, en las plazas”, comentó Didale.

 

De las 286 escuelas del distrito, sólo 15 están siendo reparadas. La comunidad de Moreno sigue organizada bajo la figura de un Comité de Crisis integrado por todos los actores del territorio que vienen trabajando para revertir la desidia y el abandono del Estado gubernamental en territorio.

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