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Lunes 14 de diciembre de 2020

Finalizó el proyecto entre la UNGS y Explora S. A. para producir biodiesel a partir de barros cloacales

Con la mirada puesta en la búsqueda de fuentes de energía renovable que permitan reemplazar a los combustibles fósiles, la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) y la empresa Explora S. A. trabajaron los últimos años en un proyecto para poder producir biodiesel a partir de la materia grasa de los barros cloacales.

Al finalizar el proyecto de investigación, que se extendió por cuatro, Explora S. A. comunicó que “ya produjo 12 mil toneladas de aceite residual desacidificado que fueron exportadas principalmente a Gran Bretaña, Holanda, España, Bulgaria y Brasil”, donde serán utilizados para producir biodiesel.

La colaboración conjunta se dio en el marco de un proyecto público-privado financiado en mayor medida por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, a través del Fondo de Innovación Tecnológica Regional (FITR).

El equipo de investigadores e investigadoras del Área de Química Ambiental del Instituto de Ciencias (ICI) de la UNGS se centró exclusivamente en el problema industrial de obtención y desarrollo de tecnologías para la extracción de la materia prima. “Una vez detectada la corriente de residuos en la planta de AySA más rica en ácidos grasos, pusimos a punto un método de extracción líquido-líquido optimizando las distintas variables del proceso en diferentes escalas”, explicó el químico Javier Montserrat, investigador docente del ICI y director adjunto del proyecto.

Este proceso permitió obtener los ácidos grasos, que se encuentran en los barros cloacales, que serán utilizados como materia prima para producir un biocombustible de segunda generación, amigable con el ambiente, que no compite con los usos alimenticios de las materias primas y que es generado a partir de un residuo con un impacto negativo en el ambiente. En los barros cloacales se encuentra la materia grasa de origen biológico y los residuos domiciliarios asociados a la limpieza corporal, como los jabones, que forman una capa de ácidos grasos libres que, debido a su menor densidad, flota sobre el agua.

Durante el desarrollo del proyecto se utilizaron los barros cloacales de la planta de Berazategui de Agua y Saneamientos Argentinos S. A. (AySA). Esta planta de pretratamiento de efluentes tiene un caudal medio de tratamiento de 22.000 litros de agua por segundo y concentra los residuos cloacales provenientes de la Ciudad de Buenos Aires y de 17 partidos del conurbano bonaerense.

Biocombustibles en la Argentina
En nuestro país casi la totalidad de los biocombustibles se producen a partir de aceite de soja (biodiesel) y, en menor medida, de caña de azúcar (bioetanol). Estos productos son utilizados en el mercado interno, principalmente para el transporte, y también son comercializados en el exterior. “El problema principal de esta tecnología es que la materia prima, en este caso el grano de soja, compite con fines alimenticos”, explica Montserrat.

La Argentina es el principal exportador de biodiesel a nivel mundial. Por otro lado, el régimen de regulación y promoción para la producción y uso sustentables de biocombustibles vigente en la Argentina desde 2010 y actualizado en 2014 establece que los combustibles fósiles deben ser mezclados con un 10% de biocombustibles para su uso en el transporte: de bioetanol en el caso de la nafta y de biodiesel en el del gasoil.

Además, el biodiesel generado a partir del aceite de soja es controversial debido a los impactos ambientales y sociales que produce este cultivo y al balance total de las emisiones de gases de efecto invernadero durante su producción.

Como una alternativa surgieron los biocombustibles de segunda generación, producidos en general a partir de materiales de desecho. Para la producción de bioetanol se utilizan, por ejemplo, los restos de tallos y hojas y madera de descarte, y para la del biodiesel las estrategias se basan en la reutilización de grasas y aceites de origen industrial o alimenticio.

El proyecto la UNGS
Este proyecto de transferencia tecnológica impactó en la UNGS en la ampliación del equipamiento de los laboratorios experimentales de la Universidad y también en la formación de recursos humanos, ya que el equipo de investigación también estuvo integrado por una graduada de Tecnicatura Superior en Química de una UNGS y un graduado de Ingeniería Química de la UBA.

A la vez, el proyecto abrió una nueva línea de investigación, todavía en curso, sobre materiales que podrían funcionar como sorbentes, es decir, que podrían atrapar los ácidos grasos en las corrientes de desecho.

Por Comunicación y Prensa UNGS

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