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Lunes 29 de noviembre de 2021

Mapas para conocer y transformar los barrios

Un equipo interdisciplinario de la UNGS lleva adelante un proyecto junto al Municipio de José C. Paz que, a través de cartografía, fotografías y audiovisuales plasmados en una plataforma virtual, apunta a identificar y visibilizar servicios, prácticas y saberes que circulan en los barrios populares del distrito, desde la mirada de quienes los habitan. La herramienta de construcción colectiva busca contribuir a la integración social y cultural y al desarrollo de políticas territoriales.

Representar a través de mapas, imágenes y voces la realidad tridimensional del espacio urbano para poder pensarlo, volverlo visible, organizarlo, darle entidad, identificar y potenciar su riqueza cultural, caracterizar problemáticas para trabajar sobre ellas, fortalecer lazos y planificar políticas territoriales, siempre desde los saberes, miradas y experiencias de sus habitantes. Con estos objetivos en la mira, investigadores e investigadoras docentes de los institutos del Conurbano, del Desarrollo Humano y de Industria y estudiantes de Urbanismo, Comunicación, Sistemas de información Geográfica y Trabajo Social de la UNGS y otras universidades, junto a un equipo de la Dirección de Hábitat del Municipio de José C. Paz, llevan adelante el proyecto “Mapas del encuentro”. Tras un intenso trabajo de campo, pero también en la soledad de las computadoras, a través de varias reuniones, charlas y debates y en conjunto con los vecinos y las vecinas, realizaron hasta el momento el mapeo de 45 barrios populares de la zona, material que quedará plasmado y podrá consultarse a través de una plataforma virtual.

Los y las protagonistas de la iniciativa, que se materializó a través del Fondo Estímulo, son quienes habitan el barrio: los mapas se vuelven en sus “instrumentos de poder”. “Qué elementos se incluyen y cuáles quedan afuera son seleccionados por quienes habitan los territorios”, explica Eugenia Jaime, directora del proyecto, al remarcar que “los audios, los videos y las tareas de mapeo colectivo reflejan los conocimientos, intenciones, necesidades y configuraciones culturales de quienes viven en el espacio geográfico que se va a cartografiar”.

Se trata de un ida y vuelta, de trabajar a partir de una articulación entre saberes académicos y técnicos (de disciplinas diversas) y saberes, experiencias, prácticas y miradas de las personas que viven en los barrios populares, que permiten reconstruir la realidad paceña. Como subraya Pablo Gullino, codirector de la iniciativa, “los puntos de coincidencia para trabajar desde lo interdisciplinario también provienen de la preocupación por incorporar activamente a la comunidad en la toma de decisiones y la construcción colectiva del conocimiento”. El proyecto “viene a condensar de forma manifiesta las ganas de trabajar de cara a los barrios que rodean a la Universidad y que también queremos que la integren”, agrega el investigador docente y director de la licenciatura en Comunicación de la UNGS.

Del aislamiento al cara a cara
“Mapas del encuentro” comenzó a tomar forma cuando Mónica Mendoza, directora de Hábitat del Municipio de José C. Paz, se acercó a la UNGS para plantear la necesidad de contar con herramientas para la generación de información cartográfica sobre los barrios populares. A partir de ahí, se conformó el equipo integrado por investigadores e investigadoras docentes, graduados y graduadas y estudiantes, que comenzó a trabajar en el proyecto, que también incluyó el desarrollo de capacitaciones a trabajadores y trabajadoras del Municipio.

Pero, ¿cómo desarrollar un trabajo pensado desde el “encuentro”, el vínculo con el otro, en un contexto de pandemia? Durante el aislamiento, el equipo se abocó al desarrollo de la cartografía y la plataforma web y tuvieron lugar una serie de reuniones virtuales. Cuando se fueron flexibilizando los protocolos sanitarios, comenzaron a realizarse los encuentros cara a cara, “más productivos y creativos”, según Jaime y Gullino.

Para Alejandro Balceda, estudiante de Urbanismo en la UNGS y uno de los participantes del proyecto, volver al trabajo de campo fue “una oportunidad para retomar, luego de mucho tiempo, contacto con el territorio y los problemas que hay en él”. “No solo para estudiarlo”, aclara, sino como “una oportunidad de producir algo que le sirve tanto a las personas que se encuentran en estos barrios para hacer visible su situación, como al municipio al adquirir nuevas herramientas para poder intervenir de forma eficiente mejorando la calidad de vida de sus habitantes”.

A partir del trabajo de campo, las entrevistas, el intercambio en persona, el equipo se encontró con cuestiones que llamaron su atención, como la “vitalidad” de los barrios, las “redes comunitarias” entre vecinos y vecinas, la “construcción de lazos” entre diferentes identidades, la idea de “este es mi barrio”. Así, el estar ahí les permitió dar cuenta de la diversidad cultural, las generaciones de inmigrantes de provincias del noroeste argentino y de países latinoamericanos, que comparten sus costumbres, hábitos, comidas. “Desde lo que tienen en común, construyen lazos de comunidad”, sostiene Gullino.

Mapear y actuar en torno a problemáticas
La capacidad de los vecinos y las vecinas de encontrar soluciones a la multiplicidad de problemáticas con las que se encuentran, fue otro aspecto que les llamó la atención. Y, en particular, el rol de las vecinas. Como explica Jaime: “Hay un fuerte rol de cuidado de las mujeres, en cuanto a un rol ciudadano activo y muy presente que interviene no solo en los comedores sino también en diversas problemáticas vinculadas a lo ambiental, la seguridad y, por supuesto, en la regularización de los barrios para mejorar las condiciones de vida. Es decir, una idea de cuidado no desde un punto de vista familiar sino con un componente social ineludible”.

En este entramado social y ante una serie de problemáticas, Jaime asegura que “los mapas permiten pensar aquellas preocupaciones que tienen manifestaciones espaciales”, para de este modo “poder localizarlas, observar su cercanía a otras cuestiones problemáticas, medir su tamaño y a partir de esta lectura, articular saberes y conocimientos”.

En este sentido, el proyecto “invita a entender que la matriz de la desigualdad no puede abordarse separada del territorio”, como sostiene Denisse Córdoba, licenciada en Comunicación de la UNGS e integrante del equipo. Así, el rol de los vecinos y las vecinas, que “desde distintos espacios se organizan, se ponen en acción para ir progresando y adquiriendo aquello que les es negado”, es “fundamental”, para Magalí García, estudiante de Trabajo Social en la Universidad Nacional de José C. Paz. Para ella, el proyecto aporta mucho más que un mapeo, ya que es “ir al encuentro de los vecinos y las vecinas, escuchar, indagar y generar recursos que sean de utilidad para la población”.

Ivana Ayes, estudiante de la Licenciatura en Urbanismo de la UNGS, coincide: “Este proyecto nos permite visibilizar la existencia de diversos barrios populares que conviven con el resto del territorio, pero de forma informal, sin derecho a recibir los servicios urbanos básicos y por ende relegados en todas sus necesidades básicas y derechos de hábitat. Creo que el Urbanismo es una disciplina que aborda no solo los conflictos manifiestos del territorio, sino que problematiza situaciones normalizadas desde un abordaje multidimensional”.

Poder brindar herramientas que mejoren las condiciones sociales de la población es un objetivo en el que coinciden los y las estudiantes que participan del proyecto, que en algunos casos están cursando los primeros años de la carrera, como el de Florencia Scrosoppi, estudiante de la Licenciatura en Urbanismo de la UNGS, quien valora el trabajo interdisciplinario para su formación. “Es una oportunidad más para generar diálogos que nos hagan reflexionar, un proyecto colaborativo que nos propone escuchar, encontrarnos con otros y acercarnos a la realidad de los barrios a partir de las vivencias de sus propios creadores”, reflexiona, por su parte, Córdoba.

La web y mapas 2022
Las necesidades de la población serán las que definan el rumbo del trabajo. Si bien en el marco de la convocatoria del Fondo Estímulo, el proyecto se encuentra en su etapa final, la intención es continuarlo el próximo año a partir de ciertas líneas de acción. Una de ellas puede ser la fotografía. “En la realización del trabajo surgió con fuerza la relevancia de la fotografía, en tanto documento histórico, visual, de otras épocas, como ventana al pasado y a los diferentes movimientos migratorios, orígenes de los barrios, etc., por lo que este puede ser un camino para seguir trabajando”, adelanta Gullino.

Durante 2021, se generaron 45 mapas de los barrios populares de José C. Paz, en los que se identifican las edificaciones, una aproximación al loteo y el arbolado. También se realizaron entrevistas a vecinos y vecinas de los barrios Providencia, Lamas ll, Aguas Claras y Mirador Altube, en las que cuentan las historias de sus barrios, los encuentros y desencuentros a lo largo del tiempo. Alberto Fernández, historiador paceño, contó historias increíbles de las transformaciones del territorio. Pero aún quedan muchos lugares por visitar, mucho material para mapear y entrevistas para realizar.

“El objetivo es arribar a un sitio web donde la información sea accesible para que la Universidad pueda dar cuenta de su trabajo en red con vecinos, organizaciones sociales, agentes municipales, docentes y estudiantes”, describe Gullino. Esta “plataforma virtual accesible y dinámica” permitirá “potenciar el trabajo realizado hasta el momento”, asegura al respecto Abel Ortigoza, integrante del equipo de Hábitat del municipio de José C. Paz, quien destaca la “perspectiva integradora” del proyecto. “Es importante sumar a todos los actores que se desenvuelven en el territorio con este tipo de herramientas, con el fin de poder repensar y planificar, junto al Estado, mejores condiciones estructurales en el ordenamiento del espacio geográfico y así garantizar un acceso justo a un hábitat equilibrado y sustentable”, agrega.

“El proyecto en sí mismo permite construir herramientas para la toma de decisiones y de mejora del hábitat”, sintetiza Jaime y concluye: “Desde nuestro rol docente buscamos acercarnos a las problemáticas del ámbito de referencia de la UNGS, que es, además, el lugar que habitamos. Pero que este lazo sea institucional, en representación de la Universidad y junto con estudiantes de nuestra Universidad”.

Equipo
Dirección: Eugenia Jaime
Codirección: Pablo Gullino
Contenidos: Teresita Sacón, Denisse Córdoba, Maximiliano Pavez y Victoria Guzmán
Asistentes permanentes y colaboradores ocasionales: Ivana Ayes, Alejandro Balceda, Nancy Barboza, Cecilia Barros, Micaela Costa, Lorena Ferreyra, Magalí García Márquez, Cristina Gómez. María del Carmen Gonzalez, Manuel Kabusaki, Andrea Oxance, Gabriela Reismann, Lisandry Ruiz Díaz, Florencia Scrosoppi y Constanza Torrilla.
Dirección de Hábitat de José C. Paz: Mónica Mendoza (directora), Abel Ortigoza, Carmen Guastavino y Camila Marín.

Más información:
linktr.ee/mapasdelencuentro
mapasdelencuentro@campus.ungs.edu.ar

Lunes 29 de noviembre de 2021

Biblioteca: Préstamo de verano 2021

A partir del 1° de diciembre la biblioteca de la UNGS habilita el tradicional préstamo de verano. 

En esta edición se puede retirar en calidad de préstamo hasta 10 items, en los cuales se incluyen:

Todo el material que se retire a partir del 1º de diciembre tendrá como fecha de vencimiento el 15 de febrero de 2022.

Los préstamos se pueden retirar en el horario de lunes a viernes de 9 a 18 hs., presentando DNI o carnet.

Por consultas  se puede enviar mail a: circulante@campus.ungs.edu.ar

Lunes 29 de noviembre de 2021

Segunda Feria del Libro de Malvinas Argentinas

Entre el 8 y el 17 de octubre tuvo lugar, en las inmediaciones del Palacio Municipal de Malvinas Argentinas, la segunda Feria del Libro de ese partido. En estas notas, uno de los integrantes del equipo de la editorial y la librería de la UNGS comenta la experiencia de volver a salir al territorio a perseverar en la militancia por el derecho a la lectura con los resultados de lo que sabemos hacer en la Universidad.

Hace apenas dos años de la primera edición de la Feria del Libro de Malvinas Argentinas, que constituyó, para la UNGS y su editorial, una demostración de lo que se puede lograr a partir del compromiso de la comunidad universitaria en vinculación con el territorio y la aplicación de políticas activas. Políticas que significaron un desafío al camino de erosión y desmedro de la educación y de lo público que habíamos conocido desde 2015. El resultado de aquella primera Feria, organizada por la Fundación El Libro y el Municipio de Malvinas Argentinas, y con el apoyo de la UNGS, nos hizo inflar el pecho por todo lo que significaron, en términos materiales pero sobre todo simbólicos, para la comunidad en general y para la Editorial y la Librería de la Universidad en particular. Luego de ese 2019, incluido un cambio de signo político auspicioso para todas estas políticas, sobrevino la pandemia. No es necesario abundar: todes sabemos, sentimos y aún convivimos con el lastre del COVID-19 y con sus nefastas consecuencias. La UNGS no detuvo sus actividades –más allá de las alteraciones de la presencialidad–. La Editorial no dejó de desarrollar sus funciones: continuamos la venta de libros a través de la web y mantuvimos el ritmo de novedades editadas. Saliendo de ese contexto angustiante, mientras retomamos paulatinamente la presencialidad y tras la obligada pausa en 2020, el Municipio de Malvinas Argentinas convocó a su segunda Feria del Libro. La Universidad volvió a decidir su apoyo, renovando su compromiso con su territorio, en este caso con la promoción del producto de su trabajo y con sus intervenciones para devolver a la sociedad toda la potencia de la que dispone, movilizar todo lo que puede poner a su servicio, construir ciudadanía, democratizar el conocimiento y seguir bregando por el derecho a estudiar y por el derecho a leer.

No fue una tarea simple. Se trataba de hacer y de sostener, en este espacio de nueva “normalidad” pos pandémica en el que empezamos a movernos, un stand en el que se pudiera mostrar toda la vitalidad de una editorial universitaria como la nuestra; y nuevamente la UNGS estuvo a la altura. Todo el trabajo realizado, en las circunstancias a las que condujo la pandemia y en las complicadas condiciones económicas en las que se desarrolla la vida del grueso de los argentinos, permitió exhibir un stand espléndido, cargado de novedades, el más amplio de todos en la Feria, el más surtido, el más cómodo, porque, vamos, nos gusta nuestra Librería, nos gustan nuestras ediciones y nos enorgullece exhibir, exhibiendo los libros que produce, lo que la Universidad Nacional de General Sarmiento representa y es. Nada mejor que una Feria del Libro organizada por la Fundación, y en este caso también por el Municipio en el que la Universidad está asentada y desarrolla su tarea, para vernos, para palpar, sentir, ver y comentar que todo este esfuerzo durante la más difícil circunstancia que fue esta era del COVID puede mostrarse, y que podemos ponernos al frente de un evento de magnitud. Es lindo ver, cada vez que salimos a la “calle”, los productos, los resultados del trabajo de la UNGS, que se expresa en las ediciones y en su Librería: esa sintonía de la Universidad que intento semblantear –y siempre me leo corto de argumentos– es más fuerte por lo que se hace que por lo que se dice. Llamo Editorial y llamo Librería a un grupo de gente, seres humanos que ponemos día tras días lo mejor que tenemos, que desdoblamos esfuerzos, que no miramos los compartimentos de cada actividad y nos superponemos y multiplicamos para cubrir todos los aspectos del trabajo enorme que significa cumplir con todas las obligaciones, las responsabilidades y, también, con todos nuestros sueños.

Además de sostener un stand amplio, cómodo y completo, la UNGS presentó en la Feria del Libro de Malvinas Argentinas una serie de actividades oportunas e interesantes. La Secretaria General llevó adelante charlas para comunicar y acercar, ahí mismo y de primera mano, todo lo que la UNGS ofrece. La Biblioteca desarrolló la ciber-caminata “Lectura y narración social” para estudiantes de primaria y secundaria. Presentamos el libro Paulo Freire. La pedagogía rebelde, de Gustavo Ruggiero, que forma parte de la exquisita colección “Pensadoras y Pensadores de América Latina”. El panel, en el que se dio una amigable e interesante discusión sobre la educación popular y la figura de Freire, contó con la participación de Gabriela Diker, Flavia Terigi, Gustavo Copes y el autor. Eduardo Rinesi brindó la conferencia “La Universidad, los libros y los desafíos del presente”. Y realizamos la presentación de Soy. Relatos de infancias y adolescencias trans-travestis, el nuevo libro compilado por Gabriela Mansilla, en una jornada en la que un viento intempestivo movió las estructuras de la carpa donde se montó la Feria del Libro, una tormenta de viento y tierra que, como toda adversidad, no fue óbice para que la presentación se llevase adelante. Me detengo en ese suceso hermoso de una presentación contra viento y marea. Como si esto fuera poco, la rectora de la UNGS, Gabriela Diker participó de un diálogo abierto con Dora Barrancos sobre “Los feminismos hoy” organizado por la Fundación El Libro. Una vez más todo ese conjunto de acciones, de disfrutes, de esfuerzos, de descubrimientos contó con el abrazo del pueblo de Malvinas Argentinas, una pequeña caricia de ida y vuelta en medio de una época dura, adversa e injusta que nos impulsa y nos deja ver en la tiniebla aquella frase de Rodolfo Walsh: “hay que tener fe en los hechos, que siempre superan las expectativas”.

Daniel Lago

Viernes 26 de noviembre de 2021

Opinión: Ritualitos

La palabra es bella. Con resonancia irónica, ese diminutivo. Creo que la usa Mauricio Kartún en Terrenal, y como el teatro es fuente de toda reflexión la traigo por acá. Ritualito, también el que nos reúne en un teatro, en una ceremonia de graduación, en el modo en que nos preparamos para matear, o la secuencia de los pasos necesarios para festejar o conmemorar. La pandemia y los cuidados y aislamientos y distancias puso en suspenso muchos ritualitos. Todos los que demandaban la presencia en común, la cercanía, el apretujón, el roce. Suspendidos ante la primacía de las pantallas y una nueva lengua de la conectividad que nombra conexión a la separación corporal.

No pocas consecuencias políticas tienen esos pasajes. Por un lado, la reclusión es encierro en la burbuja de opiniones ya consabidas, mediadas por un algoritmo que actúa para remachar lo que ya elegimos, con redes construidas para que caigamos no después de un salto al vacío, sino en una especie de modorra de la cual no podemos levantarnos, tan cómodas estamos. Y por otro lado, la islita mediatizada en la que vivimos nos expone a todo tipo de circulación de palabras falsas, las fake no tan news, tan desligadas de la experiencia que no sabemos con qué contrastarlas. Eso es la pandemia, menos el laboratorio de nuevas formas de vida emancipadas de las coerciones laborales, que la experimentación dramática sobre la subjetividad: ¿hasta dónde se puede llevar la pasiva credulidad de las poblaciones?

Anoté: consecuencias políticas, porque son efectos sobre las sensibilidades y los modos de conocer, los procesos de reconocimiento de otres y la discusión sobre lo que ocurre. Sin ese modo encarnado y tramado con otras personas, ¿qué nombramos política? ¿la agencia de un conjunto de especialistas que aparecen separados en su función y, en tanto extraídos de ese entramado común, sujetos del juicio de la eficacia? Y ese juicio será de eficacia cuando es favorable, y de parasitismo innecesario para quienes cultivan la crítica antipolítica. Pero la política es conflictividad y acción en lo común, construcción de hacer colectivo y querella por el sentido de la vida en sociedad. Es reconocimiento de lo común, de la común pertenencia.

Y ahí la importancia de los ritualitos, que aún persisten en las grandes conmemoraciones. Vale recordar el velorio de Diego Maradona y ver las muchas fotos que circulan, la acumulación de escenas en las que el gesto personal se anuda con el de muches otres y en ese anudamiento se encuentra una cofradía. O el festejo del cumpleaños de Charly García, que anudó el decir de cada quien, una escucha masiva de su música y actos culturales en lugares centrales. Festejamos en conjunto y duelamos en comunidad. Algo nos pasa en esos actos, que nos permiten reconocernos en el amor y en el dolor.

Hace algunos meses pude visitar a Milagro Sala, presa en su casa. Le llevaba un libro de edición única, surgido de una campaña de cartas y obras de arte que muchas personas le enviaron para acompañar su situación. El libro era muy bello, con su tapa bordada a mano, realizado por una compañera que en los mismos días agitaba las protestas por la ley de humedales. Milagro se emocionó y charlamos durante tres horas, en una conversación que rememoro muchas veces. En uno de sus tramos, me contó sus ritualitos: desde encender el fuego con las comadres para contarle al fuego lo que no nos animamos a decir a otres, hasta saludar al Inti sol y a la Killa luna cuando aparecen. Narró la importancia de hacerlos para su vida pero también transmitió, aconsejó, entusiasmó. En la cárcel había reforzado su apego a las ceremonias, porque en cada una se reencontraba con la comunidad ausente, con los abuelos y abuelas, con lxs vivxs y lxs muertxs. En algún momento dijo: no importa que vivas en un departamento ni con quiénes, siempre podés volver a saber quién sos si te paras frente al sol que nace, te dejas respirar en todo el cuerpo y evitas que nadie te encierre en un único pensamiento.

La comunidad no es solo la que está en presencia física, es también la que habla en nuestra lengua, colabora en nuestros esfuerzos, existe en nuestra memoria. Por eso el ritual la activa, aún cuando lo realicemos a solas. Pero se podría decir que esas son las situaciones de excepción de los ritualitos, que para ser vividos en su plenitud, en su dimensión vivificante, deben actualizarse con otres. Toda conmemoración lleva sus rituales y también sus narrativas: durante más de medio siglo muches festejamos que un 17 de octubre una movilización plebeya le cambiaba el rostro a la política argentina, y desde hace cinco años, le agregamos a esos días la memoria del primer paro nacional de mujeres un 19 de octubre, porque esa otra movilización feminista también produciría transformaciones fundamentales.

Volver a habitar las instituciones públicas, como las universidades, encontrarnos en esos pasillos en los que se vive la heterogeneidad también en lo que tiene de conflictiva, narrar los hechos en los que nos reconocemos -también los duelos que nos reúnen en un presente signado por la pandemia-, recoger el guante de un escenario inédito de problemas, conjurar con rituales y ritualitos la soledad y el miedo de cada quien, hacer circular el saber contra la producción de falacias, agitar una cultura del reencuentro para pensar que los cuidados deben ser también prevenciones contra el encerrarse en un único pensamiento, todo eso es imprescindible para salir de esta considerable y dramática catástrofe global.

María Pia López

Viernes 26 de noviembre de 2021

El papel que jugaron las vacunas para controlar enfermedades

“La mayoría de nosotros, los nacidos en el siglo XX, tenemos una leve marca, no más grande que un lunar, en uno de nuestros brazos, a la altura del hombro. Es el rastro, a simple vista superficial e inocuo, del paso de todo un sistema de saberes expertos, controles del Estado y representaciones sociales en nuestro cuerpo”, expresa el historiador Maximiliano Fiquepron, y enfatiza que ese rastro en nuestro cuerpo “evidencia el paso del sistema de vacunación obligatoria”. El investigador conversó con Noticias UNGS sobre un tema –el rol de las vacunas en la erradicación de enfermedades– que difícilmente podría ser más actual.

Investigador y docente del Instituto de Ciencias de la UNGS, Fiquepron afirma que la cicatriz que deja en nuestro brazo la BCG, la vacuna para prevenir la tuberculosis, es un resumen del proceso de gestión de un plan de vacunación, de sus idas y sus vueltas: “Este proceso nunca fue lineal, nunca fue homogéneo, pero no obstante se lograron controlar enfermedades como la tuberculosis, una enfermedad durísima, la enfermedad del siglo XIX. Hoy hay personas que tienen tuberculosis, pero hay tratamientos, hay vacunación, hay una alternativa para enfrentar la enfermedad”.

– La vacunación no siempre fue obligatoria. ¿Cómo se gestaron los planes de vacunación obligatoria en nuestro país?

– La primera que empieza a ser objeto de lo que va a ser la obligatoriedad es la vacuna contra la viruela. Entrado el siglo XX, en 1920, no hay fechas del todo claras, pero sí puedo asegurar que viruela, poliomielitis y después BCG son las tres vacunaciones que se vuelven obligatorias y de esta manera empiezan a generar este calendario vacunatorio. Luego se empiezan a asociar otras vacunas, como la vacuna contra la difteria, por ejemplo, que es una enfermedad que hoy no produce una alta mortalidad, pero cuando no la controlás sí, el sarampión, la rubéola, las paperas, todo eso va a ir haciendo como un mapa de lo que llamamos calendario vacunatorio.

En 1796 el médico inglés Edward Jenner observó que quienes ordeñaban vacas contraían una viruela diferente, mucho más leve, y que los protegía frente a la viruela humana. Así que decidió vacunar al hijo de su jardinero con muestras extraídas de una de las llagas de una ordeñadora que había contraído viruela bovina. James Phipps, que en ese momento tenía 8 años, quedó inmune a la versión humana de la viruela. Así nació la vacuna de la viruela y la primera vacuna de la historia.

Fiquepron explica que la vacunación contra la viruela, de fines del siglo XVIII, es muy distinta a lo que conocemos hoy en día: “Se utilizaba una lanceta, es decir una especie de bisturí. Se hacía un corte al brazo de la persona y se le ponía una especie de virus inactivo, hoy diríamos inactivado. Entonces el cuerpo detectaba ese virus, de la familia de la viruela pero más leve, y podía generar los anticuerpos”.

“En ese momento había resistencias del campo médico y científico, y, en segundo lugar, resistencias sociales, culturales, problemas con la iglesia, con las estructuras del siglo XIX muy fuertes todavía, muy presentes”, explica el historiador, y menciona que el Estado británico fue el actor que respaldó la campaña: “Les servía más tener un soldado vacunado contra la viruela que no tenerlo. Entonces, más allá de los riesgos, empiezan a hacerse estos vacunatorios. Incluso esa vacunación vieja digamos, con tantos problemas, lograba algún grado de inmunidad”.

“La viruela viene arrastrando del siglo XIX un proyecto de vacunación siempre errático, con pocos fondos, con pocos profesionales, pero eso cambió desde fines de 1880 cuando la ciencia se encuentra con el laboratorio y ahora el médico puede diagnosticar, prever y analizar con todo un andamiaje científico mucho más eficaz”, explica Fiquepron, y pone como ejemplo la vacuna contra la rabia desarrollada por el químico francés Louis Pasteur a fines del silgo XIX: “Ese tipo de cosas empiezan a mostrar que las vacunas no son peligrosas”.

“Los proyectos más serios para desarrollar una vacuna contra la poliomielitis comienzan a mediados de 1930”, cuenta Fiquepron. Finalmente, en 1955 se aprueba la vacuna desarrollada por Jonas Salk y en 1962 se autoriza la vacuna oral desarrollada por Albert Sabin. “La Sabin evitaba el pinchazo y eso fue el logro más fuerte, además tenía otro beneficio porque cubría otras variantes de la enfermedad”, recuerda.

La campaña de vacunación contra la tuberculosis comenzó a fines de 1920, dice Fiquepron, que también menciona que en 1920 y 1930 la Fundación Rockefeller llevó adelante “campañas decisivas” en América Latina para controlar enfermedades como la viruela y la fiebre amarilla: “Acá hay un cambio importante, por eso aparecen otras enfermedades, empiezan a despuntar los que van a ser los males del siglo XX, las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades respiratorias. Hoy te diría que todos estos problemas vienen con la degeneración producto de la vejez, como el alzheimer. Es producto de que no se murió antes ni de fiebre amarilla, ni de cólera, ni de viruela, tiene un cuerpo sano pero a la vez se va desgastando”. Y el historiador enfatiza: “Hasta que apareció el covid-19, el desafío de la medicina era ver cómo luchar contra estos problemas”.

Hoy la viruela es la única enfermedad humana que ha sido erradicada, según certificó en 1980 la OMS. Se necesitaron aplicar cerca de 500 millones de vacunas en todo el mundo, acompañadas de campañas de información y vigilancia, con medidas de prevención para contener los focos epidémicos. “Fue la única, eso también hay que decirlo”, afirma Fiquepron, autor de Morir en las grandes pestes.

– ¿Cuándo apareció el calendario de vacunación nacional similar al que hoy tenemos?

-Y… con el gobierno de Alfonsín: ahí el calendario vacunatorio se vuelve parecido al que tenemos nosotros hoy. Hasta entonces eran vacunas separadas, algunas de ellas obligatorias y otras no. La campaña, por ejemplo, de erradicación de la viruela que hace la Organización Mundial de la Salud (OMS) entre la década del 70 y la de los 80 hace que se instale el tema y que otras vacunaciones sean obligatorias. Genera, incluso, una conciencia social de vacunarse, que vacunarse hace bien como prevención. Instalar esta idea de la prevención no fue tan fácil.

– ¿Las campañas de vacunación están acompañadas de otras iniciativas relacionadas con la salud pública?

-Sin duda, y eso es muy propio del siglo XX, porque es propio del llamado estado benefactor, el estado que viene a traer calidad de vida, educación, vivienda, salud. En todo el mundo, y en nuestro país también, hay proyectos de hospitales con grandes centros de diagnósticos, proyectos de mancomunidad científica. Nosotros tenemos figuras como Leloir y Milstein que han hecho ese camino. Es decir, no son episodios aislados, sino que son las partes de un mismo conjunto, que es la lucha con la enfermedad. También cambia la definición que hace la OMS después de la Guerra Fría sobre qué es enfermedad: no es solo un componente al estilo de un germen o un patógeno, sino también un conjunto de condiciones emocionales, psíquicas e incluso sociales. Entonces, con esa mirada tan global hay que hacer una campaña de control cada vez mayor. En ese lugar, la ciencia tiene un gran logro, que es el de controlar, no erradicar pero sí controlar, enfermedades que hacían desastres, con altas tasas de mortalidad y que dejaban secuelas en la población, y las transforman en un problema de gestión. Si te vacunás no hay problema, o hay un problema mucho menor.

– ¿La fiebre amarilla entraría en este grupo de enfermedades?

– La fiebre amarilla tiene un recorrido bastante complejo porque es una vacuna que cuesta mucho crear. Justamente cuesta crear la idea de vector, se pensaba que la fiebre amarilla estaba en vegetales o en animales y en lo último que se pensaba era en el mosquito. Cuando se descubre en 1890, empieza la campaña por la erradicación del mosquito. En 1937 se crea finalmente la vacuna que va a dar ese horizonte de control de una enfermedad, aunque sigue siendo una enfermedad muy brava, por decirlo en términos coloquiales.

– ¿Por qué decís que sigue siendo muy brava?

– La enfermedad no se va con un tratamiento o tomando una pastilla, sino que una vez que la tengo me dan tratamientos paliativos, sueros, reposo, con lo cual sigue siendo una enfermedad que todavía conserva ese tono medio dramático a veces. Entonces cuando no hay controles sobre los nidos de reproducción de mosquitos, no hay políticas sanitarias, es casi una certeza que la enfermedad va a volver, y peor cuando el mosquito Aedes Aegypti también puede llevar dengue, chikungunya o zika. Entonces combatirla fue un logro también, quizás con un tono no tan fulgurante, no tan fuerte, porque todavía queda un camino por recorrer.

– ¿En este caso además de la vacunación son necesarias otras iniciativas?

– Exactamente y ahí mencionas algo que es interesante, que es que solemos pensar que hay vacunas para todas las enfermedades, y justamente no es así. Quizá con el covid-19 la vacuna ayude pero no genere esa inmunidad total: veremos, ojalá que sí. Es mucho más complejo el tema, pero en nuestras expectativas hay esta cosa medio milagrosa de la vacuna para toda la vida, que es una realidad, pero no podemos aplicarlo de manera homogénea a todas las enfermedades. Se ve con la gripe, por ejemplo: hay vacunaciones anuales de la gripe, pero la gripe sigue apareciendo y seguirá apareciendo, me imagino.

– ¿Aparece a lo largo de la historia una cierta reticencia a vacunarse? ¿A qué se debe?

– El miedo radica en varias cosas, pero un dato es la eficacia. Cuando no podés garantizar la eficacia generás miedo, cuando tenés el rumor de que se enfermó fulano y se murió porque lo vacunaron generás miedo, ansiedad en la población, incertidumbre, y ese es el peor escenario en una política de aceptación. Una vacunación no está exenta de tensiones sociales, tenés resistencias que vienen por aspectos sociales, aspectos políticos. Lo mejor que le puede pasar a un plan de vacunación es tener políticas claras, tener canales, intermediarios, conversar sobre la enfermedad, a responder las dudas de la población. Pero el miedo va a estar porque el miedo es a morir, es intrínseco, sobre todo una enfermedad así.

Doctor en Ciencias Sociales por la UNGS y el IDES, Fiquepron se especializa en el estudio de las epidemias ocurridas de los siglos XIX y XX en la Argentina. Cuenta que los comienzos de la pandemia por covid-19 lo hizo recordar la poliomielitis. “En abril de 2020, cuando circuló una especie de discusión de asociaciones, si hacés esto, se contagia así, todo potenciado por el silencio de la OMS, la no definición del uso del barbijo, si había que lavar todas las cosas, todo eso me hace acordar muchísimo a la poliomielitis, que estuvo casi 40 años presente en distintas intensidades”.

El historiador también encuentra un punto de asociación con la Gripe Española de 1918: “Sobre todo por la forma de contagio, es decir, el aire. Antes de la pandemia, leí un artículo de la revista Caras y Caretas en el que se bromeaba con la idea de que si en esa época alguien tosía en la calle, se lo miraba raro. Y eso es algo que pasa también hoy en día”.

Sin embargo, Fiquepron enfatiza que hay que otorgarle a la covid-19 un carácter excepcional: “Creo que se ganó un lugar como algo que no puede enmarcarse en el pasado solamente, sino que hay que mirarlo con su propia particularidad. Como historiador uno tiene ese defecto: todo trata de pensarlo y de enmarcarlo en el pasado, pero el covid-19, con todos los cambios que trajo, buenos, malos, no tan malos ni tan buenos, se ganó un lugar para analizarlo como la enfermedad del siglo XXI”.

Marcela Bello

Jueves 25 de noviembre de 2021

Bibliotecas: ¿Ahora qué? ¿después cómo?

El tradicional encuentro de Bibliotecas del Conurbano Bonaerense reunió en cinco jornadas virtuales a integrantes de bibliotecas escolares, populares, públicas y universitarias. Un homenaje a Horacio González, objetos lúdicos como mediadores de lectura, el conocimiento como soberanía, el virus de la desinformación y el libro, la lectura y sus actores fueron los ejes del encuentro.

La pandemia obligó a que la edición 2021 del ya tradicional Encuentro de Bibliotecas del Noroeste del Conurbano Bonaerense se realizara en la virtualidad, pero el interés no disminuyó. Unos 750 participantes, en promedio, visualizaron cada una de las cinco charlas que conformaron el evento, que año a año, desde hace ya dos décadas, organiza la Biblioteca de la UNGS, y que se puede revivir en el canal de YouTube de la UByD.

La apertura estuvo a cargo de María Eugenia Leiva, directora de la UByD, que compartió un párrafo del libro El sentido de la lectura, de Ángela Pradelli: “¿Es exagerado pensar que nuestras vidas dependen en alguna medida de nuestras lecturas? ¿Que el destino de nuestras horas está ligado a los textos que fueron conformando en nosotros una visión del mundo? Si no leemos, ¿cómo vamos a descifrarnos, a saber de nosotros, a comprendernos?”. Leiva afirmó que el texto de Pradelli es central para “pensar una de las tantas funciones que tienen las bibliotecas: acercar la lectura, promoverla y provocar” y agregó: “En esta línea de pensar la biblioteca, la lectura y los lectores, y en este contexto en el que nos encontramos, nos propusimos acercar un conjunto de presentaciones que nos convocan, como bien nos enseñó Horacio González, a seguir pensando”.

La biblioteca como mito y como institución

Justamente una charla en homenaje a Horacio González fue la que dio inició al encuentro. “Los sociólogos piensan en las acciones de los hombres en la sociedad, que está hecha de instituciones y de mitos. Horacio fue un pensador de los mitos y de las instituciones, de los mitos que las sociedades construyen y en el medio de los cuales los hombres y las mujeres y los pueblos desarrollamos nuestras vidas, y de las instituciones que inventamos para lidiar colectivamente con el problema del tiempo, del paso del tiempo, del desquicio del tiempo”. Con estas palabras el politólogo y filósofo Eduardo Rinesi, ex rector de la Universidad, comenzó su exposición, en la que se refirió a la Biblioteca como mito y como institución y en la que repasó la vasta obra de González.

“La Biblioteca Nacional es una gran institución de la cultura argentina, cuya historia se confunde casi con la de la Argentina misma y, es también por eso mismo, un gran mito. Un gran mito que no podemos pensar sin la literatura de Borges y sin todo lo que Borges escribió sobre la Biblioteca y sobre lo que se ha llamado su ‘potencia de eternidad’”, expresó Rinesi, y recordó cuando González inauguró en 2012 este mismo encuentro, con una conferencia sobre la fundación de la Biblioteca y sobre Mariano Moreno como fundador de la Biblioteca Nacional.

Durante su conferencia, seguida en vivo por YouTube, Rinesi mostró las tapas de varios de los libros del ex director de la Biblioteca Nacional y contó que González fue su profesor en los años 80, en la Universidad Nacional de Rosario, de donde antes incluso de terminar sus estudios se vino a Buenos Aires para “trabajar y seguir aprendiendo de Horacio”. “Yo de Horario fui muchas cosas: fui amigo, fui co-editor, hicimos juntos una revista… Pero creo que si tuviera que decir, al final del camino, qué fui de Horacio, diría que fui, toda mi vida, su alumno, y que en medio de la tristeza me pone contento poder pensarme así”, dijo y agregó, respecto a la pérdida de los maestros, es que “lo que nos queda (de algún modo, la respuesta al ‘¿Ahora qué?’ del título de este encuentro) es la posibilidad y en cierto modo también el compromiso de seguir conversando con ellos, de seguir leyéndolos, de seguir contando con su compañía, entre otros, sitios, en nuestras Bibliotecas”.

Mediadores de lectura

Los objetos lúdicos como mediadores de lectura fue el tema que abordó Elena Santa Cruz, magister en familia, titiritera y escritora, en la segunda charla del Encuentro de Bibliotecas. “Puede parecer extraño o poco convencional que desde una biblioteca universitaria se proponga una charla como esta, pero mucho más extraño contarles que desde nuestro recorrido buscamos incluir algunas de estas propuestas”, aclaró Leiva, y remarcó que la biblioteca de la UNGS cuenta con una colección infanto-juvenil, que acompaña las demandas de la Escuela Infantil y la Escuela Secundaria de la UNGS.

Durante su exposición, Santa Cruz, que mostró cerca de 50 objetos, contó cómo se puede acercar la lectura teniendo en cuenta la realidad específica de cada comunidad: “Los objetos son puentes entre dos orillas que buscan facilitar el poder encontrarse con la lectura”.

Conocimiento y soberanía

Una semana más tarde, el conocimiento como soberanía fue el eje de la tercera jornada, que estuvo a cargo de Viviana Martinovich, del Instituto de Salud Colectiva de la Universidad Nacional de Lanús. Martinovich se especializa en el estudio de la conformación de las revistas científicas. “Lo que tenemos en la actualidad es la confrontación de dos modelos. Un modelo de ciencia que se origina en el siglo XVII y que va a seguir varios siglos hasta los inicios del siglo XX y otro modelo, que es una visión más conservadora, que se origina en la segunda guerra mundial que es una ciencia individualista, jerárquica”, explicó la investigadora y docente y remarcó: “Las mismas nociones de construcción colectiva del conocimiento que existen hoy, existían en el siglo XVII”.

“Si lo vemos en términos históricos, lo que tenemos en el medio es la intromisión del capitalismo más feroz transformando sobre todo al sistema de comunicación de la ciencia en un bien de consumo”, dijo Martinovich. Al inicio de charla, la especialista habló sobre la noción que se tiene del conocimiento. “Cuando hablemos de conocimiento vamos a tratar de entender el conocimiento como aquello que ya está en circulación, no sólo que pasó por una instancia de impresión sino que empieza a formar parte de una conversación. Esa es la idea de conocimiento que vamos a tratar de reivindicar”.

El virus de la desinformación

En el marco del nuevo escenario a partir de la explosión digital, Soledad Arréguez, periodista y profesora universitaria en Comunicación Social, y Adrián Pino, periodista y director del Proyecto Desconfío, hablaron sobre el virus de la desinformación en la cuarta jornada del Encuentro de Bibliotecas.

Pino comenzó la charla nombrando los “tres factores que han cambiado en función de la explosión digital”: la sobreabundancia de información, la caída del poder de intermediación de los medios de comunicación ante la aparición de las redes sociales y los nuevos hábitos de consumo, ya que ahora los lectores se “chocan” con las noticias en lugar de buscarlas. “Estos factores son clave para entender porque hoy hablamos de desinformación, porque sabemos que los rumores, las noticias falsas y los datos inexactos han existido siempre, no son un fenómeno nuevo”, explicó Arréguez, y agregó: “La forma en la que se produce hoy la información, en la que circula e incluso cómo accedemos a esos datos hacen que tengamos que tomar algunos recaudos”.

También mencionaron los distintos tipos de desinformación que circulan y recomendaron verificar la información antes de compartir, comentar o dar un “me gusta” a un determinado contenido, e hicieron hincapié en los efectos que causa la desinformación: afecta a la democracia, erosiona la credibilidad de los medios de comunicación, afecta el derecho de las personas de buscar y recibir información y puede aumentar la hostilidad y los discursos de odio en contra de ciertos grupos.

Libro, lectura y actores

La última jornada estuvo a cargo Sofía de la Mora Campos, ​profesora e investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco, que habló sobre el proceso cultural del libro. Este cierre contó también con la participación de Guillermo Menegaz, director de la Biblioteca Laura Manso de la Universidad Nacional de Quilmes, institución que acompañó la realización de todo el Encuentro de Bibliotecas del Conurbano.

En el comienzo de la charla, De la Mora Campos expresó su alegría de poder participar desde México “en un encuentro horizontal, con pares y colaborativo” y agregó: “Hoy es mucho más visible esta necesaria articulación que existe entre las bibliotecas para empujar a todos. Las bibliotecas siempre han sido un motor importante para la reflexión y aunque parece que las bibliotecas viven en silencio, finalmente es un espacio de coyuntura, un espacio que convoca”.

“¿Ahora qué?, ¿después cómo?” Verdaderamente este par de preguntas nos hacen pensar en qué estábamos haciendo y hacia dónde vamos, y la verdad es que de lo único que tenemos certezas es de lo que hubo”, reflexionó la especialista, y sostuvo que “las bibliotecas fueron las primeras en aceptar y en asumir que lo digital era un hecho, no una amenaza sino un aliado”. También habló sobre el papel que juegan las editoriales universitarias, las librerías universitarias y las bibliotecas universitarias en el marco del proceso cultural del libro.

Las cinco jornadas del Encuentro “¿Ahora qué? ¿Después cómo?” se encuentran disponibles en el canal de YouTube de la UByD.

Noticias UNGS | Noviembre 2021 | Bibliotecas: ¿Ahora qué? ¿después cómo?

Nueva diplomatura: Formar para potenciar la intervención en los territorios

Trabajadores y trabajadoras de áreas sociales de 30 municipios de la provincia de Buenos Aires cursaron la primera edición de la Diplomatura en Políticas Sociales para la Gestión y el Desarrollo Local, que comenzó a dictar la UNGS junto al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. En equipos, desarrollaron casi 60 proyectos de inclusión social para abordar problemáticas locales.

La Diplomatura en Políticas Sociales para la Gestión y el Desarrollo Local, que comenzó a dictar la UNGS en 2021 junto al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, ya cuenta con sus primeros graduados y graduadas: 168 trabajadores y trabajadoras de 30 municipios que finalizaron la cursada y elaboraron en equipos 59 proyectos de inclusión social y aplicación real en los territorios respecto a temáticas como empleo, niñez y adolescencia, género, asistencia alimentaria, educación, salud, adultos mayores, discapacidad, hábitat y economía social.

Esta implementación práctica de los contenidos en las realidades locales fue una de las cuestiones sobre las que hizo hincapié el equipo del Instituto del Conurbano al momento de diseñar el programa de la propuesta de formación continua, que apunta a fortalecer el trabajo y proporcionar herramientas para la gestión local a un conjunto de trabajadores y trabajadoras municipales de áreas sociales.

Fueron seis meses de cursada en línea, con el apoyo de una asesora tecnopedagógica y encuentros sincrónicos y asincrónicos. Por un lado, se realizaron clases expositivas a cargo de docentes “especialistas” que abordaron cuestiones conceptuales y también metodológicas. Al mismo tiempo, los y las participantes fueron trabajando, con el acompañamiento de docentes “tutores” y “articuladores”, en el proyecto integrador final, un trabajo de inclusión social para el desarrollo local de utilidad social y pasible de ser implementado. En foros y talleres, el equipo de docentes contribuyó a integrar los contenidos teóricos con los saberes y experiencias prácticas y previas de los y las estudiantes, una articulación valiosa que se destaca en la propuesta.

También, desde el diseño, se hizo hincapié en los perfiles de los y las participantes, teniendo en cuenta sus trayectorias previas y las exigencias laborales de sus áreas. De este modo, las clases tuvieron cierta flexibilidad y se sostuvo un acompañamiento colectivo e individual. Para Carolina Foglia, coordinadora académica de la Diplomatura, todas estas cuestiones favorecieron el “volumen muy significativo” de estudiantes que finalizaron la cursada. De los 381 que se inscribieron (un número que superó ampliamente los 250 planificados), 245 iniciaron la Diplomatura y 168 llegaron hasta el final.

Proyectos de inclusión social

En la elaboración del trabajo integrador, se buscó que los equipos recuperaran todo el bagaje de herramientas teóricas, analíticas, conceptuales, metodológicas, que abordaron durante las clases, para confeccionar un diagnóstico, caracterizar a los actores sociales, pensar en recursos disponibles y recuperar estructuras institucionales y trayectorias previas de sus territorios, para potenciarlas. “Logramos que los y las participantes adquieran herramientas conceptuales y metodológicas que les permitieran, por un lado, analizar políticas públicas vigentes en sus territorios inscriptas en diferentes campos problemáticos, para luego avanzar en la formulación de una propuesta de intervención acorde con las realidades locales, es decir, abordar problemas específicos y con utilidad social real”, detalló Foglia, Licenciada en Ciencia Política y Magister en Diseño y Gestión de Programas Sociales.

Otra cuestión a destacar es la articulación entre trabajadores y trabajadoras de áreas distintas del mismo municipio, que en muchos casos no se conocían entre sí y que trabajaron en conjunto para la elaboración del proyecto integrador, un proceso habilitado por la Diplomatura. Esto permitió abordar un problema desde sus distintas aristas y desde las distintas áreas, potenciando las líneas de trabajo de cada sector en particular.

Foglia remarca también que la Diplomatura le ofreció a los trabajadores y las trabajadoras que formaban parte de una misma comisión la posibilidad de conocer iniciativas y compartir experiencias y trayectorias de trabajo con participantes de otros municipios y territorios, incluso de lugares muy distantes, lo que habría resultado difícil sin esta propuesta de formación.

Problemáticas abordadas

En los proyectos de intervención se abordaron distintas problemáticas y, en muchos casos, se trató de trabajos que recuperaron programas que ya se venían implementando para mejorarlos o fortalecerlos. Una de las temáticas más recurrentes fue la de fomentar una alimentación saludable, el desarrollo de huertas orgánicas, la soberanía alimentaria y la incorporación de alimentos agroecológicos dentro del servicio alimentario escolar. Incluso distintos trabajos abordaron la cuestión de la alimentación para personas con celiaquía.

También los y las participantes trabajaron en el desarrollo de programas sobre Formación e inserción laboral en jóvenes, Alfabetización, Maternidad adolescente y permanencia en las aulas y Educación Sexual Integral. En cuanto a la niñez y adolescencia, hubo proyectos para garantizar el derecho al juego o brindar acceso a la salud integral a niños y niñas con discapacidad. La violencia de género fue también abordada por distintos proyectos así como el desarrollo de programas para adultos mayores.

Otros de los temas recurrentes sobre los que se propuso intervenir fueron la cuestión habitacional y de vivienda digna, el acceso a la red de gas, el mejoramiento del hábitat o la resolución de la problemática de la basura. Y hubo proyectos para el desarrollo de la economía social y el trabajo de emprendedores y emprendedoras y cooperativas de trabajo.

Karina Lencina y Lucía del Pilar Sena Saavedra, del Municipio de Exaltación de la Cruz, aseguraron que la Diplomatura les brindó “herramientas para generar propuestas participativas con los diferentes actores locales, provinciales y nacionales” y les permitió “entender las tensiones propias de las negociaciones y ver los modos de resolver los conflictos que se presentan en el territorio en función de restituir derechos vulnerados de la población y garantizar una mejor calidad de vida a cada uno de los ciudadanos y las ciudadanas”.

“Somos la cara visible ante cualquier dificultad de la población: estar capacitado es muy valioso porque nos ayuda a marcar una diferencia a nivel territorial”, sostuvo, por su parte, Pablo Javier Bató, quien trabajó en un proyecto para el Municipio de Pergamino junto a Mariana Delgado y Hermán Franco. Para ellos, además, fue todo “un desafío” el contexto de pandemia y la modalidad en línea.

En este sentido, la “calidez” del equipo docente y los contenidos de la propuesta fueron fundamentales para Gilda Acosta Marín, de la Municipalidad de La Matanza, mientras que a las trabajadoras del Municipio de Pilar Etelvina Reynoso, Cristina Gautter, Azucena Coria, Beatriz Sánchez y Mariana Jiménez la Diplomatura les permitió “teorizar y problematizar la práctica cotidiana” de su trabajo profesional. Ellas esperan que a través de los conocimientos adquiridos “se incluya en la agenda pública y dentro del presupuesto municipal” la problemática que trabajaron.

Hacia la segunda cohorte

A modo de balance, Carolina Barnes, docente y co-coordinadora de la Diplomatura, reflexiona que si bien es “un desafío enorme” llevar adelante esta propuesta formativa, al mismo tiempo “es muy satisfactorio poder contribuir a repensar las propias intervenciones que llevan adelante los trabajadores y las trabajadoras municipales en sus territorios”.

Para el año próximo, la expectativa está puesta en abarcar a un conjunto de municipios que no se inscribieron en esta oportunidad. Foglia adelantó que “hay interés y compromiso de la Universidad en seguir trabajando para fortalecer la gestión local porque efectivamente hay una demanda de los municipios por mejorar sus herramientas, sus marcos conceptuales, para lograr una mejor intervención en sus territorios”.

Analía Fasoletti

El equipo de la Diplomatura en Políticas Sociales para la Gestión y el Desarrollo local está integrado por investigadores e investigadoras docentes del Instituto del Conurbano de la UNGS y por un conjunto de docentes tutores graduados del mismo Instituto. Por la Secretaría de Desarrollo Tecnológico y Social de la UNGS, participan Inés Arancibia y Valeria Costanzo.

Docentes temáticos: Adriana Rofman, Leticia Patrucchi, Rodrigo Carmona, Bárbara Couto, Natalia Da Representaso, Anabella Zamora, Alejandra Beccaria, Gonzalo Vazquez, Carolina Barnes, Inés Arancibia, Valeria Costanzo, Carlos Martinez, Carlos Jimenez, María Ignacia Costa.

Docentes articuladores teórico prácticos: Verónica Mossier, Ricardo Paparás, Karina Montes, Maria Eugenia Jaime y Marcela Rivarola.

Docentes tutores: Sonia Ordoñez, Joan Dodaro, Virginia Mendes, Sofía Rodriguez, Carolina Chazarreta, Yanina Arias, Susana Lusich, Emanuel López Mendez, Evelyn Bogao, Laura Cardozo.

Asesora tecnopedagógica: María de los Milagros Langhi.

Asistente administrativa: Graciela González.

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Jueves 25 de noviembre de 2021

UPAMI en la UNGS: Experiencias mayores

Con el objetivo de generar espacios de encuentro y formación que permitieran atenuar los efectos del confinamiento al que obligó la crisis sanitaria, y a través de un acuerdo con el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI), la UNGS se sumó en septiembre de 2020 al Programa de Universidades para Adultos Mayores Integrados, UPAMI.

“La iniciativa me parece muy enriquecedora. Tener en cuenta a la gente afiliada a PAMI, que ya terminó su ciclo laboral y que están interesadas en seguir desarrollando actividades culturales es algo muy interesante, que debería continuar”, expresa entusiasta Patricia Laje, jubilada docente y una de las dos mil personas que en el último año se sumaron a los talleres de UPAMI, dictados por la UNGS.

El Programa ofrece una diversidad de cursos vinculados con el cuidado de la salud y del interés social y comunitario, con eje en la búsqueda del equilibrio interno e individual como condición para la posibilidad de reconstruir los vínculos y lazos afectivos y de mejorar la autoestima, la autorrealización, la seguridad y la identidad de las personas adultas mayores.

En conversación con Noticias UNGS, Ángel Juárez, coordinador por la Universidad de los cursos de UPAMI, reflexiona sobre esta iniciativa: “Una de las frases que mejor resume el espíritu de nuestra universidad es ‘Estudiar es tu derecho’. En esa línea, si entendemos a la educación como una actividad que no está necesariamente ligada a una carrera académica y/o profesional, sino que nos acompaña diariamente a lo largo de nuestras vidas, podemos asumir que el derecho a la educación es garantizar que las personas nunca pierdan la posibilidad de aprender”.

En este sentido, Juárez asegura que UPAMI es un programa que busca romper con los prejuicios en torno a la vejez. “Las personas mayores también pueden, y deben, gozar del derecho a la educación. Para ello, UPAMI apuesta a generar comunidad, comunidades, a través del dictado de cursos sobre los más diversos temas. Comunidades donde personas que por primera vez acceden a la educación en una universidad y personas que buscan seguir ampliando su formación comparten experiencias”.

El convenio entre la UNGS y PAMI para llevar adelante esta iniciativa se firmó en septiembre de 2020, con la presencia del vicerrector (en ese momento en ejercicio del Rectorado) Pablo Bonaldi, el subdirector nacional del PAMI Martín Rodríguez y el intendente municipal de Malvinas Argentinas Leonardo Nardini (actualmente director provincial de Infraestructura). En esa oportunidad, y valorando especialmente la iniciativa, Bonaldi expresó: “Las ciencias sociales nos enseñan que se puede clasificar a las sociedades por cómo tratan a sus eslabones más débiles. Nosotros estamos convencidos de que es necesario construir una sociedad que a partir de una ética de la solidaridad acompañe a esas personas que están en las situaciones más frágiles”.

Los talleres en números

La oferta de cursos está destinada a afiliados/as de PAMI. No obstante, en el caso de haber cupos disponibles, también participan personas mayores no afiliadas. El dictado de los cursos está cargo de graduades y docentes de la UNGS. Los cursos se organizan en encuentros semanales de dos horas de duración, tienen una extensión de 8, 12 o 16 encuentros y se realizan a través de las plataformas zoom o meet, así como, para la comunicación con los y las participantes, del correo electrónico y de whatsapp.

La propuesta tuvo una concurrencia inicial moderada, ya que estaba avanzada la segunda mitad del año 2020 y era la primera vez que se brindaba esta oferta. En ese momento se sumaron 235 participantes, entre afiliades y no afiliades. Pero en el primer semestre de 2021, con la cuarentena aún vigente, la participación aumentó a 1122 asistentes. Actualmente, están cursando 550 personas.

Los lugares de residencia de las y los participantes son Malvinas Argentinas, San Miguel, Hurlingham, José C. Paz, la Ciudad de Buenos Aires, Moreno, Escobar, Quilmes y Tigre. La virtualidad permitió que se sumaran estudiantes de otras provincias, como Santa Fe, Córdoba, Rio Negro, Mendoza, y entre otras.

Inicialmente, la oferta de cursos dictados de modo virtual se basó en la experiencia de formación en cultura que brinda la Universidad, pero en los siguientes períodos se fue ampliando, a partir del interés de las y los participantes y de distintas propuestas presentadas por los Institutos de la Universidad.

La oferta del actual semestre comprende los siguientes talleres: Huerta urbana agroecológica, Creación de contenidos digitales, Mapamundi viajero, Enseñanza y práctica del ajedrez, Educación financiera para personas mayores, Sarmiento y los restos malditos del desierto, Taller de historia del cine argentino, Taller de autobiografía: narra la juventud (dos niveles), Género y economía en el cine, lenguas insurrectas: Taller literario, literatura: entre la realidad y la ficción, Un recorrido por Platón, Nietzsche y Borges, Narración oral: las mujeres de mi historia, Narración oral: yo estuve ahí, Nación y soberanía: Sarmiento, Rosas y Mansilla, Liberación de la voz; introducción a danzas folklóricas; dibujo y pintura; elementos reciclados (dos niveles) y fotografía digital

Experiencias

Stella Maris Durante

“Me encantó que las universidades nos dieran la posibilidad de hacer estos talleres en forma virtual. Me sirvió para aprender a usar las herramientas de la virtualidad; cada profesor nos enseñaba con mucha paciencia”.

“Mi experiencia con los talleres fue muy gratificante, aprendí y me divertí muchísimo. Realicé los cursos de Reciclado I y II, Dibujo y Pintura, Tai Chi, Jardines Urbanos I y II, Upami Nutrición, Memoria Afectiva I y II y Arte y Salud”.

“Más que para sobrellevar la cuarentena, me sirvió para hacer y aprender muchas cosas que venía postergando”.

“Me gustaría mucho continuar con los talleres virtuales ya que nos conecta con personas de distintos lugares: hoy se comunicó una compañera que viajó a las Islas Canarias, ¡¡somos internacionales!!”

“Nunca había ido a ningún taller, ni a un centro de jubilados porque me quedan muy a trasmano de donde vivo”.

“Gracias por darme la posibilidad de expresar mi agradecimiento a la Universidad y a Pami por hacer posible la asistencia a los talleres en forma virtual”.

Patricia Laje

“Mi experiencia con los cursos UPAMI que ofrece la UNGS fue muy buena. Me enteré de los cursos porque tengo a mi hijo que cursa en la Universidad.”

“Me enganché en muchos talleres, creo que este cuatrimestre hice 7 y no falte a ninguna clase, cumplí con todas las tareas … me sirve como entretenimiento”.

“Utilizamos las herramientas de Zoom y teníamos un grupo de WhatsApp, por suerte eran herramientas que sabía utilizar, pero la práctica siempre ayuda.”

“Sería importante que se ofrezcan los niveles siguientes, así podemos continuar.”

“Algunas actividades solo puedo realizarlas de manera virtual y sería una pena perderlas. Pero hay otra que requieren presencialidad, como folclore.

“La iniciativa me pareció muy buena. Me parece que tener en cuenta a la gente que está afiliada a PAMI, que ya ha terminado su ciclo laboral (como en mi caso) y que está interesada en seguir haciendo actividades culturales y que sean de un buen nivel, me parece que es algo que no puede detenerse, que debería continuar.”

Daniel Spina

“Es la primera experiencia que tengo con los cursos UPAMI y fue ampliamente satisfactoria. Hice el taller de Lenguas insurrectas, porque me gusta mucho leer y el título del curso me pareció estupendo. Me resultó muy interesante, especialmente por la temática, las formas de abordaje y por los textos elegidos que eran bastantes diversos.”

“La iniciativa me pareció muy buena y la virtualidad te da la posibilidad de asistir a cursos si vivís lejos. Aprendí más sobre tecnologías de la información y sobre las plataformas para hacer cursos”.

“La mayoría de las personas con las cuales intercambiamos información u opiniones son personas que no conoces, están ahí en la pantalla con su nombre y su cara. Se establece una comunicación muy particular … es una especie de “tertulia/café”. Creo que esto es una de las grandes virtudes que tiene el programa.”

“Cuando me anoté en el segundo cuatrimestre, me encontré, con caras conocidas y eso hizo que fuera mucho más atractivo.”

“Durante el segundo cuatrimestre decidí tomar dos cursos de la UNGS… aunque a veces signifique un esfuerzo grande preparar textos o ver películas, vale mucho la pena.”

“Otra de las virtudes que puedo mencionar es la excelente respuesta que uno encuentra ante las inquietudes que se plantean respecto al curso. La docente, siempre estuvo atenta a lo que necesitamos, si teníamos algún problema o inquietud”.

“El grupo de WhatsApp también funcionó muy bien, tiene mucho movimiento y es muy fluido, resulta muy atractivo la forma de intercambio.”

“Deseo que PAMI continúe con esta modalidad de cursos virtuales y enriquezca la oferta con temáticas parecidas o similares a las que conté.”

Las inscripciones se hacen a través de la Web de UPAMI:
https://www.pami.org.ar/talleresycursos/cursos-upami

A través de la web, pueden inscribirse personas afiliadas a PAMI. Para las personas NO afiliadas, durante los períodos de inscripción se utiliza un formulario de Google que se difunde junto con la convocatoria por los medios institucionales.

Noticias UNGS | Noviembre de 2021 | UPAMI en la UNGS: Experiencias mayores

Jueves 25 de noviembre de 2021

Encuentro en la UNGS: Fortalecer la autogestión y los emprendimientos cooperativos

La UNGS sigue adelante con las acciones de vinculación con actores del mundo socioproductivo de la región, tendientes a relevar demandas y a generar instancias de intercambio, fortalecimiento y capacitación. En ese marco, se llevó a cabo una mesa de trabajo con representantes de cooperativas y emprendimientos productivos asociativos, organizada por la Secretaría de Desarrollo Tecnológico y Social de la Universidad y la Dirección de Fomento y Cooperativismo del Municipio de Malvinas Argentinas.

Con la presencia de cooperativistas, funcionarios nacionales y municipales y autoridades y personal técnico de la UNGS, se realizó en el Campus de Los Polvorines un encuentro con referentes de quince proyectos productivos del distrito, con quienes se trabajó en la identificación de problemas y posibles respuestas para el sector, la presentación de herramientas de apoyo ofrecidas por la Universidad y el acuerdo de líneas de trabajo conjunto.

“La vinculación con este sector es parte del trabajo que la Universidad viene desarrollando con pymes, organizaciones de la economía social, centros de formación profesional, municipios y distintos actores sociales, con el objetivo de fortalecer, desde la Universidad, la vinculación tecnológica y social de la región”, explicó Inés Arancibia, secretaria de Desarrollo Tecnológico y Social (SDTyS) de la UNGS.

Responsable de la convocatoria a las y los cooperativistas que participaron en el encuentro, el director de Fomento y Cooperativismo de Malvinas Argentinas Lucas Cáceres manifestó que la expectativa en relación con este trabajo conjunto es poder establecer una agenda común y de trabajo con la Universidad, con el movimiento cooperativo y con pequeños productores de Malvinas Argentinas.

“Queremos empezar a construir una comunidad que pueda darle respuesta en términos económicos y de trabajo real al distrito y a la región”, expresó el funcionario municipal, y destacó como fundamental la experiencia que la Universidad tiene para poder pensar estos temas y la posibilidad de seguir avanzando y profundizando, conjuntamente, en la construcción de la economía social y popular.

En el encuentro participaron cooperativas y emprendimientos del rubro textil, la construcción, la química, la carpintería, la lumbricultura y la producción de alimentos agroecológicos. Asistieron también precooperativas, emprendimientos asociativos que están en proceso de conformarse como cooperativas. Se trata de actores que requieren especialmente fortalecimiento técnico y asociativo para formalizarse y ampliar sus estrategias de comercialización territorial.

Desde 2016, Ramón Vega, vecino de Grand Bourg (localidad perteneciente al partido de Malvinas Argentinas), fabrica ladrillos ecológicos, armados con desechos reciclables, como el cartón. Su emprendimiento se encuentra en la instancia de precooperativa, y, en búsqueda del asesoramiento requerido, participó en el encuentro de la Universidad: “fue muy valioso; queremos mejorar nuestro circuito de venta, y la asistencia técnica que nos brindaron fue muy productiva”, compartió Vega con Noticias UNGS.

Graciela Muñoz, presidenta de la cooperativa de trabajo “Proyectando Futuro Limitada”, emprendimiento con el que realizan distintas obras (veredas, vivienda, playones, polideportivos y limpieza de arroyos), también se sumó a la convocatoria: “Es muy valioso contar con el acompañamiento de la Universidad y tener la posibilidad de reunirnos con otros cooperativistas”, dijo en el cierre de la actividad.

En el encuentro también estuvo presente Eduardo “Vasco” Murúa, titular de la Dirección Nacional de Empresas Recuperadas. El funcionario aseguró que, en su gestión, la prioridad es conseguir capital para poder potenciar el trabajo de las cooperativas y las empresas recuperadas. “Todavía faltan muchas acciones desde el Estado para dar respuesta a las necesidades de este sector, pero en la actualidad, a diferencia de lo que ocurrió durante los años del macrismo, que provocó mucho daño, nosotros trabajamos para sostener al cooperativismo como una fuente de trabajo estratégica para nuestro país”, aseguró Murúa.

Transformar nuestras prácticas

Desde la Secretaría de Desarrollo Tecnológico y Social de la UNGS se está trabajando en vinculación con organismos específicos de la economía social tales como el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) y la Dirección Provincial de Acción Cooperativa (DIPAC), acordando distintos dispositivos de apoyo al sector cooperativo.

Recientemente, el Consejo Superior de la Universidad aprobó el Programa PARES (Proveedores asociativos regionales de la Economía Social, Res. [CS] 7980/2021), que busca incorporar a cooperativas y emprendimientos de la economía social como proveedores de la Universidad. Se está trabajando en su implementación desde la SDTyS, en conjunto con las Secretarías de Administración y Legal y Técnica. “Nos interesa identificar las dificultades que tiene el sector cooperativo para venderle a instituciones públicas, especialmente a las universidades, al estado nacional y al provincial, a sindicatos y a municipios. El programa apunta a desarrollar a los proveedores, pero también nuestra propia normativa, para que puedan acceder a esos canales de compra”, asegura Arancibia.

Una de las acciones realizadas para la implementación del programa es la elaboración de un registro regional de proveedores cooperativos para el noroeste del conurbano (Registro PARES), que se encuentre a disposición de distintas organizaciones del territorio. Walter Santucho, presidente de la cooperativa “Cuartel V Trabaja Ltda.”, que asesora a la SDTyS, participa en el relevamiento del sector y acompaña, a través del Programa PARES, el proceso de cooperativización de la fotocopiadora de la UNGS, se refirió a los principales problemas que tienen las cooperativas para poder ser proveedoras del Estado: “No existen espacios de asesoramiento o capacitación para el sector que permitan agilizar el cumplimiento de los requisitos que se solicitan al momento de inscripción a algún registro”, dijo.

Santucho, que además es estudiante del Profesorado en Economía de la Universidad y técnico en Economía Social y Solidaria de la Universidad Nacional de Quilmes, plantea que entre los principales problemas que tienen las cooperativas para ser proveedoras del Estado se encuentran los costosos requisitos que se les exigen. Contar con cuenta bancaria, que tiene gastos de mantenimiento, onerosas certificaciones de firmas y de actas por escribano público sin, con ello, tener la garantía de poder ingresar como proveedor del producto o servicio solicitado y recuperar ese gasto, son algunos de los ejemplos.

El relevamiento realizado en el sector indica también que otras dos dificultades para los emprendimientos de la economía social son la de hacer conocer la calidad de sus productos y servicios a las oficinas de compras de los organismos públicos y la de poder financiarse durante el extenso tiempo que demora el Estado en hacer los pagos.

“Si bien se suelen acompañar y fomentar algunas estrategias o políticas públicas para el sector cooperativista, son más trabas que facilidades las que los actores del mismo encuentran a la hora de presentarse como proveedores del Estado. Teniendo en claro los problemas, es más fácil construir una agenda territorial común y dar solución a esos problemas”, afirma Agustín Segesdi, graduado de la UNGS y becario “Alberto Federico Sabaté” en Economía Social en la SDTyS, donde se desempeña trabajando en el desarrollo de proyectos de articulación con las organizaciones del territorio y los municipios.

Con el propósito de brindar herramientas para que las cooperativas puedan formalizarse como proveedoras universitarias, la Red Universitaria de Economía Social y Solidaria (RUESS), impulsada por la UNGS, organizó el taller “Compre cooperativo en la Universidad” en el marco de la semana de la Economía Social y Solidaria, que se desarrolló a fines de octubre. El objetivo de este tipo de iniciativas –plantea Segesdi– es fortalecer al sector, “para poder avanzar hacia un entramado socioproductivo entre las instituciones públicas, el sector de la economía social popular y solidaria y las organizaciones sociales.”

Maestrando en Economía Social y Solidaria por la UNGS, Segesdi, quien investiga este tema para su trabajo de tesis, sostiene que “para transformar nuestras prácticas hacia modos más sustentables y con valores que nos potencien socialmente es necesario fortalecer las experiencias territoriales que se desarrollan en base a esos principios”. Y en esa línea se encuentra trabajando la Universidad.

Para comunicarse con el Programa escribir por correo electrónico a: pares@campus.ungs.edu.ar

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Alerta bibliográfica "Astrocharlas UNGS : ¿Qué es la actividad solar y cómo nos afecta?"

En el marco de la quinta edición del ciclo de Astrocharlas UNGS, la Biblioteca de la UNGS confeccionó una alerta bibliográfica compuesta por documentos de la próxima expositora del ciclo, la Dra. Cristina Mandrini del Instituto de Astronomía y Física del Espacio, CONICET-UBA Argentina.

La cuarta Astrocharla "¿Qué es la actividad solar y cómo nos afecta?" se realiza vía Zoom el viernes 26 de noviembre a las 17 hs.

A continuación, la selección de documentos disponibles a texto completo en acceso abierto.

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre las Astrocharlas 5ta edición: https://www.ungs.edu.ar/evento/primera-astrocharla-del-ano-la-historia-de-nuestro-universo-certezas-y-especulaciones

Para acceder a una selección ampliada de documentos sobre esta temática escribir a: referencia@campus.ungs.edu.ar

 

 

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