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Lunes 16 de marzo de 2020

Consideraciones sobre el coronavirus

Desde el decanato del Instituto de Ciencias de la UNGS, comparten una serie de consideraciones sobre el coronavirus desarrolladas por el secretario de investigación del instituto Dr. Fernando Momo:

Primero, unos comentarios epidemiológicos.

Toda enfermedad infecciosa ya establecida en la población humana tiene una incidencia (un número de casos) más o menos normal y estable. Es decir que en cualquier momento del año hay un porcentaje de la población que padece esa enfermedad durante el período que dure. Cuando por cualquier circunstancia (cambios de las condiciones meteorológicas, mutaciones en el agente infeccioso, falta de vacunación, etc.) el número de casos empieza a aumentar por sobre ese promedio se habla de un brote; si ese brote se prolonga en el tiempo y sigue aumentando su velocidad afectando a una proporción mayor de la población, se habla de una epidemia; si la epidemia rompe las fronteras entre países se la declara pandemia (usando un límite arbitrario). Es decir que las definiciones de epidemia y de pandemia son básicamente estadísticas y, sobre todo, se refieren a la dinámica de la enfermedad, es decir, a su evolución en el tiempo. Cuando una enfermedad tiene una incidencia más o menos constante en el tiempo y está establecida en un territorio se la denomina endemia (como el mal de Chagas en nuestro país).

Ahora bien, primera novedad, este virus es nuevo en la población humana (parece ser que circulaba entre mamíferos silvestres) y por lo tanto el número “normal” de casos de esta enfermedad era cero. Eso implica que no tenemos idea de su velocidad de propagación máxima ni de cómo puede desarrollarse la epidemia. Tampoco de cuánto dura la inmunidad que adquirimos después de enfermarnos ni a qué velocidad el virus muta y vuelve a ser infeccioso aún para aquellos que habían adquirido inmunidad en una primera infección. Como el virus es muy parecido al de la gripe (es del mismo tipo y comparte muchos mecanismos moleculares con aquel), podríamos suponer que se va a comportar parecido y la inmunidad por lo tanto durará unos meses en la práctica. También sabemos que la permanencia del virus en el ambiente es mayor si hace frío y que por tener una cobertura de lípidos, el jabón lo inactiva rápidamente.

¿De qué depende la dinámica de una epidemia, es decir, la velocidad a la que se propaga y el número de enfermos que alcanza? Esto es algo para lo que tenemos modelos matemáticos muy buenos por lo menos desde 1914.

La velocidad a la que aumenta el número de infectados se puede calcular como:

Cambio en el número de infectados por unidad de tiempo = tasa de infección x número de susceptibles x número de infectados(más compacto: ΔI/Δt = β x S x I)

O sea que la velocidad de propagación de la enfermedad depende de cuán contagiosa sea (el Beta) y de los contactos entre infectados y sanos (llamados aquí susceptibles). Cuando hablamos de “contacto” no significa cruzarse o tocarse sino intercambiar virus. Puede ser a través de objetos como pasamanos, o de estornudos y toses, etc. porque el virus permanece un tiempo en el ambiente con capacidad de infectar.

Como no podemos cambiar la “contagiosidad” del virus (el Beta), sólo podemos cambiar o bien el número de contactos entre enfermos o portadores y sanos o bien el riesgo de esos contactos (por ejemplo, si nos lavamos las manos, no nos besuqueamos con los que tosen, etc. bajamos la probabilidad de contagio). También podemos disminuir el tiempo que el virus permanece activo en el ambiente a través de la desinfección o simple limpieza, por eso como parte de las medidas de prevención se recomienda realizar esas tareas con más frecuencia.

Esta es la base de lo que se está haciendo en varios países recurriendo al aislamiento de la población, evitando aglomeraciones, etc. Estamos disminuyendo el producto S x I. ¿Logrará esto parar la epidemia? Tal vez no, pero si logra que suceda más despacio, evitamos el colapso del sistema de atención porque aunque al fin del año el número de casos sea similar, lo tendremos más distribuido en el tiempo.

¿Hay posibilidades de que la epidemia se detenga? Es poco probable pero no imposible. Se logró hacer por ejemplo con el MERS y en menor medida con el SARS, los síndromes causados por coronavirus que hemos padecido antes que este (ver por ejemplo https://www.investigacionyciencia.es/blogs/medicina-y-biologia/43/posts/la-historia-se-repite-un-nuevo-coronavirus-en-china-18220)

¿Qué nos conviene hacer o, mejor dicho, qué deberíamos hacer en la comunidad universitaria para preservar lo más posible la salud y las vidas de las personas?

Si queremos evitar la epidemia, debemos tomar varias medidas:

1- reducir las actividadespresencialesen la universidad durante quince días en principio (eso podría prolongarse dependiendo de cómo evolucione la situación de la epidemia en el país)

2- mantenerse comunicados con todos los miembros de la comunidad universitaria que pertenezcan a grupos de riesgo (adultos mayores, inmunosuprimidos, diabéticos, personas con problemas respiratorios previos, etc.) para informar de los casos al Ministerio y asegurar la atención y el aislamiento y advertir a las personas que hayan tenido contacto estrecho con ellos.

3- dar muy buena información y recomendaciones, por ejemplo: para quienes deban viajar en transporte público, asistir a sus trabajos, etc., lavarse las manos al volver a la casa y cambiarse la ropa antes de preparar comida, saludar, tomar mate, lo mismo cuando llegan al trabajo y siempre antes de comer. Por supuesto no refregarse los ojos ni el rostro con las manos sin lavar. Usar jabón, no detergente. Evitar el hacinamiento si es posible, ventilar ambientes, no abusar de los aires acondicionados (no usarlos directamente), etc.

4- Ante síntomas llamar a los teléfonos correspondientes en provincia (148) y en capital (107).

Si el país termina tomando una medida al estilo Italia o España y la epidemia se para, es decir, no se registran nuevos casos por un plazo de 20 o 30 días, pueden suceder dos cosas. Una es que el virus en el ambiente se deteriore y desaparezca de nuestras vidas por un tiempo largo. Otra es que en invierno o el año que viene tengamos otro brote y haya que volver a tomar medidas. En cualquier caso, lo bueno sería que no tengamos bajas.

Patricia Dip | Fernando Momo | Sergio Barrionuevo

Fernando Momo, biólogo y secretario de Investigación del ICI habló en Puerta Abierta, que se emite por FM La Uni, sobre las características del COVID-19. A continuación el audio:

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