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Viernes 2 de octubre de 2020

Organizaciones de la Economía Social y Solidaria sostienen puestos de trabajo

La Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) presentó el informe preliminar de un estudio sobre la situación de la Economía Social y Solidaria (ESS), enmarcado en el proyecto Prevención y monitoreo del COVID-19 en municipios del Conurbano Bonaerense desde una perspectiva multidimensional, con la coordinación del investigador responsable Rodrigo Carmona. Carolina Barnes, Lorena Putero y Gonzalo Vázquez, investigadoras/es del Instituto del Conurbano de la UNGS; realizaron -durante julio y agosto- 26 entrevistas a referentes de organizaciones que realizan actividades en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

La investigación aborda dos grandes cuestiones. Por un lado, la situación de las organizaciones y de sus trabajadores: la evolución de su actividad, sus ingresos y sus principales problemas en este contexto. Por otro lado, sus vinculaciones con otras organizaciones de la ESS, con el Estado y las políticas públicas en relación con sus necesidades actuales y estrategias para el escenario “post pandemia”.

Se buscó que estuvieran representados los rubros de actividad más relevantes dentro de la ESS de la región: agricultura familiar y  agroecología, comercialización de productos de la economía popular, social y solidaria a través de redes de comercio justo, cooperativas gráficas, textiles y de reciclaje de residuos, de cooperativas de profesionales que prestan servicios de apoyo y financiamiento a otras organizaciones del sector, así como redes y federaciones que nuclean a organizaciones de todos estos rubros y funcionarios de distintos niveles de gobierno que están en contacto permanente con el conjunto de organizaciones de la ESS.

“Los resultados nos muestran organizaciones y trabajadores muy golpeados por la baja de la actividad, que se corresponde con la situación del conjunto de la sociedad, aunque hay subsectores como la producción y comercialización de alimentos, que tuvieron un significativo incremento de sus ventas e incluso sumaron trabajadores”, señala el equipo responsable del relevamiento.

Organización en tiempos de crisis

Barnes, Putero y Vázquez se refieren a la capacidad particular del sector de la ESS para atravesar momentos críticos como el actual: “sosteniendo los puestos de trabajo, desarrollando un rol contracíclico en la economía, contrario a la lógica de las grandes empresas capitalistas que generan recortes, despidos y cierres”. Las cooperativas entrevistadas no redujeron en ningún caso sus planteles de trabajadores, y aquellas que tuvieron problemas para mantener los ingresos, desarrollaron estrategias para sostenerlos y redistribuirlos según necesidades de los distintos trabajadores y sus familias. “Nuevamente pusieron ingenio, generosidad y solidaridad para sostener a su gente y colaborar con sus comunidades”, rescata el equipo de investigación.

La mayoría de las organizaciones entrevistadas expresaron que hubo dificultades para acceder a políticas públicas de apoyo y para lograr ser proveedores del Estado. Las cooperativas con mejor estructura administrativa (individual o de las federaciones de pertenencia) lograron superar con mayor facilidad esos obstáculos. Las organizaciones destacaron un importante crecimiento de las articulaciones hacia adentro del sector de la ESS en el contexto pandémico, tanto para colaborar entre sí como para construir colectivamente un posicionamiento común frente al Estado. Se valora la predisposición de las nuevas gestiones de gobierno y se mantienen expectativas favorables, más allá de las críticas por la falta de reconocimiento del sector en las primeras medidas de apoyo a la producción y al empleo. 

Debates y reivindicaciones

En el plano propositivo, se reinstalan debates acerca de problemas estructurales del sector de la ESS en su conjunto y de cada una de los subsectores que lo integran. Se destacan las dificultades de acceso al financiamiento y a las compras estatales, y la necesidad de acceso a la tierra para la agricultura familiar y la producción agroecológica. El equipo del ICO señala las demandas que se plantean con mayor énfasis en las entrevistas realizadas: “que exista la posibilidad concreta de co-construcción de políticas públicas con el Estado y la necesidad de que el sector del trabajo autogestionado y el cooperativismo en general sea reconocido como un actor político y productivo relevante en el marco de un proyecto de desarrollo nacional”.

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