Novedades IDEI
Lunes 5 de abril de 2021
Con medidas de protocolo, estudiantes de Ingeniería Electromecánica realizaron prácticas en el Laboratorio
En tres grupos y siguiendo el protocolo sanitario y las medidas de cuidado ante el covid-19, 19 estudiantes de la carrera de Ingeniería Electromecánica realizaron en el Laboratorio de Ingeniería de la UNGS las prácticas de la asignatura Electrónica I.
Los y las estudiantes, divididos e pequeños grupos y con acompañamiento docente, utilizaron componentes e instrumental electrónico específico para las mediciones y visualización de resultados. “La toma de contacto con instrumental electrónico es fundamental para el aprendizaje de esta disciplina”, asegura Eduardo Rodríguez, investigador docente del IDEI y coordinador académico del Laboratorio de Ingeniería, y agrega que era importante que los y las estudiantes pudieran realizar las prácticas en el laboratorio para “cumplir con los requisitos del plan de la asignatura en cuanto a la formación práctica”.
Para asegurar el distanciamiento durante las prácticas se armaron estaciones de trabajo. Además con el asesoramiento del servicio de Higiene y Seguridad de la UNGS se acordó el aforo en cada una de las salas del laboratorio, el tiempo máximo de permanencia y los sentidos de circulación.
Lunes 5 de abril de 2021
Imágenes del porvenir
El mes de la memoria es también el mes en el que el movimiento de mujeres rememora viejas luchas y reclama nuevos pasos en el camino de construcción de sociedades más igualitarias y más emancipadas. A días de que el Consejo Superior de la UNGS aprobara un documento que nos llena de orgullo y que es uno más de esos incontables pasos que debemos seguir dando, María Pia López reflexiona aquí sobre estas fechas y estos compromisos.
Cada año, los 24 de marzo se actualizan los compromisos con la memoria de las personas asesinadas por el terrorismo de Estado, pero también con una idea de justicia que no remite solo al castigo respecto de esos crímenes, sino al compromiso con una justicia social siempre pendiente. Es decir, no solo justicia en tanto realización de actos judiciales que intentan reparar el daño producido castigando a los culpables, sino también en un sentido que vincula esas acciones presentes con el tipo de militancias por la transformación social que habían encarado sus víctimas. Esa duplicidad es fundamental, y si permanece es por la fuerza que han tenido los activismos por los derechos humanos en actualizar, permanentemente, el horizonte de sus luchas, produciendo fortísimos compromisos con cada situación del presente.
Puede parecer una obviedad, de tan naturalizado que está en el aire de nuestros debates públicos, pero es la gran invención que los organismos han producido: lejos de convertirse en adalides de una memoria pasada, pusieron la historia entera en estado de apertura. Al hacerlo, pudieron no considerar a lxs detenidxs-desaparecidxs solo como víctimas, para pensarlos como militantes. Laura Klein sostiene que en los años ochenta podíamos nombrarlxs como víctimas antes que como vencidxs. Pero si la angelización de las militancias (o sea, el olvido de esa condición) fue gesto inicial para poder mostrar la crueldad de lo hecho por la dictadura cívico-militar, ya en los años 90 el consenso sería otro, y el haber sido militante no era un desmedro para el pedido de justicia, sino la marca en una genealogía en la cual otrxs nos reconoceríamos como militantes.
En 2021, los cuidados ante la pandemia de coronavirus llevaron a los organismos a suspender la marcha tradicional del 24 (esa marcha en la que somos felices de reencontrarnos en las calles, como parte de una comunidad que sostiene allí uno de sus impulsos éticos y políticos fundamentales), y a proponer una campaña llamada “Plantamos memoria”: la convocatoria a sembrar treinta mil árboles. Dicen, en la invitación, que “la Memoria, al igual que la semilla, viene cargada de futuro. Contiene toda la información genética para poder llegar a ser el árbol que late en su destino. En tiempos de incendios, deforestación y cambio climático, invitamos a plantar vida como un acto de memoria y futuro. Porque el recuerdo de cada compañerx detenidx desaparecidx trae consigo el legado de lucha por un país más justo y solidario”.
Cada árbol no reemplaza a cada cuerpo desaparecido, pero sí repone una posibilidad vital, la idea de que la vida renace y para hacerlo también requiere de la memoria. Porque esta es imprescindible para conjurar, incluso, las formas devastadoras que tiene la acumulación del capital sobre las tierras habitadas, y el modo cruento en que se destruyen poblaciones y existencias singulares, no solo humanas. Un árbol es apuesta al futuro y quizás quienes se sienten a su sombra a matear en algunos años no sepan que ese árbol fue plantado para recordar a lxs asesinadxs, pero sí sabrá que la sombra es reparo y que en ese rincón el mundo se vuelve más amable.
La UNGS decidió sumarse a la campaña, y en su amistoso campus tiene ya también un árbol de este 24 de marzo. Como hay otros, ya plantados, que recuerdan a los pueblos originarios y a cuyo alrededor se despliegan ritos. El campus, ese verde que añoramos poblado, ágora pública y sitio de reunión, tiene ya otro árbol, para que no deje de recordarnos, con su silente presencia, que la justicia es algo siempe pendiente, que la justicia social es el horizonte de todas nuestras acciones.
En ese sentido, este marzo es también el de la apuesta, en la Universidad, por desplegar nuevas acciones en términos de derechos y justicia: el 17 de marzo el Consejo Superior aprobó un documento de “Lineamientos para la inclusión travesti, transexual y transgénero” en la institución. Se articulan con los “Lineamientos generales para las políticas de género en la Universidad Nacional de General Sarmiento” aprobados en 2017 y funcionarán como marco de distintas estrategias de inclusión laboral y educativa de la población travesti-trans, a ser coordinadas desde el Programa de Políticas de Género.
Son muchos los esfuerzos institucionales en el sentido de reconocer y respetar las distintas identidades de género y orientaciones sexuales: la adecuación registral interna conforme a la identidad de género autopercibida; la formación obligatoria con perspectiva de género; el reconocimiento del lenguaje inclusivo en las producciones académicas; la sistemática incorporación de estudiantes trans-travestis en la Diplomatura de Géneros, Políticas y Participación; la participación en las producciones culturales y de los medios de la universidad de personas travestis-trans. En este momento, se reúnen esos esfuerzos y se plantea un horizonte de ampliación, que tiene entre sus puntos más relevantes, medidas de acción positiva imprescindibles para incluir a personas cuya situación de vulnerabilidad y posición de desigualdad son conocidas.
A la vez, no se trata de pensarlas solo desde la vulnerabilidad, sino desde la potencia de un tipo de experiencia, creatividad, pensamiento, que aparecen vinculadas a esas posiciones de género, como puede percibirse en las intervenciones de Marlene Wayar, de Susy Shock o de la inolvidable Lohana Berkins, para nombrar solo a algunas de las personas que son parte imprescindible del pensamiento y el arte contemporáneos. Del mismo modo en que cada 8 de marzo se trata de recuperar tanto la denuncia sobre las violencias ejercidas contra mujeres, lesbianas, travestis y trans, como la fuerza creadora de los feminismos, la capacidad de mostrar el trabajo que produce y reproduce el mundo, y la imaginación de otras políticas.
Del 8M al 24M se traza una secuencia que no es solo la de la coincidencia en un tipo de movilización, festiva y memoriosa, intergeneracional y vital, sino también la de producir ese desplazamiento entre la denuncia a una situación de injusticia a la apertura de nuevos sentidos de la justicia. Y al hacerlo, conjuga otras imágenes para el porvenir: ¿por qué no imaginar que bajo esos nuevos árboles, conversarán trabajadorxs y estudiantes que hoy pertenecen a capas segregadas, nuevxs integrantes de una comunidad que cada día hace un esfuerzo para pensar desde los derechos? Que plantar memoria sea plantar semillas de igualdad y nuevos derechos.
María Pia López
* La nota fue publicada en la revista Noticias UNGS el 29 de marzo de 2021.
Lunes 5 de abril de 2021
Un trabajo colaborativo
La UNGS participa, junto a otras universidades de la región, en un proyecto de AySA para la provisión y la garantía del acceso a servicios públicos fundamentales en barrios populares del conurbano bonaerense.
En 24 municipios del conurbano, el 74% de los hogares contaba en 2020 con acceso al agua por red pública y sólo el 54% con desagüe cloacal, según la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Censos de Argentina (INDEC). “Estos datos muestran las limitaciones que un gran número de familias enfrentan para sostener un cuidado seguro y más que necesario durante la pandemia”, asegura Andrea Catenazzi, decana del Instituto del Conurbano de la UNGS, que participa de un proyecto para mejorar esta situación, impulsado por la empresa Aguas y Saneamientos Argentinos S. A. (AySA) y para el que fueron convocadas, a través de la Secretaría de Políticas Universitarias de la Nación, las universidades nacionales del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
La propuesta de AySA fue trabajar sobre la extensión de las redes de agua y saneamiento (cloacas) en los barrios populares de su ámbito de concesión: la Ciudad de Buenos Aires y 26 municipios del conurbano bonaerense. Desde el inicio, participan 16 universidades, organizadas en cuatro regiones. La UNGS integra, junto a las universidades nacionales de San Martín, José C. Paz y Tres de Febrero, la denominada región D, que abarca 11 municipios: Pilar, Escobar, San Miguel, Malvinas Argentinas, José C. Paz, Tigre, San Martín, Tres de Febrero, San Fernando, San Isidro y Vicente López.
La extensión de las redes de agua y saneamiento en los barrios populares es una estrategia de intervención de la Dirección de Desarrollo de la Comunidad de AySA que desarrolla, desde su creación en 2006, junto con los municipios. Se inscribe en los Planes Agua y Cloaca + Trabajo, que fueron creados por el Estado nacional en 2003. Hoy, ante la emergencia sanitaria, la gestión de Malena Galmarini puso en primer lugar la necesidad de ampliar la capacidad de intervención y la decisión política de hacerlo junto con las universidades nacionales. Estas fueron convocadas para desarrollar la asistencia técnica y operativa de todo el proceso: planificación y coordinación, relevamiento y diseño de los proyectos (en estrecha colaboración con los municipios), y ejecución (por contratistas, cooperativas o la misma comunidad, previa licitación), seguimiento social y ambiental e inspección técnica de las obras.
Para Catenazzi, la convocatoria interpela a la UNGS con un desafío particular: trabajar de manera colaborativa entre las universidades sobre un mismo territorio, el conurbano bonaerense. “Nuestra universidad, con distintas iniciativas, como Unidesarrollo (se trata de una red de universidades nacionales del noroeste del Conurbano que se puso a funcionar en 2001 y que en su momento llevó adelante importantes aportes en relación con los problemas de la cuenca del Luján-Reconquista y otros problemas urbanos y ambientales, N. de la R.), intentó promover y –tal vez lo más difícil– sostener como política universitaria formas asociativas de trabajo entre las universidades del conurbano, y ahora se plantea este desafío”, reflexiona la investigadora docente, arquitecta y especialista en planificación y gestión de políticas sociales.
Además del trabajo colaborativo entre universidades, los equipos tienen una composición interdisciplinaria, porque la tarea combina aspectos técnicos, ambientales y sociales, tal como fue planteado como requisito por la empresa. En el caso de la UNGS, el ICO cuenta con una vasta experiencia en relevamientos sociales y urbanos realizados junto con referentes territoriales, así como en el diseño colaborativo de proyectos de intervención. “Valoramos las prácticas de formación y de acción en el territorio de los equipos integrados por investigadores e investigadoras (docentes, nodocentes, estudiantes, graduados y graduadas)”, subraya Catenazzi.
El proyecto, que aún no comenzó a ejecutarse, abarca los barrios populares incluidos en el Registro Nacional de Barrios Populares (2018) que se encuentran dentro del área de concesión de AySA. Se trata de alrededor de 1151 barrios, en los que se emplazan unos 460.000 hogares. La empresa ya cuenta con un relevamiento técnico y social, y una de las primeras tareas que encargó a las universidades es actualizarlo para disponer de una base de datos georreferenciada. “Los servicios públicos, en particular agua y saneamiento, son un componente clave de integración social y territorial”, remarca Catenazzi, doctora en Geografía y Desarrollo Urbano, para quien, dado el contexto de la pandemia, se volvió “urgente” la ampliación del acceso al agua segura y al saneamiento por su impacto en el cuidado de la salud.
La decana considera que la convocatoria es también “una oportunidad para ampliar el análisis y las propuestas de intervención”, pero que para eso “es necesario reconocer que los barrios populares son parte del conjunto del AMBA”. “Si bien el acceso al agua y al saneamiento en los barrios populares tiene sin lugar a dudas un carácter prioritario, resulta inviable poner en marcha estrategias de inclusión social y urbana si no entendemos a los barrios populares como parte del funcionamiento del conjunto de la ciudad”, explica, y concluye: “La UNGS tiene una extensa trayectoria en investigaciones que examinan la diversidad de procesos que explican el acceso desigual a estos servicios públicos, cuestiones que se dirimen en agendas de políticas públicas muy heterogéneas y que consideramos necesario integrar de alguna manera. Parte de esta concepción consiste en construir una agenda pública que dispute el sentido tradicionalmente asignado a las infraestructuras urbanas desligadas de su impacto urbano y territorial”.
Analía Fasoletti
* La nota fue publicada en la revista Noticias UNGS el 29 de marzo de 2021.
Lunes 5 de abril de 2021
La UNGS, centro de vacunación
En el marco del enorme operativo de vacunación contra el covid-19 desplegado en todo el país, la Universidad Nacional de General Sarmiento funciona desde comienzos del mes de marzo como centro de vacunación. Para ello, puso a disposición las instalaciones del Campus universitario, ubicado en el partido de Malvinas Argentinas, y de la sede Roca, ubicada en el distrito de San Miguel. Noticias UNGS conversó con Sergio Vera, secretario general de la Universidad, para conocer detalles de esta iniciativa.
A partir de la convocatoria realizada por la Secretaría de Políticas Universitarias de la Nación, y en coordinación con la Jefatura Regional Sanitaria V, la UNGS se sumó desde hace varias semanas al conjunto de universidades públicas que participan activamente en la campaña de vacunación. Frente al inicio de las clases presenciales en las escuelas, y ante la imposibilidad de continuar usando esos establecimientos como vacunatorios, el operativo se trasladó a las universidades públicas, que recibirán a vecinas y vecinos de sus respectivas comunidades.
Por cierto, no es esta la primera muestra del compromiso de la Universidad en medio de la emergencia sanitaria que atraviesa el país desde el año pasado. Entre otras cosas, desde mediados de 2020 funciona en la UNGS un Centro de Telemedicina COVID-Universidad (CeTeC-U), una iniciativa que se lleva a cabo en convenio con el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires y en coordinación con el Municipio de Malvinas Argentinas. Por medio del trabajo de voluntarias y voluntarios de la Universidad, se realiza la detección precoz y el seguimiento de contactos estrechos de pacientes con coronavirus, y también se identifican situaciones de violencia. Actualmente, el CETEC se encuentra haciendo seguimiento de las personas que fueron vacunadas y brinda dicha información a la autoridad sanitaria provincial para su sistematización.
La adecuación de los sectores de las instalaciones de la Universidad asignados ahora a la tarea de vacunación requirió incorporar los equipamientos y el mobiliario necesarios y trabajar en coordinación con autoridades municipales de los dos distritos para resolver las cuestiones de logística y de seguridad que fue necesario atender. Por el momento funciona en cada una de las dos sedes cinco vacunatorios, aunque existe la posibilidad de incrementar ese número. Sobre esos asuntos conversó Noticias UNGS con el secretario general de la Universidad, profesor Sergio Vera.
–¿Cómo surgió la posibilidad de que la UNGS colaborara en la campaña nacional de inmunización contra el covid-19?
–La participación de nuestra universidad en la campaña surgió como parte de un acuerdo entre la Secretaria de Políticas Universitarias de la Nación y el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires. En un encuentro del que participaron las autoridades de las universidades del AMBA, el secretario de políticas universitarias Jaime Perczyk y el viceministro de salud de la provincia de Buenos Aires Nicolás Kreplak, se acordó que las universidades reemplazarían como centros de vacunación a las escuelas, que en principio se habían destinado a esa tareas pero que pronto deberían quedar disponibles para el retorno a las clases presenciales. Se trabajó de manera conjunta con la jefatura de salud de la región IX, con quienes definimos qué parte de nuestras instalaciones debían quedar afectadas, atendiendo a dos objetivos: lograr el mejor esquema de circulación posible para quienes se deben vacunar y afectar en el menor grado posible las actividades de la propia universidad.
Para avanzar con la adecuación de nuestros edificios, se trabajó contra reloj con el equipo de servicios generales de la Universidad, quienes se encargaron de trasladar mobiliarios, delimitar las zonas de circulación y poner a punto las instalaciones eléctricas. Además, se aseguró, con el acompañamiento de la Dirección General de Sistemas y Tecnología Informática (DGSyTI), el perfecto funcionamiento de las redes de wifi. A esos equipos se sumaron distintos grupos de la Secretaria General de la Universidad, con el fin de asegurar el acompañamiento necesario a la coordinación de ambos vacunatorios. Todo esto pone de manifiesto una vez más el compromiso que tienen los trabajadores y las trabajadoras de la UNGS con nuestra sociedad. Es importante mencionar que gran parte de esas acciones fueron dirigidas en la sede Roca por el coordinador Fernando Armani.
–¿Hay otros centros de vacunación, además de la UNGS, en San Miguel y en Malvinas Argentinas?
–Sí. Actualmente, en Malvinas Argentinas se han instalado dos postas más para la vacunación, en las localidades de Villa de Mayo y Grand Bourg. Respecto de San Miguel, además de la sede Roca de la UNGS se cuenta con un centro de vacunación en el centro de salud “Susana Pertierra” del SuteBA.
–¿Cuántas vacunas se han aplicado ya? ¿El proceso avanza a buen ritmo?
–Se han aplicado ya en ambas sedes de la UNGS unas 6 mil dosis, en todos los casos a vecinos y vecinas de San Miguel y Malvinas Argentinas de todos los grupos prioritarios establecidos por el Estado Nacional y por la provincia de Buenos Aires, que es la que se encarga íntegramente de la administración del sistema de turnos. La vacunación avanza en los distintos sectores de acuerdo a la disponibilidad de vacunas y el origen de las mismas, lo que define por cuestiones estrictamente protocolares qué grupo se puede vacunar en cada caso. Por ejemplo, el ingreso en las últimas semanas de vacunas de Sinopharm permitió avanzar con docentes, auxiliares y grupos de riesgo menores de 60 años de edad, porque esa vacuna no está aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para ser aplicada a mayores de dicha edad. Las autoridades sanitarias indicaron que la campaña avanza de manera dinámica en todo el territorio. Esta semana, la Provincia alcanzó las 3.798.568 personas preinscriptas y más de 582 mil dosis aplicadas, de las cuales más de 460 mil corresponden a la aplicación del primer componente y más de 120 mil al segundo; es decir al esquema de vacunación completo.
–¿Hasta cuándo va a estar activa la UNGS como sede de vacunación y cuánta gente se espera vacunar en ese período? Debe ser muy interesante recibir a una cantidad de vecinos y vecinas para quienes tal vez este sea el primer contacto con la Universidad de su región, de su barrio…
–Los centros de vacunación instalados en nuestra Universidad (5 postas en cada sede) permanecerán activos, en principio, hasta el mes de agosto (incluso existe en la sede campus la posibilidad de ampliar el número de postas al doble de las que tenemos hoy), lo que permitirá inocular a unas 50 mil personas. Y sí: más allá que el objetivo principal del operativo es vacunar a los distintos grupos, esto constituye una buena oportunidad para que gran parte de la comunidad, que de otro modo no lo haría, pueda conocer nuestra universidad. Lo mismo ocurre con muchos vecinas y muchas vecinas que se acercan a nuestras sedes para averiguar cómo es el proceso. Allí se cuenta también con la asistencia del municipio de Malvinas Argentinas, que brinda información e incluso colabora con la población para hacer el registro necesario para la vacunación. Se trata de un esfuerzo en el que convergen la administración de los estados nacional, provincial y municipal. Por supuesto, el rol de los municipios en este proceso es fundamental ya que intervienen de diversas formas, desde la organización del tránsito hasta el aseguramiento de las medidas de seguridad necesarias, colaborando también en la administración de los turnos de vacunación.
–Esta participación de la UNGS en la campaña de vacunación complementa una cantidad de actividades que la Universidad venía realizando en el marco de la pandemia…
–Sí, claro. Que la Universidad se haya transformado en centro de vacunación fue para nosotros una obligación, por supuesto, pero es también un orgullo. Desde que la pandemia comenzó a afectar a nuestro país hace ya más de un año, la situación social y económica se deterioró de forma excepcional, más aún en los sectores más postergados. Pero desde el comienzo nuestra comunidad universitaria estuvo a la altura de las circunstancias. Se realizaron múltiples acciones para poder intervenir positivamente en nuestro territorio, desplegándose incluso tareas a las que no estábamos habituados. Los equipos de investigación adecuaron sus trabajos para dar respuesta a las preguntas que surgieron como consecuencia inmediata de la pandemia, o incluso de desplegaron acciones de intervención directa, como pueden ser los proyectos para la prevención y el monitoreo de la enfermedad en distintos municipios del conurbano o el proyecto “Barrios por la salud”, donde se propone una intervención directa; varios equipos nodocentes desplegaron todo su compromiso para llevar a cabo, coordinados por distintas secretarias de la Universidad, las acciones del “Fondo Solidario”, que permitió acercar insumos alimentarios y de limpieza, e incluso expresiones culturales, a más de cincuenta ollas populares de la zona; se desplegó un centro de telemedicina coordinado por la secretaría general y el ministerio de salud bonaerense para el seguimiento de casos estrechos y actualmente, también, de personas que han sido inoculadas. Gran parte de la comunidad tuvo que adecuar sus tareas y empezar a hacer una cantidad de cosas a las que no estábamos acostumbrados. Sin embargo, intentaremos seguir dando respuestas. Los centros de vacunación en nuestra universidad, se suman a ello.
*Nota publicada en Noticias UNGS, el 29 de marzo de 2021
Jueves 1 de abril de 2021
Una alianza para concientizar sobre la pandemia | Barrios por la salud en Página 12
El diario Página 12 publicó una nota sobre el proyecto "Barrios por la salud", llevado adelante por organizaciones sociales junto a la UNGS y las universidades nacionales de José C. Paz y Arturo Jauretche.
"Barrios por la salud" surgió a raíz de la pandemia por Covid-19, con el objetivo de capacitar y producir herramientas de comunicación para y con quienes estaban asistiendo y acompañando a las vecinas y los vecinos en los barrios.
“En estos espacios se fueron entramando los conocimientos aportados por el equipo docente con las experiencias que trajeron los y las referentes de las distintas organizaciones", aseguró Magdalena Chiara, investigadora docente del Instituto del Conurbano de la UNGS y coordinadora del proyecto, en el artículo publicado en el Suplemento Universidad del diario.
Nota completa
Lunes 31 de marzo de 2021
Presas por defenderse
Fany, Camila y Cintia se defendieron de sus agresores y ahora están presas. Las detuvieron por defenderse solas, porque la inacción del Estado las llevó a tener que decidir entre sus vidas y la de violentos que las atacaban y que ya habían denunciado infinidades de veces.
FM La Uni dialogó con Carolina Abregú, referente de Furia Transfeminista "Como organizaciones militantes del territorio estamos presentando una preocupación frente a la gran cantidad de casos de detenciones de victimas de violencia que estamos teniendo en el terriotiro. Desde que empezó la pandemia con el incremento de los casos de violencia de genero y de las diferentes situaciones que llevan a tener detenidas a mujeres como Fany, Cintia y Camila".
Fany Bulacio y su hija Camila Godoy, se encuentran detenidas desde el 5 de febrero de 2021, por "amenaza y desobediencia", después de haberse defendido de las agresiones impartidas por el ex suegro de Fany. Más 40 denuncias había realizado Bulacio en contra de la familia de su ex pareja. La justicia decidió apresar a ambas mujeres.
"La justicia inclinó la balanza hacia lo que el violento decía y como producto de esto Fany empezó a sufrir una persecución judicial que se inició con el fiscal Germán Weigel Muñoz, de la UFI 19 descentralizada de Malvinas Argentinas, que sabemos que carece de perspectiva de género y que cada vez que puede avanza contra mujeres como Fany, victimas de violencia. A las compañeras se le estan negando sus derechos por un capricho de un funcionario judicial", señaló Abregú, en relación al caso.
A Fany que es una persona con discapacidad se le negó la prisión domiciliaria y no puede atender a su hija de 4 años. Camila, su otra hija, que también está detenida, tiene una beba que amamantaba.
Cintia Caruso está detenida hace más de 5 meses, por haberse defendido de su ex pareja, contra quien había hecho hecho más de 18 denuncias. Su ex la atacó con un cuchillo, ella se defendió, pero él la denunció y terminó presa. Al respecto, la referente de Furia Transfeminista relató: "Cintia es cartonera, en una situación de vulnerabilidad enorme, muchos años de violencia. Desde 2015 realizando infinidad de denuncias. Este señor hasta le ha prendido fuego la vivienda a Cintia con ella y sus hijas dentro y nunca fue convocado por la justicia"
Esta mañana organizaciones territoriales se manifestaron frente a Fiscalía Descentralizada de Malvinas Argentinas pidiendo por la liberación de Fany, Camila y Cintia. Además invitan a firmar un petitorio: "Cuando nuestras vidas están en riesgo defenderse NO ES DELITO: Por medio de la presente las organizaciones abajo firmantes le hacemos llegar nuestras consideraciones en materia de derechos humanos desde una perspectiva de género, a los fines de manifestarle nuestra profunda preocupación por la reiteración de hechos que afectan seriamente el derecho de las mujeres y feminidades. Le resaltamos que estamos acompañado y asesorando varias situaciones de mujeres que se encuentran privadas de su libertad por haberse defendido de su agresor. Entendemos por ello que se debe clarificar que en cuanto al derecho a la legítima defensa o el exceso en la legítima defensa, deben estar atravesados de una comprensión que haga foco en la historicidad de la violencia de género, ya que ello nos explica las consecuencias de la violencia ejercida por el varón sobre la mujer y las capacidades de respuesta que ella ha podido elaborar al respecto. En situaciones donde la cronicidad de la violencia de género es probada de manera fidedigna, no se puede teorizar que exista exceso en la legítima defensa, ya que la respuesta de la víctima es consecuencia de la violencia por ella sufrida, victimizada su respuesta guarda entera relación con el daño sufrido. El peligro de muerte que implica en sí la violencia de género, puede significar la conformación de un escenario donde la victima acude imaginando dañarse a sí misma o escenificando formas en las que podría salir de la opresión, control y daño que el victimario ejerce sobre ella. De esta manera tampoco se puede elucubrar la existencia de premeditación en el acto de defensa por parte de una víctima de violencia de género. La privación de la libertad, además debe guardar entera relación con el posible daño o entorpecimiento del proceso legal, pero si comprendemos la relación victima-victimario desde la lupa de la violencia de género podemos observar que la relación de poder desigual, aspecto fundamental para caracterizar la violencia por razones de género, el poder es todo del victimariovarón y el no-poder de la víctima. No existe capacidad de entorpecer el curso del proceso legal y por consiguiente no debería guarda relación con la continuidad de la privación de la libertad. Además de ello debemos observar un aspecto sustancial del marco teórico de la violencia por razones de género como lo es la inexistencia de la violencia reciproca, en realidad desde una perspectiva de género no existe la violencia reciproca ya que ésta en realidad se base en una relación desigual de poder donde el varón ejerce la violencia para imponer su control y dominio, de esta manera cualquier intento de la víctima de salirse implica en sí, la reacción re-victimizante por parte del violento, lo que engloba entonces toda la situación en el marco liminar antes expuesto. Es por ello solicitamos se tomen en cuenta los marcos doctrinales del derecho internacional de los derechos humanos expuestos desde una perspectiva de género para resolver las situaciones de Fany Bulacio, Camila Godoy, Cintia Caruso. Antecedentes similares Carolina Maidana, Paola Córdoba y Milagros, Brenda León, y otras. Sin otro particular giramos la presente a los fines pertinentes Furia Transfeminista Asamblea Permanente por los Derechos Humanos Zona Norte de la Provincia de Buenos Aires (APDH ZONA NORTE)".
Podés sintonizar la radio en FM 91.7 o escucharla a través de www.fmlauni.com.ar y encontrar todas las notas emitidas en Radiocut.
Miércoles 31 de marzo de 2021
Una reforma fiscal integral y progresiva para financiar el desarrollo
Los autores de esta nota, investigadores y docentes del Instituto del Conurbano de la Universidad, expertos en la problemática tributaria argentina, sobre la cual en varias ocasiones anteriores han acercado sus pareceres a las páginas de Noticias UNGS, invitan a pensar los rasgos que debería tener una reforma fiscal que permita poner al país en la senda del crecimiento y la justicia.
Los sistemas tributarios buscan dotar a los Estados de los recursos necesarios sus diversas funciones, en forma acorde al pacto social que sustenta cada experiencia histórica. Las características del sistema tributario argentino responden al proceso histórico de constitución de nuestro país y no difieren, sustancialmente, de las del grueso de los países de América Latina:
- Alta participación en la recaudación total de los impuestos a los consumos y las transacciones, en especial IVA (nacional) e Ingresos Brutos (provincial), disminuyendo el ingreso disponible de los sectores populares.
- Más peso de los impuestos a los ingresos de las personas jurídicas (empresas) que a los de las físicas, que, dadas las estructuras de mercado monopólicas y oligopólicas típicas de la región, permiten trasladar la carga del tributo al precio de los productos. Así, el gravamen termina siendo soportado, en gran medida, por los consumidores.
- Proliferación de exenciones (o menores alícuotas) a las ganancias de capital, intereses, dividendos y otras rentas de la propiedad, que favorecen a los sectores de mayores ingresos de la sociedad, haciendo que la principal fuente del impuesto a las Ganancias sean los salarios.
- Baja importancia recaudatoria de los impuestos patrimoniales, que gravan la riqueza acumulada por parte de personas físicas y jurídicas.
- Elevado gasto tributario, por exenciones regresivas a actividades extractivas (petróleo, gas, megaminería), funcionarios y trabajadores de altos ingresos (judiciales) y a la actividad exportadora (zonas francas de exportación, maquila, entre otros).
- En los últimos diez años, académicos, políticos y medios de comunicación han generado el mito de la “enorme carga fiscal” que soporta la población argentina, dejando en segundo plano los análisis sobre las cuestiones que acabamos de enunciar. Más allá del gran avance de la presión fiscal argentina (que sigue muy lejos de las más altas del mundo), vale profundizar en las reformas tributarias de los gobiernos de Mauricio Macri y Alberto Fernández para conocer de dónde venimos, a donde vamos y adonde sería deseable ir en materia tributaria.
Las reformas regresivas del gobierno de Cambiemos
El “alivio fiscal” producido por el gobierno cambiemita se centró en reformas parciales a impuestos, mayormente progresivos, traducidas en una reducción de la presión fiscal total nacional de más de 2% del PBI entre 2015 y 2019, a saber:
- Desaparición de la recaudación del impuesto a la Ganancia Mínima Presunta: en 2016 la ley de Blanqueo lo derogó a partir de 2019 (y la AFIP adelantó, de facto, dicha fecha, al establecer que, aunque se declaren pérdidas en los balances contables de un período sin reducción de activos no se considerará que exista renta presunta) y la ley Pyme eximió a dichas empresas de su pago. Aunque el impacto fiscal directo de la eliminación de este impuesto es modesto (en 2005-2015 recaudó una media de 0,09% del PBI), resulta en un beneficio para las empresas del orden de los $2.600 millones al año. A su vez, en tanto implica la eliminación todo gravamen sobre los bienes en propiedad de las personas jurídicas, facilita, aún más, la ya de por si elevada elusión del impuesto nacional a los Bienes Personales (de las personas físicas).
- Reducción a la mitad de la recaudación del impuesto a los Bienes Personales (de 0,31% del PBI en 2015 a 0,15% en 2019). Aquí, el regalo para los sectores de más alta riqueza totalizó, en los cuatro años del macrismo, unos $80.400 millones. Concretamente, se reinstauró el mínimo no imponible de ese impuesto y lo elevó desde los $305.000 vigentes en 2015 a $800.000 en 2016, $950.000 en 2017 y $1.050.000 en 2018, a la vez que se reducían las alícuotas. Así, en 2015 se pagaba 0,50% del valor (fiscal) menor a $750.000, 0,75% si se encontraban entre $750.000 y $2.000.000, 1% si estaban entre los $2.000.000 y los $5.000.000 y 1,25% si excedían este último valor. Con la modificación, se fijó una alícuota única, que en 2016 fue del 0,75% de lo que excede el mínimo no imponible, en 2017 un 0,50% y a partir de 2018 en un 0,25%, reduciendo la progresividad de alícuotas que tenía el impuesto. La propuesta original del Poder Ejecutivo era eliminar el gravamen a partir de 2019, lo que finalmente fue descartado en el debate parlamentario.
- En los derechos de exportación (retenciones) se pasó de un 1,28% del PBI en 2015 a un 0,62% en 2017. La recuperación en 2018 y 2019 se debe a una sugerencia del FMI al gobierno macrista. La pérdida de recursos para el fisco en 2016-2018 fue de $102.800 millones. Tal reducción se basó en la eliminación de las retenciones a las exportaciones de trigo, maíz y girasol (que antes pagaban el 35%), carne bovina (que antes abonaba un 15%), lana, frutas, miel, arroz, lácteos y productos, primarios y secundarios, de la minería (que tributaban entre 5% y 10%). Además, se redujo del 35% al 30% la de la soja, estableciendo reducciones mensuales de medio punto desde enero 2018 (lo que habría llevado a un alícuota de 24% a fines de ese año y de 18% al concluir 2019). En 2018, por sugerencia del FMI, se restituyeron las retenciones como un monto fijo de $3 para actividades industrial y $4 para actividades primarias por cada dólar exportado (en ese entonces ese valor tenía una relación del orden del 8-10%). Esa decisión permitió, al menos, en 2019, recuperar parte de los “beneficios” otorgados los años anteriores a los exportadores.
- Disminución en la recaudación del impuesto a las Ganancias por más de un 1% del PBI al año. A fines de 2016 se ajustó el mal llamado “mínimo no imponible” (técnicamente son deducciones generales), la escala de ingresos sujetos al impuesto y las alícuotas (reduciendo la mínima del 9% al 5% y permaneciendo la máxima, pese a la creciente concentración del ingreso, en 35%). Asimismo, se excluyeron del cálculo las horas extras, se incorporaron las deducciones por alquiler y viáticos y se añadió un coeficiente de actualización (variación del índice salarial RIPTE) para el mínimo no imponible y las deducciones. Aunque esa regla de actualización automática ha sido un avance, dada la dinámica de precios y salarios durante el macrismo, terminó teniendo el efecto de ampliar la base y achatar la pirámide. A fines de 2017 se redujo de 35% a 25% la alícuota para ganancias no distribuidas (en principio reinvertidas) de sociedades comerciales a partir de 2020. Además, en la ley de Blanqueo Fiscal el gobierno cambiemita eliminó la tasa adicional del 10% que tenía el impuesto a las Ganancias, como una penalidad a los que no reinvertían las utilidades, establecida en 2013. No se contempló en esta reforma el abandono de la alícuota única y plana (para todo nivel de ganancia), lo que lleva a que paguen lo mismo todas las empresas, sin distinción de tamaño. Apenas si se puede rescatar la incorporación de las ganancias por renta de algunos instrumentos financieros antes exentos para las personas físicas, aunque con una alícuota muy reducida, con un impacto cuantitativo irrelevante en la recaudación.
En definitiva, el cambio de sesgo de la orientación tributaria nacional genero un retorno a una senda de regresividad, con un resultado que se asemeja mucho a la etapa previa a la salida de la convertibilidad.
Contrarreformas desde 2019 en adelante
La ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva de fines de 2019, entre otras cosas, reinstauró la progresividad del impuesto a los Bienes Personales (con alícuotas que van del 0,50% hasta el 1,25% para patrimonios de más de $18 millones), con sobrealícuotas para los bienes en el exterior (que abonan desde el 0,70% hasta el 2,25%), creando, además, el impuesto PAIS (Para una Argentina Inclusiva y Solidaria) a la compra de moneda extranjera y pagos de servicios al exterior (pasajes, compras, entre otras) del 30% y de un 8% para servicios digitales (Netflix, Amazon, Spotify, entre otros) y reincorporando un esquema de alícuotas porcentuales en los derechos de exportación.
Pese a la debacle económica (en Argentina y en el mundo) producida por pandemia del COVID-19, las reformas precitadas implicaron un crecimiento de la recaudación en 2020 de $135.000 millones por el impuesto PAIS (0,5% del PBI), $207.000 millones por Bienes Personales (0,78% del producto) y $387.000 millones por derechos de exportación (1,46% del PBI).
Durante la pandemia, el gran debate tributario, en Argentina y otras partes del mundo, giró en torno a la necesidad de gravar a las grandes fortunas. Lamentablemente, la ley aprobada en nuestro país es por única vez (creemos que sería mejor que fuera permanente), alcanzando a los patrimonios superiores a los $200 millones con una escala de alícuotas muy progresiva (del 2% al 3,5% de la base imponible). Vale recordar, por ejemplo, que los inmuebles se consideran según su valor fiscal, que suele representar un 10% del valor real de mercado. Así, para estar alcanzado por el gravamen, quien solamente posea inmuebles debería detentar la propiedad de al menos el equivalente a 20 departamentos en la ciudad de Buenos Aires. Por esa razón, es que apenas unas 12.000 personas acumulan ese nivel de riqueza, y representan una porción muy pequeña (el 1%) de quienes hoy pagan Bienes Personales. La recaudación proyectada del tributo es de un 1,1% del PBI (unos $ 307.000 millones).
Ambas decisiones (la ley de solidaridad social y reactivación productiva y el aporte extraordinario de las grandes fortunas) podemos decir que operaron como una especie de contrarreforma positiva y progresiva de las implementadas durante el gobierno anterior, tratando de recuperar la maltrecha imposición directa.
En estos días asistimos a otra reforma impulsada por el oficialismo: el impuesto a las Ganancias que alcanza a trabajadores formales del sector público y privado y jubilados. Lo central es el aumento del llamado “mínimo no imponible” para que ningún trabajador con un ingreso bruto menor a $150.000 mensuales ($124.500 de bolsillo) quede alcanzado por el tributo. Se suma además la exclusión del aguinaldo del impuesto y otras deducciones tales como: concubinos/as, gastos de guardería para niños de hasta tres años (con un tope anual de $67.000 anuales) y se duplica el tope de los gastos que se pueden deducir por hijos con discapacidad (pasando de $78.833 a $157.666 anuales). A su vez, se elimina el requisito de que los hijos discapacitados sean menores de 18 años. También se acordó deducir del impuesto la provisión de herramientas educativas para los hijos del trabajador y el otorgamiento o pago documentado de cursos o seminarios de capacitación. Por último, se acordó que no se tributará el impuesto sobre los suplementos que cobra el personal militar en actividad por título terciario, realización de actividades arriesgadas o trabajo en zonas insalubres o penosas y se decidió eximir los bonos por productividad que cobran los trabajadores hasta el 40 por ciento de la ganancia siempre que esta no supere los $300.000.
En 2020, el 25% de los trabajadores en relación de dependencia pagaron el impuesto (debido a la reforma macrista que amplió la base de alcanzados por el gravamen), cuando hasta 2015 solo lo hacía poco más del 12%. Con la propuesta del Frente de Todos, que obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados, se estima que alrededor del 10% de los trabajadores quedará alcanzado por el tributo.
De acuerdo con los últimos datos disponibles de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), correspondientes al segundo trimestre 2020, el último decil percibe en promedio $145.095 netos mensuales, y las familias que se sitúan en este rango correspondiente al 10% más rico de la población reciben entre $96.000 y $2.058.000 netos por mes.
A septiembre de 2020 (última actualización disponible) el salario promedio informado alcanzaba a $62.500 bruto mensual y solo el 5,9% de los aportantes (377.438 de los 6,3 millones de trabajadores formales registrados) percibía salarios brutos superiores a $150.000 mensuales. Está claro entonces que la reforma propuesta, si bien entendible desde el punto de vista de recuperar ingresos luego de tres años de retroceso salarial, le quita progresividad al impacto distributivo del impuesto porque libera del pago del mismo a hogares posicionados en el décil más rico de la distribución del ingreso poblacional.
El otro asunto, menos coyuntural y más de fondo, es que esta iniciativa vuelve a ser un nuevo parche sobre el principal impuesto progresivo con el que cuenta el sistema tributario argentino. No se ponen en discusión ni la escala de alícuotas, ni la cantidad de tramos de ingresos, ni abarca ningún asunto referido al gravamen para las personas físicas (cuentapropistas, autónomos) ni jurídicas (sociedades comerciales), ni otros asuntos relevantes para convertir al tributo en el pilar de la imposición nacional.
Claves para profundizar la progresividad tributaria
A esta altura no puede ocurrir lo mismo que paso en los tres gobiernos kirchneristas. Si el gobierno asume un perfil transformador y en favor de los más desposeídos, es necesario encarar una reforma que permita la conformación de un sistema tributario dirigido a captar los excedentes que genera la economía, y por tanto, a la mejora de la incidencia distributiva de la imposición. A nuestro juicio, los pilares de esa reforma progresiva, deberían ser:
- Lograr un incremento muy importante de la recaudación directa que permita superar a la indirecta. En el caso de los impuestos patrimoniales, debe haber un aumento sustantivo de la contribución de los sectores que concentran la riqueza (por ejemplo, los dos primeros deciles de la distribución del ingreso). Es crucial asegurar, a través de los impuestos patrimoniales con escalas altamente progresivas, que se recaude un valor equivalente al 5% del PBI nacional.
- Restituir el impuesto al activo de las empresas, aunque sea con alícuotas bajas, pero siempre con un carácter altamente progresivo.
- Aumentar la progresividad de los impuestos sobre la renta (ganancias), incrementando la tasa marginal superior a valores similares a los de los países desarrollados, elevando así la recaudación en el rubro de personas físicas. Dejar fuera del pago de este tributo a las personas físicas ubicadas al menos en los siete deciles de ingresos más bajos.
- Establecer un impuesto a las ganancias extraordinarias que contemple también y especialmente a las actividades financieras, combatiendo al capital financiero especulativo y fomentando, de este modo, el financiamiento a la producción.
- Mantener los derechos de exportación -y aumentarlos en caso de incrementos del precio internacional de los commodities-, para evitar el traslado de los precios internacionales a los precios internos y permitir al Estado captar parte de los excedentes extraordinarios.
Implementar una política de devolución de IVA relevante y agresiva para los consumos populares. De allí la importancia de propender hacia una bancarización casi total.
Solo con una verdadera justicia fiscal podrá alcanzarse la tan necesaria y pendiente justicia social.
Carlos Martínez, Martín Mangas y Ricardo Paparás
*Nota de opinión publicada en la revista Noticias UNGS el 29 de marzo de 2020
Miércoles 31 de marzo de 2021
Cese del decreto sobre desalojos: "La situación de excepcionalidad no terminó" | E. Reese en Tiempo Argentino
El investigador docente del Instituto del Conurbano de la UNGS Eduardo Reese fue consultado para una nota publicada por Tiempo Argentino respecto al anuncio del cese del decreto que prohíbe los desalojos.
"Si el DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia) estuvo basado en una situación de emergencia y las medidas son excepcionales, la situación de excepcionalidad no terminó y, además, salir de este cuadro requiere de un proceso", indicó el arquitecto, en diálogo con el periodista Randy Stagnaro.
Nota completa
Miércoles 31 de marzo de 2021
Escuela Secundaria: Cuidar la continuidad
La situación sanitaria que atravesamos en el país y en el mundo planteó en 2020 a los educadores y las educadoras de todos los niveles del sistema, y les vuelve a plantear ahora en este 2021, un conjunto de desafíos que reclamaron y reclaman grandes esfuerzos y un sostenido trabajo de reflexión. La vicedirectora de Asuntos Académicos de la Escuela Secundaria de la UNGS Graciela Bellome reflexiona aquí sobre lo que se hizo y lo se va a hacer.
Mucho se dijo y se escribió desde aquel 20 de marzo del 2020 sobre lo inédito de la situación que estamos viviendo; sobre la falta de antecedentes que nos permitan tener alguna referencia para pensar de la mejor manera lo que está ocurriendo. Podemos resumirlos en un estado de perplejidad absoluta: estamos confundidos, dudamos de lo que se debe hacer al respecto, algunos hasta convertidos en irresolutos.
Quienes integramos el conjunto de profesionales de la educación somos conscientes de que estamos desde entonces desafiados a desplegar un conjunto de estrategias para llegar a cada uno de los y las estudiantes para atender su derecho a la educación. Y en particular para quienes trabajamos en escuelas públicas del conurbano de la Provincia de Buenos Aires, el desafío se desarrolla en un escenario en el que se pueden contar historias del lado de los “nadies” (como dijo Gabriela Diker, en relación con el poema de Galeano, cuando asumió su último mandato como rectora de la UNGS). “invisibles”, digo yo. Es decir: del lado de los que soñaron que un día llovería buena suerte, del lado de los que no tienen para comer, del lado de los que no tienen agua, del lado de las y los estudiantes de escuela secundaria que no tienen conectividad, del lado de los estudiantes de escuela secundaria que no tienen computadoras ni celulares… del lado de los que no figuraban en la historia universal.
Sin embargo, si algo permitió esta pandemia fue hacerlos visibles, dejarlos a cielo descubierto, a la intemperie. Más allá de lo traumático que los devastó, han podido cruzar la frontera de la información socialmente autorizada.
En la Escuela Secundaria de la Universidad Nacional de General Sarmiento, atendiendo a este derecho nos anticipamos a “cuidar lo posible” (Cornu, 2018). Un cuidado pensado no como un curar, no exclusivamente como algo que sea la razón de los oficios de la salud; sino como una forma de velar sobre aquello que nos mantiene vivos, formas de confianza, hospitalidad, fragilidad, lo común. Cuidar como lo concerniente a los que coexisten en una ciudad, en una sociedad, en una escuela. Cuidar en el sentido de “continuar con el trabajo pedagógico”, haciendo lo que creemos mejor, con los errores propios de actuar en un escenario desconocido…
La primera pregunta por responder fue ¿qué continúa de lo pedagógico?, ¿qué otra cuestión que no sea prioritariamente el sostenimiento del hilo de la transmisión cultural? Ese principio nos ha llevado a todos a reinventar la escuela, a dar continuar a la finalidad de “proporcionar a cada cual, independientemente de sus antecedentes, de su aptitud o de su talento natural, el tiempo y el espacio para abandonar su entorno conocido, para alzarse sobre sí mismo y para renovar el mundo (para cambiarlo de un modo impredecible)” (Simmons y Maschelein: 12).
Pensar esta reinvención desde la Vicedirección de Asuntos Académicos (VDAA) nos llevó a focalizarnos en la escena de la enseñanza, y allí surgieron nuevas preguntas: ¿qué es enseñar en aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO)?, ¿qué posibilidad de circulación de la palabra que media en el enseñar y el aprender pudo continuar?, ¿qué pasa si hay silencio en la continuidad?, ¿qué intervenciones pueden pensarse ante un silencio sin gestos, ni cuerpos? En estas condiciones, ¿de qué alteraciones (reinvenciones) podemos hacernos cargo? ¿Qué se resuelve con el “todos” delante de “todos”? y ¿qué se resuelve con el “cada uno solo en su casa”? ¿Por qué un estudiante se conectaría con esta propuesta que le hacemos?
Todo el trabajo que se llevó adelante durante el año 2020 y lo que dimos por iniciado en lo que va de este 2021, se aloja dentro de los lineamientos fundacionales de la propuesta pedagógica de la ES-UNGS. Uno de sus mayores desafíos, desde su proyecto fundacional, es el de diseñar, pensar, y ofertar diferentes instancias pedagógicas con la intención de favorecer el avance en los estudios de lxs estudiantes. Dicho desafío se enmarca en el reconocimiento de que es un nivel educativo que desde hace poco más de una década es obligatorio y que está atravesado por historia que lo aleja de las concepciones sobre el derecho a la educación que sostenemos. Por ello, el propio Régimen Académico de la escuela habilita la posibilidad de pensar y construir una escuela en la que se promuevan experiencias de aprendizaje que permita superar la organización de la institución y distribución de lxs estudiantes a través de los criterios conocidos: año/materia, y de esa manera son lxs propios estudiantes quienes definen su propia trayectoria en el nivel secundario.
Además, dicho Régimen, con la intención de favorecer la permanencia de lxs adolescentes y jóvenes en la escuela y su avance en sus estudios, dispone el cursado y la aprobación por asignaturas o instancias curriculares en las que se combinan distintas modalidades de trabajo (seminarios, talleres, módulos de formación profesional, etc.), cargas horarias y duraciones.
Justamente, estos objetivos fundacionales quedan hoy –y más que nunca– enmarcados en las Resoluciones del CFE (366/2020 a 369/2020) referidas a los procesos de seguimiento de lxs docentes respecto del proceso de apropiación por parte de lxs estudiantes, de saberes de un área curricular determinada. Dichas resoluciones plantean –entre otras cosas– la posibilidad de reorganizar la enseñanza de todos los niveles y modalidades, acompañando la diversidad de las trayectorias de lxs estudiantes, y priorizan curricularmente los ciclos y ejes estructurantes de saberes, en vez de años y materias. Si bien contribuyen a generar condiciones de gobernabilidad para las excepcionalidades de la pandemia (así lo expresa la Resolución CFE 366/2020), también promueven la instalación y/o continuidades de institucionalidades previstas y deseadas en el mediano plazo.
En sintonía con lo descripto anteriormente podemos mencionar como primer hito del trabajo sostenido que hemos llevado adelante durante el 2020, la decisión institucional (desde el mes de abril) del trabajo en simultáneo en todos los espacios curriculares sobre tres objetivos académicos1, con la intención de promover el mismo desafío cognitivo en todas las disciplinas. Y que podemos considerar como la primera instancia de priorización curricular.
El período de síntesis del año 2020 nos encontró en condiciones (históricas de nuestra escuela y coyunturales de la época en que se vivió) de llegar a un acuerdo de trabajo de la institución que explicita que lxs estudiantes “son de todos”. Para ello pensamos en un modo de trabajo que se desarrolló durante diciembre/febrero que se apoya en lo que cada grupo de profesores/as pudo resolver con más facilidad, por experiencia anterior o por formación específica (Terigi, 2020). Las materias troncales se reagruparon en tres ejes: Ciencias sociales, Ciencias naturales y exactas, y Expresión. Las materias específicas de la orientación en Comunicación en un mismo eje, las materias específicas de la modalidad Técnica en otro eje, y las materias de la orientación en Lenguas Extranjeras en otro eje.
El año 2021 entendemos que recogerá los primeros efectos producidos por las condiciones de ser “invisibles” (como mencionamos en un inicio). La falta de conectividad, la falta de dispositivos electrónicos, los entornos de trabajo incómodos (a veces compartido con toda la familia), produjeron agujeros en el entramado del avance de la trayectoria escolar de no pocos estudiantes.
A eso se suman las pérdidas: no solo de personas conocidas/familiares/queridas; sino también de los espacios de ocio creativo, de esparcimiento, de comunicación con otros… la pérdida de la vida íntima abierta al espacio público de la escuela, que invadió los celulares, esos que estaban destinados a encontrarse con otro, a jugar, a escaparse de la escuela… ¡y que sin pedir permiso la escuela invadió, irrumpiendo en lo íntimo y cotidiano!
Es momento de re-programar, re-diseñar –en el marco de los cuidados de salud e higiene– estrategias que permitan reponer y transitar aquellas pérdidas. Nos espera un 2021 en el que, por un lado, se impuso la necesidad de re-construir la idea de lo comunitario, y, por otro, la simultaneidad de la posibilidad y la necesidad de una mayor articulación de la escuela con el resto de la universidad. Y es allí, en ese punto, en el que ya estamos construyendo nuevos lazos con diferentes actores para encontrarnos y todxs juntxs acoger a esas y esos invisibles: comenzamos articulaciones con los profesorados2, iniciamos trabajos en conjunto con los diferentes institutos, con las diferentes secretarías. Todos quienes hacemos la UNGS entendemos que es posible la educación para ellos también. Es tiempo de animarse a hacerlo!
Graciela Bellome
* La nota fue publicada en Noticias UNGS el 29 de marzo de 2021
1- Los tres objetivos son: leer comprensivamente, desarrollar un pensamiento crítico y comunicar a otros. De todo lo que supone “saber leer comprensivamente”, solo nos dedicamos a “reconocer e interpretar diferentes modos de registrar información”. De todo lo que supone “desarrollar el pensamiento crítico”, solo nos dedicaremos en este caso a “formular hipótesis/conjeturas”. De todo lo que supone “comunicar a otros”, solo nos dedicaremos en este caso a algunas de las siguientes opciones: a) Relacionar causas con consecuencias, b) Explicar a otro lo que hice, lo que pensé, cómo lo pensé, c) Argumentar las afirmaciones que hago. Así, cada espacio curricular, propuso a los estudiantes una actividad que abordó dicha cuestión, apoyada en alguna temática específica del mismo.
2- Este año recibiremos a lxs primerxs estudiantes residentes del Profesorado de Lengua y Literatura.
Referencia bibliográficas:
Cornu, L., “Acerca de los oficios posibles. Aportes a una epistemología en acción”, en Frigerio, G., Korinfeld, D. y Rodríguez, C., Saberes en los umbrales, Buenos Aires: Noveduc, 2018.
Simons, M. y Masschelein, J., Defensa de la escuela. Una cuestión pública, Buenos Aires: Miño y Dávila, 2014.
Terigi, F., “No nos prepararon para esto”, en Seguimos educando en las escuelas. Acompañar. Cuidar. Enseñar, Ministerio de Educación, Buenos Aires, 2020.
La Maestría en Interculturalidad y Comunicación avanza en el nuevo año
Comenzamos a transitar este año 2021 con la alegría de haber puesto en marcha la primera cohorte de la Maestría en Interculturalidad y Comunicación durante el pasado año 2020. A pesar de todas las dificultades de la pandemia, la imposibilidad de realizar clases presenciales, los problemas de conectividad y las incertidumbres hemos logrado avanzar con los primeros Seminarios correspondientes a la currícula.
De esta manera se han desarrollado tres seminarios relacionados con temáticas centrales de la Maestría como son los Estudios Indoamericanos, los Estudios Afroamericanos y el seminario sobre Imaginerías Latinoamericanas. En las clases brindadas en forma virtual durante viernes y sábados se ha profundizado el abordaje de las principales temáticas a través de instancias de trabajo sincrónico y diacrónico, el análisis de bibliografía especializada como de documentación histórica y materiales audiovisuales, el desarrollo de diálogos y debates y la presencia de profesores invitados. Una experiencia que se verá consolidada este año en el primer semestre con el desarrollo de los Seminarios que abordarán los Estudios Iberoamericanos y los Estudios Interculturales, la problemática de la Comunicación, Derechos Humanos y Ciudadanía y el seminario sobre Políticas de la Interculturalidad.
El planteo pedagógico-didáctico de la MIC que considera al estudiante como el protagonista fundamental del proceso de aprendizaje se ha traducido en los hechos en un trabajo en el que docentes y estudiantes transitan una experiencia colectiva de construcción de conocimiento. Se pondera el abordaje de la problemática de la Interculturalidad y la comunicación en la complejidad del contexto socio- histórico, político y cultural del mundo en general y de Latinoamérica en particular. Una propuesta difícil en este marco complejo en el que nos vemos obligados a transitar, pero que a su vez constituye un planteo que nos convoca a un compromiso activo con el desafío Intercultural de nuestro tiempo.
Asimismo, coherentemente con nuestro interés no solo de apertura de la MIC sino de estrecha vinculación con la comunidad en que estamos insertos, estamos planificando tanto la apertura de algunos seminarios como la continuidad de los que denominamos “Conversatorios Interculturales”. Dos acontecimientos sobre los cuales iremos informando en las próximas semanas. Nos interesa en esta página abrir una instancia dinámica y dialógica que contribuya a profundizar nuestra vinculación entre quienes conformamos esta comunidad educativa y como con todos aquellos interesados con la temática Intercultural y sus múltiples explicitaciones en nuestra sociedad.
Un cordial saludo a todas, todos y todxs.
Dr. Aldo Ameigeiras
Director de la Maestría en Interculturalidad y Comunicación