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Declaración de Rectorado sobre el conflicto universitario y la situación de la UNGS

Sabemos que la situación política y presupuestaria que atraviesa hoy el sistema universitario en general y nuestra universidad en particular, es motivo de preocupación de toda la comunidad de la UNGS.

Por tal razón, hemos decidido utilizar este medio para transmitirles de manera directa toda la información de la que disponemos acerca del estado de situación actual: el curso de las negociaciones con las autoridades del Estado Nacional, la situación presupuestaria del sistema y de la UNGS, el estado de ejecución de convenios y contratos programa suscriptos con la Secretaría de Políticas Universitarias, etc.

A pesar de que mensualmente realizamos un informe detallado de estas cuestiones en el Consejo Superior, entendemos que esa vía no es suficiente para asegurar que la información llegue a todos. Esperamos que esta vía de comunicación, que actualizaremos periódicamente, contribuya a socializar la información y a construir colectivamente una caracterización de la situación actual lo más precisa posible, especialmente frente a las informaciones falaces que se están poniendo a circular desde fuentes oficiales y medios de comunicación.

Sostener y defender la universidad pública es un compromiso de todxs.

Acerca de la situación presupuestaria en general:

En los últimos días el oficialismo pretende instalar que el conflicto universitario es exclusivamente salarial, no presupuestario. Al respecto interesa realizar algunas aclaraciones:

  1. En la medida en que las partidas presupuestarias correspondientes a salarios componen entre el 85% y el 90% del presupuesto total de cada universidad, y que el incremento del presupuesto restante destinado a lo que se denominan “gastos de funcionamiento” se establece en relación con la masa salarial, es evidente que el deterioro del salario equivale al deterioro del conjunto del presupuesto universitario.
  2. Que el presupuesto se haya duplicado en términos nominales entre 2015 y 2018 (véanse al respecto declaraciones del Ministro de Educación y el Jefe de Gabinete), no significa que se haya incrementado ni que sea suficiente para sostener las actividades regulares de las universidades (y mucho menos, por supuesto, la expansión del sistema). Al respecto debe tenerse en cuenta: a) que si se aplica la inflación acumulada en el período, resulta que el presupuesto real cayó al menos un 8%; b) que en 2015 el presupuesto financiaba 48 universidades nacionales, mientras que en 2018 el número se elevó a 56 como consecuencia de la puesta en marcha de las últimas universidades creadas por el Congreso de la Nación durante el anterior gobierno, razón por la cual la caída del presupuesto real por universidad es aún mayor; c) que aún en términos nominales los incrementos presupuestarios para cada universidad dejaron a algunas con un presupuesto por encima de la tasa de inflación de cada año y a otras por debajo por lo que resulta inexacto analizar sólo el presupuesto total del sistema para dar cuenta de la situación presupuestaria de cada universidad nacional.
  3. El presupuesto 2018 aprobado a finales de 2017 y estimado con una meta de inflación del 15,7% y un dólar a 19,3 pesos deteriora, como es evidente, la capacidad adquisitiva de los presupuestos universitarios. Desde mediados de diciembre a la actualidad la devaluación del peso supera el 50 por ciento y la inflación desde enero a julio acumula un 19,6 por ciento. Dado que estas diferencias no fueron compensadas, esto no puede sino generar serias dificultades para el funcionamiento de las universidades.
  4. El impacto del traslado a precios de la inflación y de la casi permanente devaluación en la que vivimos se ven agravados, además, por el retraso en el envío de distintas partidas presupuestarias (recordemos que este año se ha registrado un atraso de casi seis meses en las transferencias de cuotas de gastos de funcionamiento que hace sólo algunas semanas comenzaron a regularizarse). Este retraso desactualiza aún más la capacidad de adquisición de los recursos necesarios para la vida universitaria. En este punto nos estamos refiriendo no sólo a la compra de bienes requeridos para el funcionamiento cotidiano, sino al impacto derivado del aumento de las tarifas de servicios, de los alquileres, de los combustibles y de diversos insumos con componentes importados, en general equipamientos y elementos tecnológicos y de laboratorios para distintos campos de las ciencias.
  5. A esto debe sumarse que ya en el mes de marzo de este año las autoridades nacionales informaron oficialmente a las autoridades universitarias que el presupuesto aprobado por Ley sufriría un recorte de 3000 millones de pesos.
  6. El mayor impacto de ese recorte se registra sobre el desarrollo de obras de infraestructura previstas en todas las universidades (incluso licitadas y adjudicadas). Sólo se da continuidad a las obras ya iniciadas a noviembre de 2017.

Acerca de la situación presupuestaria de la UNGS:

En este marco, entendemos que es nuestra responsabilidad, como autoridades de la UNGS, hacer todo lo posible para sostener nuestras actividades y, a la vez, comunicar y visibilizar la crítica situación que está atravesando el conjunto del sistema universitario.

Además, seguimos sosteniendo todas las gestiones necesarias con el Ministerio de Educación, con el MINCyT y con el CONICET para asegurar el financiamiento de los proyectos y acciones que tenemos en curso.

Finalmente nos interesa aclarar que esta Universidad no fue invitada a la reunión que sostuvo esta semana el Presidente de la Nación con rectores y rectoras de algunas universidades nacionales. Desconocemos cuál fue el criterio con el que se decidió la invitación de esxs rectorxs.

Nos sumamos a la convocatoria de la marcha en reclamo por más presupuesto y mejores salarios y en defensa de la Universidad Pública. Convocamos a movilizarnos hoy a las 17 horas al Congreso de la Nación.

Rectorado UNGS

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