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Viernes 20 de noviembre de 2020

Hurgar en la enunciación

El IV Festival de Videopoesía de la UNGS, organizado por el área de Artes Visuales de la Universidad, reúne a 61 participantes de la Argentina y de otros países seleccionados por el coordinador del área, Ángel Jara Oviedo, junto a Lucas Rozenmacher y Gabriel Martín Rodríguez. Noticias UNGS conversó con Jara sobre lo que viene generando este encuentro y sobre sus particularidades en tiempos de pandemia.

-Como organizador y curador del festival, ¿hay alguna particularidad, dado el contexto, que hayas notado en cuanto a las obras presentadas?

-Se pueden ver videos relativos a la pandemia, por ejemplo uno que se llama Lavarse las manos, pero en general este año lo que ha tenido mucha presencia es el cuerpo, y eso probablemente tenga que ver con esta situación de alguna manera disciplinaria a nivel corporal que nos enmarca. Me enorgullece señalar la heterogeneidad de las piezas: aunque hay temáticas que se repiten, no se abordan de la misma manera. Pienso en el cuerpo, la teoría feminista de género, la ecología, la ironía como temas, pero también en las técnicas cinematográficas que se utilizan: montajes dobles, fundidos, por ejemplo. También aparecen transposiciones: originalmente poesías escritas y publicadas que se rescatan en videopoesías. Por último, algo que también señalo y me parece muy auspicioso es que cada año participan más artistas de la zona de influencia de la UNGS que se animan a experimentar en este lenguaje.

-¿Y cuáles son los cambios que han experimentado en cuanto a la realización del Festival?

-En cuanto a la exhibición, pasamos de realizarla en el microcine del Multiespacio, con charlas y muestras, a producir un montaje permanente en una página web con salas virtuales, y además a transmitirla en tres compilados de Youtube. De ese modo, el festival gana en circulación, así como en modos de experimentación e interacción. Esta es una disciplina que tiene que ver con poéticas tecnológicas pues nace, accidentalmente, por fuera del canon cinematográfico, cuando el artista canadiense Tom Konyves fue rechazado a fines de los años 70 en un festival de cine por haber realizado video en lugar de fílmico. A partir de allí, y con un manifiesto, da origen al género Videopoesía. Ese manifiesto, en lo personal, me parece muy restrictivo, prefiero pensar la videopoesía como una oportunidad para generar diálogos entre distintas disciplinas y técnicas artísticas, antes que como una obligación de encerrar a un discurso en una nueva forma de autonomía estética. Es mejor pensar en las contaminaciones posibles entre los distintos medios.

-En el texto curatorial mencionás la filosofía “hazlo tu mismo” (DYS, por sus siglas en inglés). ¿Qué incidencia tiene en las obras?

-Esa filosofía tiene que ver con ciertos movimientos de vanguardia y procesos de pionerismo que hacen que no exista corpus de conocimiento académico instituido que los enmarque. Son campos con muchas posibilidades de acción, en los que es difícil establecer qué está bien y qué está mal, contrariamente a, por ejemplo, el canon de la danza clásica. Entonces, con elementos relativamente precarios se tiene la libertad de establecer enunciaciones poéticas complejas, que son las que podemos observar en la muestra. Al sumergirse en los videos se tiene la sensación, efectivamente, de que no hay ningún saber específico interpelado –saber poesía, saber música, saber cine o saber danza–, pero sí una sensibilidad abierta a todos esos lenguajes en tanto materia dispuesta para la expresión.

En referencia a este hacer instituyente, traemos la reflexión de la artista mexicana Zazil Collins: “hoy más que nunca la literatura multimedial nos reclama su exclusión de los anales. Su marginación se manifiesta en el desprecio que las expresiones de arte popular enfrentan ante sistemas de poder hegemónicos. Desde la escritura primigenia, la literatura multimedial –las llamadas literaturas ‘alternativas’: literaturas de rupturas, experimentaciones, reivindicación– ha transitado las fronteras entre palabras, gestos, coreografías, músicas e imágenes, en forma de jeroglíficos, códigos, textiles, danzas y oralidades donde las cosmogonías se registraron como parte de la historia de los otros, que invariablemente son el nosotros de cada día”.

Para ver el IV Festival de Videopoesía UNGS: http://bit.ly/4festivalvideopoesia
Y en el canal de Youtube del Centro Cultural

Florencia Garofalo

* La nota fue publicada en la edición del 19 de noviembre de Noticias UNGS

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