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Mostrar lo que no se puede mostrar: un recorrido virtual, interactivo y 3D del ex centro clandestino El campito

Bajo un clima de expectativas y profunda emoción, el 4 de abril de 2018 se presentó en la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) la reconstrucción virtual, interactiva y en tres dimensiones de El campito, uno de los ex centros clandestinos de detención, tortura y exterminio que funcionó en Campo de Mayo, provincia de Buenos Aires, durante la última dictadura cívico militar en Argentina, y del que en la actualidad solo restan sus cimientos. El documento digital sobre este espacio de represión ilegal, uno de los más importantes en cuanto a cantidad de víctimas, fue realizado por un equipo interdisciplinario coordinado por la Universidad junto al grupo Huella Digital, con fondos del Presupuesto Participativo. Se trata de un material de importancia crucial para la preservación y trasmisión de la historia reciente en el país e incluso una posible prueba judicial.

“El dispositivo es en definitiva un homenaje a los sobrevivientes que están hoy aquí, a los que pasaron por el centro clandestino y hoy no están con nosotros y, por supuesto, en memoria de los 30 mil desaparecidos”, expresó la investigadora docente de la UNGS Virginia Vecchioli, impulsora de la iniciativa junto al investigador docente Francisco Suárez, tras nombrar a los distintos actores que apoyaron y colaboraron en el proyecto, muchos de ellos presentes en el acto. Además remarcó que el objetivo es que desde distintos ámbitos, como el judicial o el educativo, se apropien del material y lo utilicen de la mejor forma posible.

Vecchioli estuvo acompañada en la mesa por la rectora de la UNGS Gabriela Diker, el director de Huella Digital Martín Malamud, el ex detenido sobreviviente Oscar Comba y el periodista y abogado de familiares y víctimas en numerosas causas de lesa humanidad Pablo Llonto. En el microcine colmado, estuvieron presentes también Iris Avellaneda, Gregorio Díaz, Griselda Fernández y Héctor Ratto, ex detenidos desaparecidos sobrevivientes cuyos valiosos testimonios, que pueden escucharse en el recorrido virtual, fueron fundamentales para la reconstrucción, junto al material documental y judicial. En el dispositivo también se incorporaron fragmentos de grabaciones existentes de los testimonios de Juan Carlos “Cacho” Scarpati. Su compañera Patricia Fernández presenció el acto de presentación.

La iniciativa de la reconstrucción virtual retoma proyectos que organismos de Derechos Humanos de la zona comenzaron a armar en 2007 con la intención de crear un espacio de memoria dentro de la guarnición Campo de Mayo. En 2010-2011, Vecchioli y Suárez retomaron esas iniciativas. Durante un año, realizaron encuentros mensuales en la Universidad con integrantes de agrupaciones territoriales y elaboraron un proyecto de ley para la creación de este espacio de memoria. “Ese proyecto recibió el apoyo de varios diputados nacionales y somos optimistas en que se creará el espacio de memoria en lugar de un parque nacional”, afirmó Vecchioli, en relación a la propuesta del Gobierno nacional (la UNGS prepara para fines de abril la realización de un conversatorio público respecto a este tema).

Sin olvidar ese proyecto de ley, se avanzó con la creación de la reconstrucción virtual de El campito, un espacio en la actualidad inexistente debido a la maquinaria de exterminio implementada por la dictadura cívico-militar y su tentativa de eliminar pruebas y garantizar la impunidad. Se le dio cuerpo al centro de detención tras dos años de un arduo trabajo de investigación por parte de un equipo interdisciplinario de antropólogos, museólogos, sociólogos, diseñadores de imagen, programadores y estudiantes voluntarios. Su realización fue posible gracias al apoyo de toda la comunidad de la UNGS que en la edición 2015 del Presupuesto Participativo votó a favor de esta propuesta presentada por investigadores docentes, graduados, estudiantes y un consejero por la comunidad. A través de recursos de animación, fotografías y objetos de época y, fundamentalmente, del testimonio sonoro de las víctimas inserto en distintos puntos del recorrido, el dispositivo permite al usuario participar en forma digital de la realidad del campo clandestino, aprender y reflexionar sobre el rasgo más dramático de la historia argentina reciente.

A través de una proyección, Malamud mostró cómo se puede recorrer El campito mediante la plataforma. Hacia el final de su presentación destacó los actos de solidaridad y de rebeldía de los secuestrados que se evidencian al escuchar en conjunto los testimonios. “Son actos admirables que producen emoción, la misma emoción que produce tenerlos acá en este momento, sobreviviendo y después de tantos años con la voluntad de seguir dando testimonio por la justicia y la verdad”, manifestó.

Con la voz quebrada, Comba contó que se estaban por cumplir 41 años desde su secuestro y recordó que “un pueblo que no tiene memoria, repite siempre la misma historia”. Rescatar, difundir la historia es para él necesario, porque “de contar con una sola historia, podemos llegar otra vez a situaciones similares”.

Pablo Llonto, por su parte, subrayó “el inmenso valor” del trabajo y dirigiéndose hacia los sobrevivientes, dijo: “Sin ustedes no hay justicia y no hay imagen de nuestros desaparecidos”. El periodista instó a seguir buscando sobrevivientes y testimonios: “Este trabajo mira hacia el pasado, nunca hay que dejar de hacerlo, pero este trabajo apunta también hacia el futuro, porque estamos seguros que nos va a ayudar a darle la mano a otros y otras sobrevivientes y testigos que todavía no han podido contar lo que vivieron”. Llonto afirmó que el trabajo ya es prueba judicial: “Nos anticipamos, lo presentamos en una causa, esperemos verlo pronto en un juicio oral sobre Campo de Mayo y que sirva para el mismo sentido que tuvo con ustedes: mostrar lo que no se puede mostrar”. Por último, destacó un aspecto que le llamó la atención de la reconstrucción, la luz que se observa al recorrer El campito: “El sol que se ve era el sol que no se puede negar, así eran los centros clandestinos, ese horror de una naturaleza viva, tan viva como vivos estaban los millones de argentinos y argentinas que sabían de la existencia de los centros clandestinos y eso es lo que más nos duele como sociedad”.

Hacia el final, Diker recordó el fuerte compromiso de la Universidad con las políticas de memoria, verdad y justicia, al sostener que la UNGS “es una institución activista de los derechos humanos en la zona”, que además participa de las luchas por el reconocimiento de Campo de Mayo como sitio de memoria. La rectora destacó que la reconstrucción de El campito haya sido un proyecto elegido por la comunidad de la UNGS en la votación del Presupuesto Participativo: “No es un proyecto que haya decidido hacer la gestión de esta Universidad sino que es un proyecto que esta Universidad decidió que tenía que financiar como parte de su presupuesto y creo que ese es uno de los rasgos, además de lo extraordinario de la iniciativa, que me parece que nos tiene que dar más orgullo”.

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