En el marco del Mes de la Memoria, la UNGS organizó varias actividades, entre ellas el taller de lectura "La vida después: novelas de hijos/as de desaparecidos/as en Argentina", que fue dictado por Victoria Daona, profesora de Letras y docente de la UNGS.
La estudiante de la UNGS Lucía Vega realizó una reseña del taller, que se incluye a continuación.
Memorias de abril
En el marco del Mes de la Memoria, se llevó a cabo el Taller de lectura “La vida después: novelas de hijos/as de desaparecidos/as en Argentina”. El encuentro fue organizado por la Comisión Coordinadora de Derechos Humanos de la UNGS y coordinado por Victoria Daona quien es Licenciada en Letras por la Universidad Nacional de Tucumán, y Magíster y Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de General Sarmiento. Ella se desempeña actualmente como Investigadora del Archivo Oral de Memoria Abierta, a la vez que ejerce como docente del Profesorado de Lengua y Literatura de la UNGS.
El taller estaba destinado tanto a estudiantes de la Escuela Secundaria de la UNGS, como también a estudiantes del Profesorado de Historia y de Lengua y Literatura. Sin embargo, hubo quienes sin ser miembros de estos grupos específicos, decidieron acercarse a ejercitar la memoria. Así, se formó un grupo heterogéneo en edades, historias y formaciones, pero unido con un mismo objetivo.
Con un clima que brindó sus mejores condiciones para que el taller se desenvolviera en el campus de la Universidad, Daona empezó por proponer un recorrido histórico y artístico de fechas, sucesos, personas, películas, muestras fotográficas, museos y obras literarias que son de gran relevancia para la reconstrucción de la última dictadura cívico-militar. Fue así como llegó a presentar los textos claves que convocaban el taller. Por un lado, se trabajó con una selección de La casa de los conejos, publicada en 2008 por Laura Alcoba. Escritora y traductora argentina, escribe desde Francia recuerdos de su infancia en la época dictatorial. Por otra parte, se trabajó alrededor del cuento “Otras fotos de mamá”, extraído de la compilación 76 publicada el mismo año por Félix Bruzzone, quien recupera narrativas de hijos de desaparecidos durante la dictadura.
¿Por qué fue y es tan importante acudir a este tipo de narrativas? Entendimos que estos, y otros tantos relatos que fueron mencionados a lo largo del taller, funcionan como piezas reconstructoras (y deconstructoras) de un pasado fragmentado y disperso en innumerables personas que lucharon y luchan por saber quiénes son a raíz de lo que fueron y desconocen. Llegamos a la conclusión de que son textos que vehiculizan a la memoria colectiva para que pueda ser transmitida a las generaciones futuras a fin de que la sociedad siga avanzando y no repita su trágico pasado. Punto clave en el taller fue cómo interpelar a los jóvenes, y que estudiantes de la Secundaria estén ahí presentes fue un hecho que habló por sí solo.
Lo que comenzó siendo un taller de lectura terminó con una propuesta de escritura. Al finalizar el encuentro, Daona planteó a lxs asistentes que, en sus hogares, llevaran a cabo un ejercicio vinculado a los textos trabajados: luego de observar alguna fotografía con familiares, escribir de quiénes se trata y qué recuerdos se vinculan con el momento retratado. Preguntas que para la mayoría de los presentes serían fáciles de responder, pero que, luego de lo trabajado en el taller, sabemos que no a todos les resulta sencillo reponer ciertas ausencias. No todos tienen la dicha de saber quiénes son y de dónde vienen, lo cual nos llevó a asimilar aún más que la memoria, más que una opción, es un deber social.
Por Lucía Vega,
estudiante del Profesorado en Lengua y Literatura de la UNGS
Miercoles 20 de abril
¿Qué es el Fracking? La actividad contaminante detrás de Vaca Muerta.
Desde que se descubrió la riqueza de Vaca Muerta, en Neuquén, cada uno de los Gobiernos de turno apuesta en su explotación, a la solución de todos los males de la economía argentina. Pero… ¿Qué impactos ambientales hay detrás de esta actividad?
Es importante primero conocer en qué consiste el Fracking. Se denomina así a la perforación de la tierra en miles de metros de profundidad mediante excavaciones con la utilización de millones de litros de agua a gran presión. Es decir, se envían por el lugar calado, a altísima presión, mezclas de millones de litros de agua, decenas de miles de litros de químicos y aditivos y cientos de toneladas de una arena especial para romper la roca madre. Una vez realizada la perforación, se extrae a través de esas grietas y conductos los hidrocarburos atrapados hace miles de años, como son el petróleo y el gas.
“Solo en el 2021 se realizaron 276 pozos de los cuales en 259 se utilizó Fracking. En cada una de esas perforaciones se utilizaron 97 millones de litros de agua dulce del rio Neuquén” explicó Fernanda Soto de la Asamblea Permanente del Comahue por el Agua (APCA) Neuquén, en Guardianes, el programa de Activismo Socioambiental que se emite por FM 91.7 los martes a las 19hs.
Además de los impactos en los suelos perforados y la liberación de gas metano que afecta directamente a la atmósfera, la utilización de agua dulce en esta actividad resulta quizás lo más impactante en cifras.
Si tomamos como ejemplo la empresa Tecpetrol en Fortín de Piedra, Neuquén, utilizó en un solo pozo 97 millones de litros de agua, equivalente a 25 piletas olímpicas. “Las empresas pagan $5,98 el metro cúbico de agua, es decir pagan menos de un centavo por litro de agua que se roban del rio Neuquén” expresó la asambleísta del APCA Neuquén.
Además de la contaminación hídrica, hay que hablar de la contaminación atmosférica que genera esta actividad. El gas no convencional suele estar formado casi en su totalidad por metano, un gas de efecto invernadero 23 veces más potente que el dióxido de carbono. Un escape, qué es inevitable, de este hidrocarburo durante la perforación es considerablemente más nocivo que los gases que se generarán durante su combustión.
“En términos de impacto ambiental, estamos padeciendo los basureros petroleros, la sequía producto del saqueo de nuestro rio Neuquén y los sismos; los derrumbes que hubieron mantiene en vilo a los pueblos” Sentenció Fernanda Soto.
Teniendo en cuenta el último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), es de suma importancia que para el 2050 se limite la utilización de carbón, se reduzca en al menos un 60% el uso del petróleo, y en un 70% el gas como medidas urgentes. Mientras tanto en Vaca Muerta se sigue excavando.
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Miércoles 20 de abril de 2022
Homenaje a Carlos Jech: "Queremos que Malvinas nunca se pierda"
El Consejo Superior de la UNGS homenajeó en su sesión plenaria de abril al veterano de la guerra de Malvinas y trabajador nodocente de la Universidad Carlos Jech, quien destacó la posibilidad que le brindó la Universidad para seguir "malvinizando" y concientizando sobre el conflicto. El reconocimiento se realizó en el marco de una resolución de este Consejo que estableció la realización de homenajes a nodocentes, graduados y graduadas, docentes y estudiantes de la Universidad que participaron de la guerra, a 40 años de conflicto armado entre Argentina y Gran Bretaña por la soberanía de las Islas Malvinas.
"Es un orgullo que Carlos sea uno de los nuestros, un héroe de Malvinas", aseguró la rectora Gabriela Diker, al entregarle al excombatiente un diploma y una medalla. Desde una profunda emoción, Jech agradeció el homenaje y expresó el orgullo que significa para él este reconocimiento tras 25 años de trabajo en la UNGS. "Fui a Malvinas a los 19 años, trabajamos, peleamos, tuvimos bajas, heridos, defendimos con orgullo nuestra bandera y después, gracias al apoyo de mi familia y amigos, logré insertarme de nuevo en la sociedad", relató y se refirió a la posibilidad que le brindó la Universidad para continuar hasta la actualidad "malvinizando", contando su experiencia e informando en distintos ámbitos sobre la guerra. "Queremos que Malvinas nunca se pierda", afirmó.
"En tu nombre, la UNGS reconoce y honra a todas y todos las y los jóvenes que han participado de esta guerra impensada, que defendieron, con honor y con el costo de mucho dolor, nuestra soberanía nacional", sostuvo la rectora, al remarcar que con este acto y de acuerdo a la resolución, desde la Universidad se "reivindica la justicia del reclamo de la soberanía argentina sobre las islas y sus espacios marítimos circundantes, así como la importancia de mantener la firmeza de los reclamos por la vía diplomática y pacífica, como ha sido la tradición y línea de acción de los gobiernos democráticos de nuestro país".
El homenaje del Consejo Superior al trabajador del Instituto de Ciencias (ICI) se suma a otros que se vienen desarrollando desde marzo. Por un lado, como parte de las actividades del ciclo "Memorias: debates y reconstrucción", puede visitarse en el Centro Cultural la muestra “Malvinas en primera persona”, basada en testimonios y objetos del excombatiente, entre los que se incluyen fotografías, cartas, uniformes y objetos de la época. Además, el Consejo del ICI emitió una resolución para homenajearlo y en su persona hacer extensivo el reconocimiento a todos los veteranos y caídos en la Guerra de Malvinas.
El momento del homenaje durante la sesión del Consejo Superior:
Miércoles 20 de abril de 2022
Empleo | Servicios de plataformas
Distintos equipos de investigación de la Universidad vienen estudiando las características del empleo y el perfil de los y las trabajadoras de “plataformas de servicios” tales como las conocidas “PedidosYa”, “Uber” y “Glovo”, y sus investigaciones permiten conocer no solo las condiciones de fuerte precariedad de estas relaciones laborales, sino también el modo en que en ellas se acentúan las desigualdades de género preexistentes en el mundo laboral.
¿Quién no se tomó un Uber o no pidió comida por PedidosYa? Quizá algunas o algunos todavía no, pero lo cierto es que en los últimos años, y sobre todo debido a la pandemia, las plataformas de servicios en la Argentina consiguieron un fuerte protagonismo en los envíos puerta a puerta y en el transporte de pasajeros. ¿Cuál es el perfil de las y los trabajadores de estas plataformas? ¿Cuáles son las mayores problemáticas que enfrentan? ¿Cuál es el impacto de la economía de plataformas sobre las condiciones laborales y sobre las desigualdades de género? Estas son algunas de las preguntas que se hicieron distintos equipos de investigación de la UNGS, que abordan el fenómeno del auge de las plataformas de servicios desde la perspectiva del empleo.
“El trabajo de reparto mediante plataformas es un trabajo que ocupan fundamentalmente las y los migrantes, entre los que se destacan quienes provienen de Venezuela, pero también las y los trabajadores locales precarizados o desempleados en el marco de un mercado laboral recesivo”, describe la socióloga Francisca Pereyra, investigadora docente del área de Economía del Instituto de Ciencias de la Universidad. Pereyra dirige el proyecto “Economía de plataformas y servicios personales en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Implicancias sobre las condiciones laborales y las desigualdades de género”, que llevan adelante la UNGS y la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), con el foco puesto en las plataformas de delivery, de transporte de pasajeros, de servicios de reparación del hogar y de trabajo doméstico.
Los y las jóvenes del AMBA fueron el eje del trabajo del equipo conformado por la y los investigadores Bárbara Couto, Rodrigo Carmona y Osvaldo Battistini y por el becario en investigación Leandro Rodríguez publicado por el Observatorio del Conurbano Bonaerense del Instituto del Conurbano de la UNGS. Según las cifras que se incluyen en el documento, el 28.5% de los jóvenes hasta 24 años está desocupado, cuando el promedio se ubica en el 11.9%. En ese contexto, “el empleo de plataformas se ha convertido en un refugio para los y las jóvenes residentes en zonas urbanas en años recientes, en el marco de un proceso de precarización y creciente desocupación que acecha a esta franja etaria”, explican Couto, Carmona, Battistini y Rodríguez, y agregan que en general las actividades de reparto “atraen” a jóvenes de entre 21 y 30 años, mientras que las actividades vinculadas al traslado de personas a jóvenes de entre 30 y 40.
En base a las encuestas realizadas, un total de 250, la investigación concluye que en las aplicaciones de delivery el 91% por ciento de los y trabajadoras son extranjeros, mientras que en Uber estos solo alcanzan el 8.7%. Y, en relación con el género, que “teniendo en cuenta los patrones característicos de la actividad a nivel global, 4 de cada 5 trabajadores son hombres”. Respecto al nivel educativo, el equipo de investigación afirma que existe una brecha significativa. Por un lado, están las y los trabajadores informáticos, encargados del desarrollo y la provisión de los servicios digitales de las compañías, que cuentan con un nivel de calificación medio-alto y perciben altos ingresos. Y por otro lado, repartidores o riders, con un nivel de calificación heterogéneo e ingresos bajos. Según la encuesta, el 41.7% de los y las repartidoras tienen secundario incompleto o completo. Para el sector del transporte de pasajeros, el informe publicado por el Observatorio indica que el 23.9% de los trabajadores tiene un nivel universitario incompleto o completo, “lo cual indica un importante nivel de sobrecalificación en la mitad de los y las encuestadas, o, dicho de otro modo, evidencia una importante ausencia de oportunidades laborales para les trabajadores con esta formación que les lleva a refugiarse en empleos de baja calificación”.
En términos de la transformación del sistema de trabajo, las aplicaciones de delivery “instalaron un sistema de doble tercerización”, afirma Battistini en el libro Plataformas de empleo y transformaciones del mundo del trabajo en un contexto de pandemia, publicado recientemente por Ediciones UNGS (https://ediciones.ungs.edu.ar/libro/plataformas-de-empleo-y-transformaciones-del-mundo-del-trabajo-en-un-contexto-de-pandemia/). “En primer lugar, gracias a este modelo de empresas, los locales gastronómicos tercerizaron su servicio de delivery, desentendiéndose así de esta tarea y eliminando los costos salariales, y posibles conflictos laborales, correspondientes al personal que eventualmente tenían que contratar”, explica, y agrega que, en segundo lugar, se tercerizó el trabajo, ya que los y las trabajadoras pasan a ser considerados como emprendedores o empresarios de sí mismos. “Independencia que, en realidad, no se traduce en la práctica concreta, ya que sus tareas están bajo permanente control, su ingreso económico depende del sistema de calificación determinado unilateralmente por las apps, no cuentan con posibilidad alguna de discutir o fijar el precio de su trabajo y no pueden modificar los procedimientos de trabajo”, enfatiza el sociólogo.
Lo mismo se puede observar en Uber, que llegó a la Argentina en 2016 y, según datos de la web de la empresa, para septiembre de 2021 contaba con dos millones de usuarios activos y “más de 75 mil socios conductores activos registrados en la aplicación”. La caracterización de las y los conductores de Uber “como ‘socios-conductores’ arrastra una inconsistencia de base que se pone de manifiesto en la imposibilidad que tienen las y los trabajadores de influir, aportar y ser parte de la diagramación de sus propias condiciones de trabajo, al tiempo que son ellos y ellas los que asumen los costos y riesgos de la actividad, resignando por ello las protecciones asociadas a los empleos en relación de dependencia”, explican Ariela Micha y Marina García, investigadoras docentes del ICI e integrantes del proyecto sobre economía de plataformas y servicios personales en el AMBA. “Muchas de estas personas no han tenido vinculación laboral previa con el sector de transporte de pasajeros, se emplean en Uber porque encuentran en esta ocupación una salida laboral rápida”, explican Micha y García, ya que pueden “generar ingresos en un contexto difícil, de crisis económica y con un mercado de trabajo restrictivo”.
Brechas de género
“Mientras que en la versión tradicional de transporte de pasajeros y de reparto la participación femenina es casi nula, en su versión de plataforma las mujeres han incrementado su presencia en los últimos años, representando casi un quinto de cada uno de estos grupos ocupacionales. Ello se debe fundamentalmente a la flexibilidad horaria que ofrecen las plataformas y a sus mecanismos impersonales de reclutamiento, que evitan la discriminación directa. El incremento de la presencia de mujeres en actividades típicamente masculinas como lo son el trabajo de reparto y el transporte privado de pasajeros en su versión de plataformas sin duda constituye un avance en términos de la segregación horizontal de género”, dicen Francisca Pereyra y Ariela Micha.
Sin embargo, las investigadoras observan desigualdades de género preexistentes que las plataformas acentúan. “La diferencia en el ingreso horario promedio de varones y mujeres evidencia que las plataformas perjudican a las repartidoras y conductoras mujeres. Esto significa que por cada hora trabajada estas mujeres, en promedio, ganan menos: un 17% menos en el caso de las repartidoras y casi un 10% menos en el caso de las conductoras”, explica Pereyra a Noticias UNGS. La socióloga explica que está situación se debe a varias cuestiones, una de ellas es que las plataformas, con su gestión algorítmica, estipulan precios más altos para los envíos y viajes nocturnos, que suelen ser los horarios de mayor demanda y que las mujeres tienden a evitar por cuestiones de seguridad.
Por otro lado, menciona que las plataformas asignan mayor puntaje a quienes entregan mayor cantidad de pedidos o realizan más viajes y “las mujeres se ven obligadas a trabajar menos horas que los varones para cuidar a otras personas del hogar”, y también que reciben puntajes más altos quienes realizan entregas y viajes a mayor velocidad. “En particular esto afecta a las repartidoras mujeres que se mueven en bicicleta en mucha mayor medida que sus pares varones, que acceden con mayor frecuencia a motos y motocicletas”, explica Pereyra.
Sindicalismo
La representación sindical de los y las trabajadoras es otro de los puntos que tocan varios de los proyectos que llevan adelante investigadoras e investigadores de la UNGS en relación con la expansión de los empleos de plataformas. Battistini explica a Noticias UNGS que esta representación es “muy dificultosa” por varios motivos. Entre ellos menciona la “muy” alta rotación y los intereses alejados de los y las trabajadoras. “A la hora de pensar este trabajo, no existe una mirada común acerca de cuáles deberían ser las características del mismo si tuvieran la oportunidad de modificarlo, es más, en la mayor parte de las entrevistas que realicé no se presentaba una gran disconformidad respecto a la relación que tenían con las empresas de delivery para las cuales trabajaban y, por lo tanto, no tenían pretensión alguna para que dicha relación se convierta en algo estable. Condición que está fuertemente relacionada con la débil inserción en la actividad de las y los trabajadores”, sostiene el investigador, especializado en estudios sobre trabajadores y sus organizaciones político-sindicales.
Antes y durante la pandemia, se conformaron varias organizaciones que buscan representar a los y las trabajadoras de las aplicaciones de delivery ya sea a nivel nacional o local, pero hasta el momento ninguna de ellas fue reconocida por el Estado. “En el ámbito de las apps de delivery el único sindicato que cuenta con la personería gremial es la Asociación Sindical de Motociclistas Mensajeros y Servicios (ASIMM), que nació tras los acontecimientos de diciembre de 2001 y como resultado del protagonismo que los motoqueros tuvieron en esos días”, cuenta Battistini a Noticias UNGS, pero agrega que este sindicato se organizó para “representar a los mensajeros en moto y, en ese entonces, no representaba a los y las trabajadoras de delivery o de reparto a domicilio que ya existían, en las heladerías, en las pizzerías, en los negocios de venta de empanadas, etc.”. A nivel local, el Sindicato de Comercio de Rosario, que también tiene personería gremial, cuenta con afiliados de las plataformas.
Marcela Bello
* Artículo publicado el 13 de abril de 2022 en la revista Noticias UNGS.
Miércoles 20 de abril de 2022
Horacio González, su nombre
Desde hace un mes, la Biblioteca de la Universidad lleva el nombre de Horacio González. Sociólogo, ensayista y director durante una década de la Biblioteca Nacional, González tuvo una activa participación en la vida académica de la UNGS, cuya comunidad le tributó incontables muestras de admiración y afecto desde su muerte en junio del año pasado. En la ceremonia de bautismo de la Biblioteca se inauguró también una muestra permanente de fotografías que retratan distintos momentos de la vida del autor de Restos pampeanos y de Historia de la Biblioteca Nacional. Cintia Córdoba, profesora universitaria en Filosofía, investigadora docente de la Universidad e integrante del equipo responsable de la preparación de esa galería, recrea aquí esa emotiva ceremonia, que fue presidida por la rectora de la Universidad.
El nombre de Horacio González se inscribe en el frontispicio de nuestra biblioteca. El pasado martes se llevó a cabo el acto de nombramiento de la UByD (Unidad de Biblioteca y Documentación) como “Biblioteca Horacio González”, por decisión unánime del Consejo Superior. Junto a este acto, se inauguró una muestra fotográfica, dedicada al intelectual, que puede recorrerse físicamente en el hall central de la biblioteca -y virtualmente. Esta muestra se montó gracias al aporte de amigxs, familiares y dedestacadxs fotógrafxs profesionales como Ximena Talento, Ximena Duhalde, Pablo Cittadini, Rafael Calviño, Marcelo Huici, Sergio Santamarina y José Curto. El acto de homenaje contó con la presencia de distintas autoridades y trabajadorxs de la universidad, y con la participación de la compañera de González, Liliana Herrero.
“¿Cómo duelan las instituciones?” preguntó nuestra rectora Gabriela Diker en plena ceremonia de nombramiento. Sin duda se trata de una pregunta que nos lanza a pensar en la tramitación de las ausencias en el seno de los espacios colectivos. En el caso de Horacio González, es cierto que el vacío que deja es grande, pero no es menos cierto que deja una inmensa obra. Una obra y una huella imborrable en la gestión de una de las instituciones más importantes del país como es la Biblioteca Nacional. Y en este sentido, es esa obra –material y simbólica– la que nos permite pensar en Horacio González como una presencia permanente. Desde el momento en el que hay una obra se pone en marcha un descontrolado proceso de diseminación, apropiación e interpretación de la misma. Precisamente de esta trascendencia dieron cuenta las diversas semblanzas y evocaciones durante el homenaje.
María Pia López, ensayista y discípula del homenajeado, hizo mención a una paradoja: Horacio González, quien no escatimó en el nombramiento de espacios durante su gestión en la Biblioteca Nacional, hoy deviene uno. Horacio González no desconocía el poder performativo de los nombres, tanto esos que expresan consensos como aquellos que heredan viejos antagonismos. Y un acto de nombramiento, lo sabemos bien, es un acto performativo en sentido restringido, pero nos gustaría imaginar que este desborda esa categoría en un sentido derridiano del asunto, tal como aparece formulado en Universidad sin condición: “la fuerza del acontecimiento es siempre más fuerte que la fuerza de un performativo”. El nombre de Horacio González en la biblioteca de una universidad pública del conurbano bonaerense puede ser también expresión del comienzo de algo que excede al homenaje.
No obstante, durante la ceremonia se formuló una pregunta inquietante: ¿Por qué Horacio González? ¿Por qué ese nombre? Es indudable el vínculo de proximidad que mantuvo con nuestra institución. Su generosidad pudo verse reflejada en el acompañamiento de diversas actividades puestas en marcha en la UNGS. Un tejido amistoso puede ser razón suficiente para un nombramiento, pero en este caso lo trasciende. Horacio González es el nombre de un acontecimiento intelectual en el plano de la historia de las ideas de nuestro país. Portador de un pensamiento anclado en los vaivenes de la historia nacional, supo singularizar un modo de aproximación a la cultura argentina preocupado por las formas.
“Cargamos con el intento de crear la escritura y el pensar que se recline sobre la voz propia de nuestro mundo cultural”, afirma Horacio González en Retórica y locura. La intimidad de las formas expresivas se vincula siempre de manera directa con la forma del pensamiento. Transformar la lengua universitaria, no sólo crear conceptos y/o categorías, constituye una lucha encarnizada contra el estilo convencional de la disertación y de la explicación y su unidireccionalidad. En este sentido, Saberes de pasillo, por ejemplo, reúne una serie de reflexiones en torno a la universidad que nos permite encontrarnos con una mirada aguda sobre las prácticas naturalizadas que allí se desarrollan, pero despojada de cinismo.
La escena universitaria, como la de todas las instituciones del mundo contemporáneo, se encuentra siempre amenazada por lógicas y modos de habitarla que agobian de realismo y obligan a la capitulación. Capitulación que suele expresarse en los diversos modos de adaptación a las formas preestablecidas de producción del conocimiento. A Horacio González le debemos la significación noble del trabajo en las universidades producto de fuertes interrogaciones, desviaciones teóricas y retóricas capaces de recuperar el compromiso político de la palabra en un mundo que promueve la desesperanza. Su participación en las Cátedras Nacionales y la fundación de la revista El ojo mocho son expresiones materiales de algunos de esos intentos –siempre colectivos– por construir un espacio libertario para desarrollar sospechas sobre lo que el mundo intelectual dice y cómo lo dice.
A esta mirada incisiva se refirió Eugenia Leiva, directora de la Biblioteca, cuando recordó la insólita intervención de Horacio González, quien, al juntar en una misma oración las palabras “fuego” y “libros” frente a bibliotecarixs, generó un deliberado malestar. ¿Cuál es el sentido de esta provocación si no obligar a cada quien a revisar las paradojas mortales que encierra toda profesión que se concibe en su sentido fundante hacia afuera, pública, pero que en nombre del resguardo postula las más tranquilizantes formas de indiferencia e inacción?
Puede leerse en el catálogo de la muestra fotográfica una concatenación de palabras que constituyen un hilo de sentido: biblioteca, educación y emancipación. Eduardo Rinesi recuperó así las aristas de aquello que podría pensarse como el viejo programa ilustrado, pero que bajo el tamiz crítico del pensamiento gonzaliano adquiere un sentido situado, popular y creador. Horacio González es el nombre de un desafío universitario colectivo por venir situado entre un gesto de atesoramiento de las obras más ilustres de la tradición universitaria y la voluntad política de sobrevolar de forma rasante nuestros tiempos.
“Conversen con Horacio”, Liliana convocó al auditorio, ofreciendo así la posibilidad de pensar cada cita a –y con– su obra como encuentro vivo con aquello que pueden seguir anunciando sus palabras. Será la infinita conversación entre Horacio González y las generaciones venideras la que aleje las pasiones tristes y melancólicas y venza definitivamente la fatalidad de su ausencia.
Cintia Córdoba
*Artículo publicado en Noticias UNGS el 13 de abril de 2022
Martes 19 de abril
Bulacio: se conmemoran 31 años de su detención ilegal, tortura y muerte
En 1991, el joven de 17 años, Walter Bulacio era detenido arbitrariamente en la entrada de un recital de la Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. En las horas que estuvo en la comisaria 35° de Nuñez, fue golpeado de gravedad en la cabeza. El 26 de Abril, finalmente, su muerte se convirtió en un emblema de la lucha contra las detenciones arbitrarias y la violencia institucional.
Este 2022. se cumple 31 años de su asesinato, con precedentes histórico. Entre ellos, la llegada de la causa a la Corte Interamericana de DDHH. De allí, una sentencia ordenó al estado argentino derogar todo el sistema de detenciones arbitrarias.
El asesinato de Bulacio movilizó para siempre los estamentos del poder que sostienen y legitiman las detenciones arbitrarias, que en su mayoría apuntan hacia los jóvenes de los barrios populares.
Desde FM La Uni, charlamos con María del Carmen Verdú, abogada y referente de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) quien denunció que "vivimos en un pais dónde la Constitución y los pactos internacionales dicen algo y las fuerzas de seguridad tiene facultades amplísimas y con fundamentaciones discrecionales".
Al respecto de la idea de la democratización de las fuerzas de seguridad, Verdú se refirió a algunas modalidades que podrían conllevar a disminuir la violencia policial y el gatillo fácil. Entre ellos, la eliminación el sistema de detenciones arbitrarias y la prohibición del portación y uso de armas para los miembros de las fuerzas, estando fuera de servicio. "Se requiere voluntad política", explicó la referente CORREPI.
A continuación, la nota completa:
Lunes 18 de abril de 2022
Pablo Mansilla es el nuevo Secretario de Gobierno de José C. Paz
El funcionario reemplazó este lunes a Claudio Pérez en una serie de modificaciones que se vienen dando dentro del gabinete paceño.
La Municipalidad de José C. Paz informó que comenzaron con algunos cambios en su gabinete. El más resonante es la asunción de Pablo Mansilla como Secretario de Gobierno, en reemplazo de Claudio Pérez. "Estas modificaciones se desarrollan en la profundización del proceso de transformación que se viene consolidando en el distrito, fomentando el trabajo, en pos del bienestar de la comunidad paceña", señalaron a través de un comunicado.
En sus redes, Mansilla, que venía desempeñándose como Secretario de Acción Directa, manifestó su alegría por ocupar su nuevo rol: "Me encuentro muy feliz en el día de hoy que asumí como Secretario de Gobierno del municipio de #josecpaz . Quiero agradecer al intendente @ishiiargentina conductor de este espacio político por el apoyo incondicional".
FM La Uni habló con Mansilla sobre los cambios que se dieron dentro del gabinete de José C. Paz.
“Después de las elecciones pasadas y de muchos años de no hacer cambios, el Intendente (Mario Ishii) ha decidido profundizar y darle un poco más de movimiento al gobierno, y el primer cambio que ha hecho fue ponerme como Secretario de Gobierno para seguir agrandando la gestión y en estos días va haber muchos cambios”
Hubo rumores de que estos cambios se daban por la interna que existe dentro del Frente de Todos y que hubo una evaluación de la gestión, pero el mismo Mansilla fue el encargado de desmentirlo.
“No es así, porque los compañeros van a otro lado mejor o van turnándose. Hay lugares donde no hay secretarios porque hay directores. No te olvides que yo fui Secretario de Seguridad, de ahí fui al senado y después a la Secretaría de Acción Directa. Siempre nos vamos rotando, es algo normal, es para darle un poco más de movimiento a la gestión. Acá no hay ninguna pelea, no hay nada, es más, José y Claudio (Pérez) son compañeros y amigos. Los que quieren instalar esa pelea son los que no deben poder ganar con los votos cada vez que llega una elección”
Sobre lo que pasa políticamente a nivel nacional, Mansilla se mostró tajante al remarcar las cosas que hace bien el gobierno de Alberto Fernández pero también de criticar ciertos aspectos como la situación económica que vive el país.
“Nosotros nunca dejamos de hacer gestión. Nosotros hicimos el año pasado en pandemia 800 cuadras de asfalto. Lo que pasa que en Nación se hizo más difícil, pero tendrían que dejar un poco de lado las internas y tratar de combatir un poquito más la inflación porque a la gente ya no le alcanza con lo que gana. Siendo que yo estoy dentro del gobierno, pero eso no quita que no pueda decir las cosas que estén mal. Sabemos que la inflación es un problema que viene de una época muy larga, pero no puede ser que vas a comprar un kilo de pan y vale 300 o 400 pesos o un kilo de carne te sale 1500 pesos. Tenemos que combatir la inflación como corresponde”.
Dentro del gabinete paceño se esperan otros cambios. Entre ellos se dio la salida del Doctor Celestino Saavedra que se desempeñaba como Secretario de Salud y que ahora estará a cargo del Hospital Domingo Angio.
A continuación, la entrevista completa:
Lunes 18 de abril de 2022
Entrevista: “Es un hecho de violencia icónico”
A través de su tesis doctoral, la historiadora Belén Zapata, investigadora docente del Instituto del Desarrollo Humano de la UNGS, brindó elementos de prueba en el juicio por tortura, privación ilegal de la libertad y homicidio agravado del que fue víctima en abril de 1975, en la ciudad de Bahía Blanca, David Hover Cilleruelo (“Watu”), estudiante de la Universidad Nacional del Sur, a manos de la Triple A. En reconocimiento a Cilleruelo, a fines de 2021 la UNS le otorgó el título de Doctor Honoris Casusa.
¿De qué diversas formas la producción de conocimiento puede intervenir en la agenda de un país? ¿Qué aporte puede hacer una investigación en políticas públicas de juicio y castigo al terrorismo de Estado? La sentencia del Juzgado Federal N° 1 de Bahía Blanca, ciudad en la que se produjo el hecho investigado, toma como una de sus cuatro directrices “los trabajos de investigación de la doctora en Historia Ana Belén Zapata, quien además declaró durante el juicio oral”. Distintas publicaciones de Zapata fueron incorporadas como prueba documental, y, como se lee en la sentencia, en su declaración la investigadora “ilustró de manera clara y concisa la aparición de la organización criminal en el plano público y, además, el panorama de persecución sobre grupos de personas identificados como enemigos subversivos que se vivieron los años previos al golpe de estado de 1976 a nivel nacional y en la ciudad de Bahía Blanca” (La sentencia puede leerse AQUÍ). Noticias UNGS conversó con la investigadora sobre el contexto en el que se cometió el crimen, las particularidades de la ciudad de Bahía Blanca, el rol de los medios locales y el aporte que puede hacer la ciencia en procesos de juicio de terrorismo como este.
-¿En qué consistió el análisis que realizó en el juicio por el asesinato a David Cilleruelo (“Watu”), estudiante de la Universidad Nacional del Sur, a manos de la Triple A, en 1975?
-Mis aportes tienen que ver con una investigación realizada desde la historia reciente. Es un análisis que viene desde allí y es producto de mi tesis doctoral (hace ya algunos años que la defendí). En ese momento, me propuse trabajar en reconstruir la conflictividad obrera y la represión hacia los trabajadores entre los años 60 y 70. Gran parte de ese trabajo tiene que ver justamente con la cuestión represiva desde el sector paraestatal, que tuvo acción en la ciudad de Bahía Blanca, entre los años 74 y 75. En ese marco, la tesis, junto a otros artículos, fue presentada como insumos en el juicio por el asesinato de Cilleruelo. Una vez iniciado el proceso me llamaron como “testigo de concepto”. Frente a esa convocatoria y antes las preguntas del fiscal y la defensa de la querella, declaré poniendo en juego las distintas cuestiones que observé a partir de la investigación. El juicio se desarrolló a través de la modalidad digital, por la plataforma zoom, durante el año de la pandemia del 2020.
-¿Cuál era la situación en esos años? ¿Por qué la Triple A estaba dentro de la UNS? ¿Qué sucedía en particular en el sistema universitario?
-Responder la pregunta “por qué la triple A estaba dentro de la UNS” es muy complejo. Lo que presenté en mi declaración en el juicio tuvo que ver con mostrar algo del entramado político de esa época para pensar la violencia paraestatal. La Universidad fue escenario de episodios en ese marco de violencia. El más destacado fue el caso de David Cilleruelo, estudiante de Ingeniería, militante político de la Federación Juvenil Comunista, asesinado de un tiro en la nuca por un miembro de la Triple A, el 3 de abril de 1975, en uno de los pasillos de la Universidad. Es un hecho de violencia totalmente icónico, emblemático y tremendo porque sucedió dentro de una universidad, a plena luz del día, mientras había estudiantes inscribiéndose a materias y la universidad estaba llena de gente. Este es el hecho de violencia central que aparece en la causa, pero no es el único. Hay una veintena de casos de violencia que se sucedieron durante esos años en Bahía Blanca.
-¿Desde qué perspectivas y a partir de qué elementos planteaste el estudio?
-Orienté mi investigación con bibliografía que permitiera encontrar el factor de territorialidad: a través de distintas entrevistas, las situaciones que fui trabajando y reconstruyendo a nivel local me acercaron a otras formas de violencia que tienen puntos de contacto con esa violencia paraestatal, que se replicaba en otros puntos del país pero que a la vez presentaban particularidades propias. Identifiqué un importante número de cuestiones que no estaban reconstruidas aún y sobre las que era necesario hacer una mirada de escalas que problematizara la violencia paraestatal de esos años. En la investigación, presenté una serie de referencias muy significativas tendientes a prestar atención e identificar referentes zonales y locales de la represión. En esa línea, ubiqué a dos actores que en este sentido fueron claves: el diputado Rodolfo Ponce, secretario general de la CGT en ese momento, un referente del mundo sindical de la ciudad de Bahía Blanca y parte de esa expresión del sindicalismo y del peronismo de derecha ortodoxo que llevó adelante la tarea de lo que (hoy sabemos) fue una «depuración ideológica» dentro del movimiento peronista en el ámbito sindical, y el interventor Remus Tetu, rector de la UNS nombrado en el 75 por el entonces ministro de Educación de la Nación, Oscar Ivanissevich. Se conforma, dentro del marco universitario, un grupo contratado, en apariencia, como personal de seguridad, pero que presenta características particulares. Lo que intenté dejar en claro en la declaración del juicio fue que dentro de este grupo existían trayectorias en común y previas, que en gran parte provenían del ámbito sindical, vinculados al “ala” de Rodolfo Ponce. Fue en función de las tareas de «depuración» que venían haciendo dentro del sindicalismo y de lo que Remus Tetu evaluó como «acciones eficientes» de esos actores dentro de la UTN bahiense en clave «antisubversiva», que fueron contratados por la UNS. Con la contratación de esas personas por parte de la Universidad se alcanza una mayor organicidad del grupo, y eso se expresa en recursos que van a tener a partir de allí y en el crecimiento desorbitado de hechos de violencia en la ciudad. Uno compara lo que fue la violencia paraestatal en el 74 con lo que fue en el 75, cuando ya se dan estas condiciones de organicidad y, lo cierto es que, en el último año, Bahía Blanca se convierte en un regadero de sangre.
-En las justificaciones para intervenir la Universidad se argumentaba que eran “medidas tendientes a eliminar la llamada penetración ideológica marxista”. Había un real despliegue de políticas de izquierda o no era más que una excusa para alcanzar el disciplinamiento social necesario en el incipiente camino hacia un modelo neoliberal?
-La Universidad Nacional del Sur era un espacio de mucha movilización social, como tantos otros en esa época, por ejemplo, los sindicatos. Era un espacio de organización política y encuentro de distintos sectores: estudiantiles, políticos, docentes, nodocentes. El proceso de “depuración” debe leerse en clave de procesos más amplios de construcción de un enemigo interno, producto del viraje hacia la derecha del gobierno peronista. Ciertamente hay también una cuota de estigmatización de ciertos sectores: no solo se ejercía la violencia desde los sectores ligados al interventor Remus Tetu, sino que también, por ejemplo, el medio de comunicación más importante de la ciudad (La Nueva Provincia) tuvo un rol clave en esa construcción y delimitación del enemigo interno, señalando a la Universidad como un espacio identificado con la ideología marxista, y en consecuencia también a los actores que allí se encontraban. Lo significativo en el proceso de la universidad es que esas lógicas de señalamiento y de persecución a docentes y estudiantes comienzan en meses previos al 75, cuando hay varias amenazas hacia gran parte de la comunidad universitaria. Aquellas personas que eran sindicadas y señaladas como parte de esa penetración marxista fueron después perseguidas por la dictadura. Fue todo parte de un proceso de disciplinamiento desde la violencia paraestatal, independientemente de las acciones desplegadas por las organizaciones políticas y la fuerte movilización de la época.
-¿Qué sucede para que representantes de un partido político de masas lleguen a desplegar un proceso tan extendido y brutal del ejercicio de la violencia?
-Cuando nos hacemos esa pregunta tenemos que pensar qué estaba sucediendo en ese contexto con el peronismo, un peronismo polarizado como consecuencia de sus propias contradicciones y sus pujas internas. El proceso de derechización del peronismo podemos rastrearlo desde finales del 73; su rol es sumamente activo en los procesos represivos. Mencioné antes a una figura emblemática en este proceso en Bahía Blanca, Rodolfo Ponce, cabeza sindical muy fuerte, proveniente del peronismo más ortodoxo y de derecha y un actor clave en la externalización y en la construcción de ese enemigo interno. Era una persona que daba notas, que hablaba públicamente y que tenía un discurso político fuerte, además de formas y prácticas que no solo tenían que ver con lo discursivo, sino también con generar terror en la sociedad en su conjunto. Es importante señalar esto último, ya que empieza a haber mucho miedo frente a la circulación de ciertos autos, de grupos armados que figuran en distintos sectores de la sociedad; la aparición sin vida de personas en las afueras de la ciudad, etc. Estos signos claros del terror van disciplinando al conjunto de la sociedad.
-Usted es de Bahía Blanca: ¿qué particularidades caracterizan a esta ciudad en cuanto a la represión organizada, ejercida por la Triple A, la policía y, luego del Golpe del 76, las FFAA?
-Se pueden decir un montón de cosas sobre cómo en la época circula y opera este grupo paraestatal (la Triple A), generando estas lógicas del terror –más allá de que Bahía Blanca es un enclave militar (en la ciudad se encuentra el V Cuerpo de Ejército, una unidad de acuartelamiento y guarnición)– que provocaban una cotidianeidad con las fuerzas de seguridad. Lo más sustantivo para pensar es qué pasa cuando estos procesos represivos se dan en ciudades de dimensiones medianas y chicas. Lo que notaba como contraste con los hechos de la ciudad de Buenos Aires, en cuanto a las formas de operar de la Triple A, es que en Bahía Blanca era mucho más complejo sostener, por ejemplo, la situación de anonimato de ciertos actores. Esto se vio en el juicio; fue muy fácil la identificación de actores que propiciaron y ejercieron violencia. Es un contraste importante con ciudades más grandes, que permiten niveles de anonimato mucho más extensos. Esto incide en dos líneas: en la posibilidad de identificar a los perpetradores de estas facciones (quedan más visibles y en evidencia, ya que la ciudad a la que pertenecen es chica y allí se conocen entre todos) y, por otro lado, las situaciones de terror y violencia generan heridas muy profundas. Cosas que se viven más de cerca. Es mucho más complejo procesar estos hechos del terror cuando no existen grados más ampliados de anonimato. Aún hoy hay personas que no se animaron a testimoniar en el juicio. El impacto del terror en la sociedad o en los distintos sectores sociales, incrementado por la misma espacialidad, no es un dato menor, hay cosas que se instalan más fuertemente.
-Mencionaba antes el rol del multimedio La Nueva Provincia, de la familia Massot: ¿qué papel jugó en ese contexto de violencia y represión?
-Es complejo hacer un análisis del medio y su vínculo con los hechos de violencia paraestatal antes de la dictadura. Es complejo porque, por un lado, el diario señala en distintas notas y editoriales a enemigos políticos del propio medio, y, por otro, aparecen los que en efecto fueron víctimas. Durante el proceso de estudio observé que el medio, además de constituir una fuente histórica para el trabajo de investigación, se convierte abiertamente en un actor político. Trabajando en la reconstrucción de los hechos, me llamaron la atención los sucesos de violencia política que el diario aborda detalladamente: violencias desplegadas por fuerzas de izquierda y de agrupaciones armadas. Pero, cuando aparecían cuerpos arrojados en distintos puntos de la ciudad, las notas que publicaba el diario eran muy escuetas, más en estilo policial. Me llamó mucho la atención esa estética adoptada, de nota casi policial. Con el tiempo, fui pensando una hipótesis de lo que genera esa política editorial: esas notas que hablan de “muertos que aparecen”, sin ningún contexto, sin ninguna referencia al signo político, amplifican el terror. Tampoco había voluntad de indagar sobre qué era lo que pasaba, quiénes habían sido. Eran notas que no tenían continuidad, se contaban como hechos aislados. Ese abordaje, que amplificaba el terror, se suma al significativo rol que tuvo el diario en los años previos a la dictadura en la construcción de esa otredad negativa, que termina justificando salidas represivas. El diario fue clave en lo que hoy podemos llamar “delimitación simbólica represiva”, que es la construcción de un enemigo interno y que debe ser rastreada mucho años antes del 75.
-Participó como testigo en el juicio: ¿cómo fue esa experiencia?
-La participación fue por zoom, durante el aislamiento social obligatorio. De no haber sido en ese tiempo, me hubiese encantado viajar a Bahía Blanca y ponerle el cuerpo a la situación, porque me parece importante lo que uno, desde su investigación, puede llegar a decir dentro del marco judicial. Sentí una escucha atenta de los distintos agentes judiciales, no solo hacia mí sino hacia los distintos actores vinculados al mundo de las ciencias sociales. Fue una experiencia muy importante. Es muy movilizante saber que la producción de conocimiento que uno generó puede tener algún impacto o sentido en lo social. A mí me movilizó especialmente.
-¿Qué relevancia cree que tiene o que puede tener la investigación académica en procesos judiciales como este?
-Muchísima. Me parece que tanto las investigaciones de los historiadores como de otros cientistas aportan desde contextos que muchas veces se desconocen en el ámbito judicial. Contextos de época que aportan nociones, conceptos, que se formulan en ámbitos académicos y que claramente aportan para entender la cuestión juzgada. También aportan en cuanto a la actualización de ciertos estados propios de la producción de conocimientos. Cuando empecé a trabajar sobre la Triple A, encontré textos que tenían marcas producidas por periodistas vinculados a la espacialidad de Buenos Aires. El campo del conocimiento crece y se complejizan ciertas miradas, ciertos análisis, ciertos abordajes… los agentes judiciales que encaran este tipo de procesos no tienen por qué saber cuál es el estado de la cuestión. En ese sentido, la investigación científica tiene un rol clave.
-¿Cree que estas investigaciones ponen a la producción científica en consonancia con la decisión de juzgar los crímenes de lesa humanidad y hacer una reparación histórica a las víctimas?
-Empecé a hacer las preguntas para esta investigación en el año 2006. En ese tiempo no tenía en mi cabeza el más mínimo horizonte de que esto fuera a tener impacto judicial. Los primeros procesamientos por crímenes de estas características en Bahía Blanca se abren en 2011. Por eso puedo decirte que, al respecto, la investigación que hice contó con la autonomía, por decirlo de alguna forma, surgida de mis propios intereses y preguntas de aquel entonces. Pero desde ya que considero muy relevante el aporte que finalmente termina teniendo la producción científica en el marco de las políticas de juzgamiento de crímenes de lesa humanidad y de reparación histórica a las víctimas.
-Se resolvió brindar un reconocimiento a Cilleruelo. ¿De qué se trata?
-En función de todo lo que pasó con el juicio y a partir, puntualmente, de un pedido realizado por la fiscalía y la querella, se planteó la necesidad de que no solo existiera la declaración que da la justicia (la sentencia) sino también que se definieran otras vías de reparación simbólicas para las víctimas. Surgió así, en el marco de los alegatos, la propuesta de que la UNS brindara un reconocimiento a su estudiante asesinado. Se le dio el máximo reconocimiento que una universidad puede otorgar. El 5 de noviembre de 2021, la UNS entregó el título de Doctor Honoris Causa (PM) a familiares de “Watu” Cilleruelo. En ese acto, se reconoció a la Universidad como víctima de la violencia paraestatal. Este título es sumamente importante para visibilizar y poner en escena lo sucedido durante esos años en la universidad. El acto puede verse AQUÍ.
Sobre Belén Zapata en la UNGS
Zapata dicta las materias “Historia de la Historiografía” e “Historia Argentina Contemporánea”, es docente en la Maestría en Historia Contemporánea e investigadora responsable del PICT “La violencia paraestatal en Argentina entre 1973-1976. Análisis de actores, prácticas y espacios transprovinciales en la ´lucha antisubversiva´”. Su tesis doctoral, “Andamios de experiencias: conflictividad obrera, vigilancia y represión en Argentina. Bahía Blanca, 1966-1976”, del año 2014, puede ser consultada en www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/tesis/te.916/te.916.pdf
Brenda Liener
* Artículo publicado en 13 de abril de 2022 en Noticias UNGS.
Lunes 18 de abril de 2022
Cultura | Memorias vivas
Un sinfín de propuestas culturales se desarrollan en la UNGS con eje en el movimiento de mujeres, el terrorismo de Estado y la guerra de Malvinas. Se trata de actividades impulsadas desde espacios diversos de la Universidad, articuladas bajo un mismo objetivo: rememorar, reivindicar y reflexionar sobre acontecimientos claves del pasado reciente en el país.
Con la intención de hacerle echar raíces y volverlo una tradición, en marzo la UNGS comenzó a desplegar el dispositivo “M”, con más de 20 actividades culturales transversales a distintos espacios de la Universidad que recuperan el diálogo, la reflexión, la acción sobre las memorias y los derechos, y trazan un hilo conductor entre efemérides que rememoran hechos claves en la historia de nuestro país: el movimiento de mujeres (8 de marzo), el terrorismo de Estado (24 de marzo) y la guerra de Malvinas (2 de abril).
Marzo, Memorias, Mujeres, Malvinas, emes articuladas como en un “acto lúdico” (Ver “M”, por María Pia López) en este dispositivo ideado desde la Secretaría de Cultura y Medios de la Universidad, pero en el que participan otras áreas como la Editorial, la Biblioteca y grupos de investigación de los distintos Institutos.
Una conversación con la madre de Plaza de Mayo Taty Almeida, muestras fotográficas, un homenaje a Horacio González (Ver “Es un hecho de violencia icónico”, por Cintia Córdoba), música en vivo, proyecciones de películas, presentación de obras de teatro y danza, conversaciones con referentes de distintos temas, actividades performáticas y presentaciones de libros son parte de las múltiples propuestas de este ciclo titulado “Memorias: debates y reconstrucción”, que continúa durante abril (ver programa).
Luchas vivas
“Le digo a los jóvenes, y por qué no, a los no tan jóvenes también, que cuando quieran lograr algo y no lo consiguen enseguida y se caen, ¡no, sigan luchando! Nunca dejen de luchar por lo quieren. Recuerden lo que las Madres decimos y hacemos hace 45 años: ‘la única lucha que se pierde es la que se abandona’. No abandonen esa lucha, sigan adelante. Cuando estén un poco desmoralizados, digan bien fuerte: ‘si las Madres pudieron, por qué no nosotros’”. Con su testimonio, su relato, sus anécdotas tras 45 años de lucha, y también con sus mensajes para la acción, Taty Almeida, integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, emocionó a quienes participaron de su exposición en el Auditorio José Pablo Martín, a pocos días del 24 de marzo, Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia.
Caminos de lucha y resistencia que conocen bien Nancy Susana Stancato, enfermera aspirante naval durante la guerra de Malvinas, Inés Gauna, militante feminista de la Asamblea Feminista Conurbana Noroeste, y Magalí Muñiz, referente del Archivo de Memoria Trans. En un panel organizado por FM “La Uni”, que reunió a estas mujeres de historias invisibilizadas, Stancato contó su lucha junto a un grupo de compañeras por el reconocimiento de la Armada Argentina como veteranas de guerra, Muñiz relató el recorrido hacia la creación del Archivo que hoy cuenta con más de 6 mil piezas audiovisuales y Gauna narró cómo conformaron la Asamblea artistas, docentes, amigas que buscan reconstruir, incomodar, interpelar.
Imágenes vivas
Reivindicación de las memorias también desde lo visual. “Bien plantadas” es una de las cinco exposiciones que pueden visitarse en las salas del Multiespacio Cultural y del Centro Cultural de la Universidad. Impulsada por el Espacio de Patrimonio Histórico Comunitario de la UNGS, se trata del único registro documental que existe hasta el momento sobre el Club de Amas de Casa de la Unión de Familias Obreras. Está exhibida en la planta baja del Multiespacio.
Sobre la importancia de dejar registro, de contar la experiencia vivida, habló Carlos Jech, trabajador de la Universidad y veterano de la guerra de Malvinas, en la inauguración de la muestra “Malvinas en primera persona”, basada en fotografías, testimonios y objetos del excombatiente. “Durante más de 20 años quise olvidar Malvinas, empezar de nuevo dejando atrás todo ese dolor, lo mismo le pasó a otros veteranos, pero con el tiempo comprendí que somos parte esencial de la historia argentina y comencé a contar, reencontrarme y valorar mi experiencia en las Islas», destacó Jech en la emotiva presentación de la muestra exhibida en el Centro Cultural.
La fotografía como documento social es protagonista de otras tres muestras. En el Museo Imaginario puede visitarse “Movilizaciones en foco”, una exposición de registros fotográficos de Pepe Mateos, periodista gráfico que fotografió acontecimientos destacados de la realidad argentina, como la crisis social de 2001. El reportero fue quien captó en 2002 el momento en que Maximiliano Kosteki y Dario Santillán eran asesinados por la Policía. Al inaugurarse la muestra, que cuenta con fotografías sobre movilizaciones del período 2016-2019, Mateos repasó distintos momentos de su trayectoria como fotógrafo y editor de fotografía, trabajo que realizó durante muchos años en el diario Clarín. “Las imágenes, que dan cuenta de un ojo entrenado y muchos años de trabajo, son una prueba clara de la capacidad de la fotografía para hacer visibles realidades vedadas, para funcionar como prueba, testimonio, documento social”, sostiene Juan Pablo Lagrutta, coordinador de la Diplomatura en Fotografía Documental de la Universidad, al referirse a la destacada labor de Mateos.
Movilizaciones también, pero las de cada 24 de marzo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, fueron retratadas por Daniel Giampietro, Rocío Bao y Victor Silva, graduados y graduadas de la Diplomatura en Fotografía Documental y la Diplomatura en Fotoperiodismo, y forman parte de la muestra “Marchamos”, que se exhibe en la planta alta del Multiespacio. Asimismo, en la muestra “Identidades en movimiento” se exhiben los trabajos finales de quienes cursaron la Diplomatura en Fotografía Documental durante 2021.
En esta suerte de propuestas diversas y al mismo tiempo articuladas por el mismo hilo conductor, la comunicadora social Cora Gamarnik presentó su libro Fotoperiodismo en Argentina. De Siete días ilustrados a la agencia SIGLA. La investigadora reconstruye allí una década (de 1965 a 1975) en la que el fotoperiodismo adquirió un protagonismo inédito en la historia política y mediática de Argentina. “Una historia que no estaba narrada y que incluye muchas historias, biografías, modificaciones tecnológicas, transformaciones políticas”, sostuvo la socióloga María Pia López en la presentación, que además contó con la participación del historiador e investigador docente Ernesto Bohoslavsky.
Contar historias que no están narradas, como las de la muestra “Cuerpos marrones en resistencia y existencia”, del Colectivo Identidad Marrón, que también desde el registro fotográfico llama a la reflexión sobre cuál es el lugar que ocupan las personas marrones en la historia y en la sociedad. Puede visitarse en la Sala A del Centro Cultural de la UNGS, en San Miguel.
El cine, en particular el nacional, despliega asimismo “una particular potencia de reflexión sobre las cuestiones centrales de nuestra vida pública”, como apunta Alejandro Montalbán, director de UNITV, canal de televisión de la Universidad. Junto al grupo de producción y gestión cultural “La Nave de los Sueños”, llevan adelante un programa de proyecciones de películas de ficción y documentales. Al finalizar los films, los directores y las directoras, invitados e invitadas participan de un debate.
La proyección de Alanis, de Anahí Berneri, sobre una mujer joven y madre que ejerce el trabajo sexual, finalizó con un panel con Carolina Justo von Lurzer, del Frente de Unidad Emancipatorio por el Reconocimiento de los Derechos de Trabajadorxs Sexuales en Argentina, y Laura Meza, delegada de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina y asesora en la realización del film. En la charla, dialogaron sobre las implicancias de ser trabajadora sexual en el país y cómo se aborda la actividad desde el Estado pero también sobre cuestiones del lenguaje audiovisual, los encuadres elegidos, la decisión de la directora de ubicar a los y las protagonistas en los márgenes, nunca en el centro.
El programa de proyecciones también incluye a La larga noche de Francisco Sanctis, de Andrea Testa y Francisco Márquez, sobre un hombre sin compromiso político que recibe en plena dictadura militar información de dos personas que van a desaparecer, Nosotras también estuvimos, de Federico Strifezzo, en el que enfermeras durante la guerra de Malvinas vuelven a Comodoro Rivadavia para contar sus historias, Sinfonía para Ana, de Virna Molina y Ernesto Ardito, sobre dos amigas en los tiempos previos al Golpe de Estado de 1976, y Placer. Un concierto de Paula Maffía, de Emiliano Romero.
Letras vivas
Un veterano de la guerra de Malvinas que busca conocer las historias de sus excompañeros es el tema de la primera novela del investigador docente de la UNGS Germán Pinazo, titulada Memorias de Onoda. El libro, en el que Pinazo plantea interrogantes inexplorados sobre el conflicto bélico, la figura de los héroes y los entramados de la memoria, fue presentado en un panel que reunió al autor, al investigador docente Eduardo Rinesi, a la investigadora docente Carla Del Cueto y a la socióloga María Pia López.
A partir de una propuesta de “Marejadas” y “Resonancia conurbana”, las palabras tomaron vida, vuelo, en una lectura performática de Veintiocho. Sobre la desaparición, de Eugenia Guevara. El libro parte del testimonio de una joven militante secuestrada en La Plata en 1976, quien, entre la tortura y el cautiverio, escribe sus memorias familiares.
Palabras en llamas, como las de la segunda temporada del programa de UNITV, que será presentada en el marco del ciclo M, con un conversatorio en el que participará Jazmín Ferreiro, conductora del ciclo, y Cintia Córdoba. En la propuesta televisiva, una filósofa invitada presenta la obra de otra mujer dedicada al pensamiento filosófico. Se trata de obras que fueron históricamente minusvaloradas, invisibilizadas o directamente perseguidas y prohibidas.
Por otro lado, se presentarán los libros Relaciones y estrategias pedagógicas para el abordaje de la memoria y el pasado reciente, con un panel con María Paula González Amorena, Viviana Pappier y Yésica Billán, El secreto de Fátima. Memoria para treinta olvidos, Malvinas. Los excombatientes, del Archivo Histórico de la Municipalidad de Morón, y La Celebración, del grupo de teatro Catalinas Sur.
Expresiones vivas
En el imponente escenario recientemente estrenado del Auditorio José Pablo Martín de la UNGS, se presentó “El tiempo del permiso”, del elenco de danzas de la UNGS, y “El portazo”, del elenco de teatro también de la Universidad. Ambas presentaciones habían sido postergadas por la situación sanitaria.
“Llevarla a escena en el contexto de la inauguración del escenario y con un destacado trabajo técnico y puesta de luces es un orgullo y una responsabilidad enorme”, destaca Adrián Velázquez, director general de “El tiempo del permiso”, de Silvia Zerbini y con coreografía de Juan Gómez. La obra aborda una temática folclórica en el contexto del carnaval en el norte argentino. “En el carnaval transitan tiempos que nos animan, nos igualan y nos hacen renacer los sentidos, permitiéndonos ser quienes somos y también vivir sin juzgar, esa es la lógica de la obra”, describe Velázquez, y cuenta que desde la composición coreográfica se apunta a instalar una atmósfera igualitaria, colectiva, participativa y a generar que el público se sienta identificado. Los colores, las imágenes y el vestuario están inspirados en la obra del artista catamarqueño Luis Guillermo Varela Lezana, quien en sus pinturas representaba al pueblo y sus colores.
“El portazo” está basada en el cuento folklórico “El herrero y el diablo”, retomado en 1926 por Ricardo Güiraldes en el capítulo XXI de Don Segundo Sombra y trasladado a la dramaturgia por Juan Carlos Gené. A casi cien años de la publicación de Güiraldes, Sebastián Ricci adaptó esta obra, que se presentó en el Auditorio de la UNGS, interpretada por Fernando Armani y Gastón Guerra. Hasta junio se brindará una serie de funciones gratuitas para escuelas e instituciones educativas de la región.
La ceremonia Pacha Pokqoy Raymi, que marca la llegada del otoño para el hemisferio Sur y se realiza todos los años en la UNGS, música en vivo de diversos géneros, jornadas artísticas, danza, conversatorios con músicas y músicos y artistas se suman en este inmenso programa de actividades. “Se trata de reencontrarnos, repensarnos y reconfigurarnos”, sostiene el secretario de Cultura y Medios Damián Valls al referirse a este dispositivo articulador que adquiere una función relevante tras dos años de pandemia y la vuelta a las actividades presenciales. “La memoria es lo que recordamos individualmente, pero en especial lo que reconstruimos socialmente”, concluye el secretario, y adelanta que la intención es que la propuesta crezca y se consolide año tras año.
Analía Fasoletti
* Artículo publicado el 13 de abril de 2022 en la revista Noticias UNGS.
Miércoles 13 de abril de 2022
Nuevo informe del IPCC sobre el cambio climático: "Es ahora o nunca"
El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) publicó el pasado 4 de abril la última parte de su sexto informe con el objetivo de evaluar las opciones para mitigar el aumento de la temperatura del planeta.
“No estamos siguiendo el camino más optimista, con el calentamiento en 2 grados muchas especies van a desaparecer”, expresó Juan Rivera Doctor en ciencias de la Atmósfera y los Océanos, en diálogo con Guardianes, el programa de activismo socioambiental de FM LA UNI que se emite los martes a las 19hs.
Este nuevo reporte es la tercera entrega del sexto informe de evaluación del IPCC y se complementa con los documentos ya publicados en agosto de 2021 y febrero de 2022; en el mismo se sugiere una revisión de aquellas acciones e instrumentos desarrollados hasta la actualidad cuya reducción ayudaría a mitigar el cambio climático y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Dentro de aquellas acciones a revisar se encuentran la industria, el transporte, la ganadería, la producción de alimentos y la generación de energía.
“Siempre hubo gases de efecto invernadero en la atmósfera porque es lo que permite que el planeta tenga una temperatura que sea habitable para la raza humana y para las distintas especies que lo habitan. El problema es que desde la revolución industrial estamos generando un exceso de esos gases que se traduce en el incremento de la temperatura global con consecuencias climáticas como la generación de eventos extremos. Ya sea inundaciones, sequías, tormentas fuertes etc.”, sentenció el investigador del CONICET Juan Rivera.
Según el documento, es de suma importancia que la temperatura global no supere los 1.5°C lo cual podría ocasionar la extinción de miles de especies de flora y fauna que no podrían adaptarse a la nueva temperatura. Además, advierte que para el 2050 hay que abandonar el carbón, reducir en al menos un 60% el uso del petróleo, y en un 70% el gas como medidas urgentes.
“El objetivo es limitar el calentamiento a 1.5° pero la realidad es que hay muy pocas chances de hacerlo, estos 28 años hasta el 2050 van a ser claves. En cuanto a posibles cambios que ayuden en nuestras rutinas me centraría en el trasporte y la energía que usamos ya que son cosas que podemos cambiar”, expresó el doctor Rivera.
Según las Naciones Unidas, si la población mundial continúa creciendo como se prevé y alcanza los 9.600 millones de personas en 2050, podríamos necesitar el equivalente a casi tres planetas para disponer de los recursos naturales que harían falta para sostener el estilo de vida actual.
“Cambiar nuestros hábitos de consumo podría ayudar a reducir la emisión de gases. Empezar a preguntarnos ¿Esto lo necesito o no? ¿Puedo vivir el resto de mi vida sin cambiar el celular o el auto o comprarme ropa cada tres meses?, son pequeñas cosas que pueden generar algún tipo de cambio y lo mismo sucede con la alimentación”, reflexionó Juan Rivera.
No te pierdas la entrevista completa a continuación: