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Martes 7 de abril de 2020

Identidad guitarrera | Mauro Cardozo

Mauro Cardozo empezó a tocar la guitarra junto a su hermano Pablo, de adolescentes, en Bella Vista. Con una formación clásica y luego de destacarse principalmente en el tango, asumió nuevos desafíos en la música popular que lo llevaron a dirigir en la UNGS, desde hace 5 años, el ensamble Malevaje y a ser postulado con el Dúo Cardozo a los premios Gardel 2020 por su último disco, Llanto de jabalí.

-¿Cómo fue el pasaje de una experiencia como docente más clásica a formar y dirigir un conjunto de música popular?

-Además de ser docente en distintos conservatorios, tuve experiencias muy ricas en conjuntos de guitarras. Una de ellas en el cuartero Monserrat, con Vicente Correa, que fue guitarrista de Zitarrosa. Llegué allí con toda mi formación clásica, de conservatorio, y cuando escuché esa forma de armar los arreglos, ese entramado de guitarras, me encantó, se me abrió un mundo. A partir de esa experiencia, ya siendo docente de las diplomaturas, pensé en un proyecto de ensamble para la Universidad. Se armó un lindo grupo de guitarristas, propuse arreglos más populares de los años 60/70, muy grelianos (por el compositor y guitarrista porteño de tango Roberto Grela) que gustaron y fueron apropiados por los músicos. Se entusiasmaron con esa sonoridad que se fue gestando y que caracteriza al Ensamble Malevaje, donde se hace tango, vals, milonga y folklore de raigambre rioplatense.

-El hecho de que sea un ensamble de una universidad, ¿le da algún tipo de identidad?

-La guitarra en sí es como un documento nuestro. Dice Juan Falú, “a guitarra también se hizo la patria”: en las campañas de la independencia, y otras, ¡también se tocaba la viola! Entonces, hay una identidad muy fuerte de la guitarra en nosotros, y que la universidad lo tome es importante y emocionante. Cuando lo cuento entre docentes, nadie lo puede creer. Más allá de las contribuciones y apoyos que nos ha dado, por ejemplo, para grabar el disco, y un programa precioso en UNITV, la mayor apuesta es justamente valorar, producir y promocionar música con fuerte identidad popular como esta. Sin ese apoyo o cobijo no se puede crecer ni sostener. En todos los barrios y pueblos hay una identidad guitarrística que hace que esta experiencia pueda ser perfectamente replicable, abrevando en la cultura e impronta local o regional.

-Oscar Peretto, el coordinador del Area de Música de la UNGS, dijo justamente en ese programa de UNITV, que “participar de colectivos musicales como este potencia y ayuda a cada ser humano”. Tocando tanto tiempo en hermandad, ¿cómo te resuena a vos eso?

-Más allá del nivel musical de cada persona, de su talento en la ejecución, tienen que haber rasgos lindos de humanidad en quienes participan de proyectos musicales comunitarios para que eso fluya, crezca, avance. Hay que coordinar actividades, horarios, ensayos, la responsabilidad y la solidaridad son prioritarias. A veces se logran cosas que suenan muy bien pero duran poco porque falta ese compromiso. Eso en Malevaje está, y como docente o director realmente puede ser que hagan señalamientos pero no por cuestiones técnicas (que se corrigen, se trabajan), sino cuando percibo que hay algún destrato, un roce o falta de compañerismo. En un proyecto colectivo no hay meritocracia: suena bien si todes llegan juntes al resultado.

-Podríamos decir que participar de un ensamble es en sí una propuesta pedagógica distinta a la que ofrece, por ejemplo, un conservatorio de música…

-Totalmente. Y no es que acá no se estudia. Malevaje, en el Centro Cultural, se junta a ensayar solo una vez por semana dos horas. Pero ellos además de investigar y practicar en sus casas, arreglan varios ensayos extras y también proponen material y hasta lugares para tocar. Tienen interés, amor, pasión por lo que hacen. Cada año se han ido sumando nuevos integrantes, algunos se han ido, aunque hay un núcleo estable. Pero el rol de la Universidad es seguir formando gente y generar y abrazar proyectos de calidad que luego puedan tomar su vuelo.

-En cuanto a tu carrera musical, ¿qué nuevos rumbos ha tomado el Dúo Cardozo?

-Se dieron varias cuestiones. Desde 2003 tocamos con el Dúo. Todos los años hacíamos giras (a Alemania, principalmente) y nos iba muy bien. Pero algo se desgastó, nos cansamos de tocar siempre lo mismo y empezamos a hacer arreglos nuestros y nuevas canciones. Salieron cosas muy raras: nos gustan Mateo, Masliah, Spinetta y todo eso derivó en un surrealismo del conurbano muy particular. A algunos que nos iban a ver les gustó, entre ellos, Liliana Herrero, Lilian Saba, el Mono Fontana. Así se fueron dando algunas colaboraciones y participaciones en el nuevo disco, Llanto de jabalí. Al publicarse en las plataformas online, también derivó en la postulación a los Gardel en el rubro Folklore Alternativo. Estamos entusiasmados porque nos dio la posibilidad de conocer y de tocar con personas que admiramos profundamente.

Florencia Garófalo

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